Falleció Hamad bin Khalifa Al Thani, el líder que proyectó a Qatar al mundo - Informe Digital
La agencia estatal qatarí confirmó la muerte del ex gobernante, clave en Al Jazeera y el Mundial 2022.
El jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, ex emir de Qatar y arquitecto de la proyección internacional del país, murió a los 74 años, según informó la agencia estatal qatarí. No se difundió la causa del fallecimiento.
Durante 18 años en el poder, Hamad convirtió a la pequeña monarquía del Golfo en un actor de peso en diplomacia, medios, inversiones y deporte. Bajo su mando, Qatar ganó visibilidad global con la creación de Al Jazeera, la expansión de Qatar Airways y la organización del Mundial 2022.
Su ascenso también dejó tensiones. El fortalecimiento de Qatar irritó a aliados regionales y occidentales por sus vínculos con Irán, Hamás y la Hermandad Musulmana, además de las críticas que despertó la línea editorial de Al Jazeera.
Hamad abdicó en junio de 2013 y cedió el poder a su hijo, Tamim bin Hamad Al Thani, en una transición poco habitual en la región. Fue una salida ordenada que buscó anticiparse a las demandas de cambio que agitaban al mundo árabe tras la Primavera Árabe.
El jeque Hamad entregó el poder a su hijo
La transferencia voluntaria del mando contrastó con la tradición de la zona, donde los recambios suelen llegar por muerte o derrocamiento. El propio Hamad había tomado el control en 1995, cuando desplazó a su padre en un golpe de palacio incruento.
En aquel momento, ya se especulaba con problemas de salud. En diciembre de 2015, las autoridades qataríes informaron que había sido trasladado a Suiza para una cirugía tras fracturarse una pierna durante sus vacaciones.
Formado en la academia militar británica de Sandhurst, Hamad fue comandante de las fuerzas armadas y ministro de Defensa antes de concentrar su poder sobre las reservas de petróleo y gas del país. Desde allí impulsó una estrategia de expansión que cambió la escala de Qatar.
La apuesta por el deporte fue una de sus marcas más visibles. Además del Mundial, el país consolidó su presencia con patrocinios en clubes como Barcelona y con la participación mayoritaria en Paris Saint-Germain.
También buscó posicionar a Qatar como mediador en conflictos de la región. Su gobierno intervino en Darfur, en disputas libanesas y en la división palestina entre Hamás y Fatah, al tiempo que tendió puentes con Israel en distintos momentos.
Durante la Primavera Árabe, Qatar apoyó a los rebeldes en Libia y respaldó a la oposición siria. Ese activismo, sumado a su cercanía con movimientos islamistas, alimentó choques con otros países del Golfo que más tarde derivaron en un boicot contra Doha.
Antes de dejar el poder, Hamad también abrió una oficina para los talibanes afganos, una movida que años después sería parte del camino hacia las negociaciones con Estados Unidos y la retirada de Afganistán.