Rezai eleva la tensión y pone a Ormuz por encima del plan nuclear - Informe Digital
El asesor de Khamenei dijo que Irán defenderá el estrecho más que decenas de bombas atómicas.
Mohsen Rezai, asesor militar del líder supremo iraní y exjefe de los Guardianes de la Revolución, dejó una definición que sube la apuesta en plena escalada con Estados Unidos: el estrecho de Ormuz es más importante para Irán que su programa nuclear.
Este paso estratégico es más importante que decenas de bombas atómicas, y la República Islámica de Irán lo protegerá, afirmó Rezai, citado por la agencia Isna.
Ormuz como carta de presión
La frase llega en medio de las sospechas de Estados Unidos, Israel y países occidentales sobre los fines militares del programa nuclear iraní. Teherán niega esas acusaciones, aunque insiste en su derecho a desarrollar energía nuclear con fines civiles.
Al poner el control de Ormuz por encima de la disputa nuclear, Rezai marcó el peso estratégico de esa vía marítima: por allí pasa en condiciones normales el 20% del comercio mundial de hidrocarburos, y Teherán la usa como una de sus principales herramientas de presión frente a Washington. El mensaje también tiene lectura interna: una figura con peso en el aparato militar y de seguridad iraní dejó claro que la soberanía sobre ese corredor es innegociable.
El cierre del estrecho como amenaza concreta
Las declaraciones se conocieron horas después de que Irán anunciara el cierre del estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso, tras lanzar misiles y drones contra países del Golfo que albergan bases estadounidenses, entre ellos Jordania, Kuwait, Catar y Baréin. Teherán habilitó un único corredor de navegación, cercano a sus costas, y descartó volver al esquema de libre tránsito. No se permitirá que ningún buque lo atraviese, advirtieron los Guardianes de la Revolución, que además reivindicaron un ataque contra bases de apoyo logístico de portaaviones estadounidenses en el puerto omaní de Duqm, ofensiva que Omán condenó con la máxima firmeza.
La escalada que disparó la respuesta
La ofensiva iraní llegó como respuesta a una nueva ronda de bombardeos de Estados Unidos la tercera en la última semana, después de que, según el Comando Central estadounidense (Centcom), Irán disparara contra un buque con bandera de Chipre, el portacontenedores M/V GFS Galaxy, que transitaba por el estrecho. El ataque provocó un incendio a bordo y obligó a la tripulación a evacuar en una lancha salvavidas; según India, uno de los 11 tripulantes indios permanecía desaparecido.
En represalia, Washington atacó unos 140 objetivos militares iraníes, entre ellos instalaciones de misiles y drones, capacidades navales, depósitos de municiones, redes de comunicaciones y puestos de vigilancia costera, según el Centcom. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sostuvo que Irán tomó una mala decisión y que pagará el precio. Medios estatales iraníes reportaron explosiones en la provincia de Bushehr, donde se ubica una planta nuclear, y en otras localidades cercanas al estrecho, sin víctimas confirmadas hasta el momento.
Un frente que se amplía
En ese contexto, el presidente del Parlamento y negociador jefe de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió a Estados Unidos que la era de los acuerdos unilaterales ha terminado, en referencia al memorando de entendimiento firmado por ambos países el pasado 17 de junio, que había fijado 60 días de tregua para negociar el fin de la guerra iniciada el 28 de febrero. El presidente estadounidense, Donald Trump, dio recientemente por concluido ese pacto, aunque autorizó que continúen las negociaciones.
El líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, había declarado el sábado que la venganza es inevitable, tras el funeral de su padre y antecesor, Alí Khemenei, muerto en los ataques israelí-estadounidenses del 28 de febrero. Trump, por su parte, acusó a Teherán de querer asesinarlo y prometió una vez más aniquilar a Irán si eso llegara a ocurrir.