Crecieron las lesiones por mordeduras de perro: testimonios de víctimas y las recomendaciones de los expertos para prevenir ataques
Según datos oficiales, los casos aumentaron un 15% durante 2025. Cuáles son los errores más frecuentes y por qué es importante que la sociedad sepa cómo educar a su mascota.
Mami, los perros vienen para este lado. Liliana escuchó el grito y salió corriendo. Su hijo de seis años jugaba en el patio de su casa cuando un pitbull que estaba suelto entró y lo atacó.
Yo estaba lavando ropa y pensé que se estaba peleando con el hermano. Pero cuando salí, el mayor me dijo que los perros venían para acá. Ahí vi que el pitbull ya lo había agarrado de la pierna, relató la mujer en diálogo con TN.
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El animal le rompió el pantalón del uniforme escolar y le dejó una importante mordida. Por suerte no fue en la cara, sostuvo. Sin embargo, el miedo quedó instalado en el barrio Cañada de Gómez, en Santa Fe.
Incluso, ese mismo perro ya había atacado anteriormente a su galgo, al que le tuvieron que amputar una patita por la gravedad de las mordidas. Ya fuimos a hablar varias veces con la dueña y no se hace cargo. Estamos cansados. No podés salir ni a caminar. Los chicos ya no pueden ir a jugar a la plaza porque los perros los corren, reclamó.
El caso de este chico se suma a una problemática que crece en todo el país. Según el Boletín Epidemiológico Nacional, las lesiones por mordeduras de perros aumentaron un 15% en 2025 respecto del año anterior y alcanzaron los valores semanales más altos desde que existe el registro oficial. Los menores de 15 años volvieron a ser el grupo más afectado.
Los datos muestran que la tasa nacional pasó de 111,4 casos cada 100.000 habitantes en 2024 a 128,3 en 2025. De hecho, hasta la semana epidemiológica 4 de 2026, ya se habían notificado 4962 lesiones leves y moderadas, un 7% más que en el mismo período de 2024.
El incremento, además, no responde solamente a una mejora en el sistema de vigilancia. Aunque durante el último año aumentó un 7% la cantidad de centros de salud que notifican este tipo de episodios, también creció la cantidad de casos registrados por cada establecimiento. Es decir, no solo se reportan más mordeduras: también ingresan más personas heridas a las guardias.
Uno de los datos que más preocupa es que las víctimas son, principalmente, los chicos. El grupo de entre 5 y 9 años volvió a registrar la tasa más alta del país, seguido por los adolescentes de 10 a 14 y los nenes de 0 a 4 años.
El informe también deja al descubierto otra dificultad: siete de cada diez casos fueron cargados sin especificar en qué contexto ocurrió la mordedura, lo que limita conocer con precisión dónde y cómo suceden los ataques.
Entre los episodios que sí pudieron clasificarse, el 14% correspondió a perros desconocidos en la vía pública y el 11% ocurrió dentro de viviendas. En tanto, las agresiones provocadas por perros conocidos en espacios públicos fueron las que más crecieron entre 2024 y 2025, con un aumento del 52%.
¿Qué tenemos que esperar, que maten a una criatura?
En Chaco, Alejandro González asegura que vive una situación similar. Días atrás, varios perros ingresaron a su casa para atacar a su mascota, aunque aseguró que no era la primera vez que esos animales generaban problemas en el barrio.
Entraron a mi casa para morder a mi perro. Varias veces atacaron a vecinos que viven por la zona. ¿Qué tenemos que esperar? ¿Que maten a una criatura o lastimen gravemente a una persona?, cuestionó.
Con preocupación, agregó: ¿Qué hubiera pasado si mi hijo o mi hija estaban jugando afuera cuando entraron esos perros? Creo que esto ya es demasiado.
Muchas mordidas podrían evitarse con educación de las personas
Para Erika Reimers, veterinaria etóloga y directora de Etolog, los números oficiales incluso podrían representar solo una parte del problema. La gran mayoría de las mordidas leves no se denuncian. Generalmente llegan al sistema las más graves, cuando la persona termina hospitalizada, explicó a TN.
La especialista sostuvo que muchas veces el debate se centra únicamente en el comportamiento del perro, cuando una parte importante de la prevención depende de quienes están a cargo del animal.
Muchas mordidas no se habrían evitado solamente con educación canina. Se habrían evitado con educación de las personas. Cuando alguien aprende a educar a su perro también aprende a interpretar su lenguaje corporal, a reconocer situaciones de riesgo y a prevenirlas. Esa persona termina convirtiéndose en un agente de prevención, afirmó.
Sin embargo, aclaró que existen situaciones en las que el comportamiento del animal puede ser imprevisible. Lo esperable es que un perro que defiende su territorio corra, ladre y eventualmente frene. Pero si tiene un problema de comportamiento puede seguir atacando aunque la persona haga todo correctamente. Ahí aparecen las lesiones graves e incluso los casos fatales, advirtió.
A su vez, Reimers también puso el foco en los nenes, que son quienes encabezan las estadísticas. La inmensa mayoría de las mordidas a chicos ocurre cuando estaban solos con el perro. Supervisar no es estar en la misma casa, es estar mirando. Incluso el perro más bueno del mundo puede reaccionar si un niño le provoca dolor sin querer, señaló.
Qué hacer si un perro intenta atacarme
Aunque ninguna conducta garantiza evitar una mordedura, Reimers asegura que hay acciones que pueden disminuir el riesgo de sufrir lesiones. Ante un ataque, recomienda:
- No salir corriendo.
- Mantener la calma y quedarse quieto.
- Evitar mirar al perro fijamente a los ojos.
- No levantar los brazos ni hacer movimientos bruscos.
- No intentar golpear al animal.
- Si se lleva una mochila o un bolso, usarlo como barrera entre el cuerpo y el perro.
- Mantener los puños cerrados para proteger los dedos.
- Si la persona cae al suelo, ponerse en posición fetal y cubrir la cara, el cuello y las orejas con los brazos.
La prevención, sin embargo, empieza mucho antes de un ataque. La especialista recomienda socializar a los perros desde cachorros, sacarlos siempre con correa y utilizar bozal cuando el animal ya mostró conductas agresivas o la legislación lo exige.
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Si sé que mi perro reacciona cuando ve corredores, tengo que alejarlo antes de que pase uno. Si ya mostró conductas agresivas, tiene que salir con bozal. La responsabilidad siempre es del tutor, remarcó.
Y concluyó: Ningún perro debería andar suelto en la vía pública. La prevención empieza mucho antes de una mordida y depende, en gran medida, de las decisiones que toman las personas todos los días.