El Rey intocable: el mundo rendido ante el Messi que humilla caminando
La actuación de Lionel Messi a los 39 años en su sexta Copa del Mundo no pasa inadvertida en el planeta fútbol. El capitán de la selección argentina afrontará los cuartos de final como máximo goleador del certamen, con 8 tantos, al igual que el franc
La actuación de Lionel Messi a los 39 años en su sexta Copa del Mundo no pasa inadvertida en el planeta fútbol. El capitán de la selección argentina afrontará los cuartos de final como máximo goleador del certamen, con 8 tantos, al igual que el francés Kylian Mbappé (27 años) y con uno más que el noruego Erling Haaland (25 años). Dos de los diarios más prestigiosos del mundo se hicieron la misma pregunta: ¿cómo lo hace?
En un artículo del británico The Telegraph titulado Lionel Messi: el rey indiscutible del fútbol caminando, el periodista Sam Dean buscó responder ese interrogante: Nunca antes en la historia de la Copa del Mundo un jugador de campo tan veterano como Lionel Messi había tenido un impacto tan espectacular, sentenció. Y planteó como disparador: En un deporte cada vez más exigente físicamente, ¿cómo lo consigue Messi?, se preguntó.
Para el cronista inglés, la respuesta se vuelve evidente si uno deja de seguir la pelota en los partidos de la Albiceleste y se concentra en los movimientos del número 10: Pronto te darás cuenta de que Messi pasa la mayor parte del tiempo en el campo prácticamente parado o caminando, describió.
El futbolista que camina con mayor eficacia
Dean recuerda que Messi ya era el mejor en regates, pases y remates, pero subraya que ahora además se transformó en el futbolista que camina con mayor eficacia. En esa línea, destaca como su mayor superpoder la capacidad para conservar energía y elegir el momento preciso para involucrarse en la ofensiva.
Según el análisis, Leo aparece en ráfagas breves y cuenta con un grupo de compañeros que se sacrifican físicamente para que él pueda preservar la energía que le queda. El funcionamiento del equipo se ordena alrededor de ese plan.
Los datos difundidos por la FIFA indican que Messi recorrió 35.868 metros en total entre sus cinco partidos (en uno ingresó desde el banco). El 64% de esa distancia, es decir 22.958 metros, la hizo a ritmo de zona uno, que se sitúa entre 0 y 7 km/h.
El periodista detalló que The Telegraph realizó un experimento cronometrando cada vez que Messi corría durante un tramo específico del duelo de 16avos de final contra Cabo Verde. En un lapso de 15 minutos del complemento, el tiempo total que pasó corriendo en ese lapso fue de tan sólo 51 segundos. A partir de allí, trazaron un paralelismo que, aunque no es exacto, sugiere que en un partido completo de 90 minutos, eso equivale a unos cinco minutos de carrera.
Dean aclara que no se trata de una medida científica, ya que diferentes momentos y rivales requieren diferentes niveles de esfuerzo. Sin embargo, considera que la métrica sirve para ilustrar lo lentamente que se mueve Messi en este Mundial. Y remarca que el análisis está lejos de ser una crítica: busca comprender la inteligencia con la que el rosarino sigue aportando su brillantez a los 39 años.
Más goles con menos metros: el contraste que asombra
Los números que colocan a Leo como el jugador con más goles en fase de grupos se contraponen con los que lo ubican en el último puesto en distancia recorrida por 90 minutos en esa instancia. Dean resume: Se trata de un jugador tan inteligente, que juega en un equipo tan subordinado a él, que, literalmente, marca el mayor número de goles con el menor esfuerzo.
El informe precisa que Messi realizó en total 298 carreras a gran velocidad. La diferencia con otros goleadores del torneo es notoria: Harry Kane hizo 600, Vinícius Júnior 514, Ousmane Dembélé 477, Mikel Oyarzabal 461, Kylian Mbappé 336 y Erling Haaland 314, aunque el nórdico no disputó uno de los partidos de su seleccionado.
La clave, según el análisis, está en la capacidad de elegir cuándo exigir al máximo su físico. Ante Egipto, con el 0-2 en el marcador, el rosarino de 39 años fue el jugador con más toques, disparos, regates y ocasiones de gol del partido desde el minuto 76 en adelante. En los cuatro encuentros previos, Leo había intentado 15 regates; sólo contra Egipto sumó 9 más a esa cifra.
El ejemplo más citado para graficar su influencia es el primer gol ante Cabo Verde, tras una repentina explosión de velocidad y un desmarque a la espalda para asistir a Lisandro Martínez: Desde que Messi inició su carrera hasta que el balón entró en la portería, sólo transcurrieron tres segundos. Esos tres segundos son todo lo que Messi necesita, describió Dean.
Un equipo que corre para que él camine
Este método funciona, según la lupa del Telegraph, por la capacidad de Messi para leer el juego e identificar los espacios, pero también porque los otros nueve jugadores de campo estén dispuestos a compensar la falta de movimiento de Messi con su propio esfuerzo y actitud. Allí aparece Rodrigo De Paul como principal protector.
El mediocampista, apodado Motorcito, recorrió 34.679 metros en 121 minutos menos que los que sumó Messi. A su vez, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández acumularon cada uno unos 50.000 metros, evidenciando el despliegue que sostiene el plan colectivo.
En su reflexión final, Dean subraya que los otros jugadores corren a toda velocidad, sudan y se dejan la piel hasta el agotamiento por su capitán: Se trata de una plantilla al completo que existe para servir a un solo hombre, remarca. Y añade que, del otro lado, Messi ha correspondido a esa confianza y ese esfuerzo con la brillantez que ha demostrado con el balón.
Días atrás, el propio Messi había revelado el mensaje que les dio a sus compañeros al celebrar en la concentración su cumpleaños número 39: Sé que hacen un esfuerzo extra para que yo pueda seguir compitiendo y lo hacen de corazón, porque lo sienten y no es forzado, les dijo.
Es como si estuviera en Matrix: qué se siente jugar contra Messi
El nivel del rosarino también disparó otro análisis en el periódico norteamericano The New York Times, que en su sección deportiva The Athletic publicó un artículo firmado por cuatro periodistas con otra pregunta central: ¿Qué se siente al jugar contra Lionel Messi, el mejor futbolista de todos los tiempos?.
El informe, elaborado por Stuart James, Mark Carey, Charlotte Harpur y Dan Sheldon, arranca con una reflexión contundente que responde al título: Compartir la cancha con el argentino es uno de los mayores privilegios del fútbol, aunque también puede sentirse como una especie de castigo cuando emprende otra de esas carreras sinuosas que convierten a defensores de clase mundial en el hazmerreír de internet, describen.
A lo largo del texto, diferentes futbolistas que se enfrentaron a Messi explican el enorme dolor de cabeza que significa jugar en su contra. En un punto que dialoga con el análisis de The Telegraph, los defensores franceses William Gallas y Raphaël Varane ejemplifican su accionar mientras camina, una táctica que ya utilizaba en sus primeros años.
Siempre estaba caminando cuando no tenía el balón, pero mientras caminaba, absorbía toda la información a su alrededor, y luego, cuando recibía el balón, sabía exactamente qué tenía que hacer y adónde tenía que ir. Era como si estuviera en Matrix: veía las cosas antes que nadie, explicó Gallas.
Varane, que lo enfrentó 21 veces durante su extenso paso por el Real Madrid, añadió: Hay que comunicarse mucho para saber quién debe hacer qué. La especialidad de Messi era moverse por zonas donde no sabes quién debe defenderlo. ¿El centrocampista? ¿El lateral? ¿El defensa central? Se coloca en una posición que le permite atacar con eficacia. Siempre está en una zona intermedia. Contra él, cuando atacas, es cuando el nivel de alerta está al máximo, advirtió.
Rivales hipnotizados y una bondad que también lastima
A partir de testimonios de Ashley Cole, Ivan Ergic, Andrés Guardado, Gorka Iraizoz, René Meulensteen, entre otros, The Athletic desglosa las múltiples facetas en las que Messi obliga e hipnotiza a sus rivales: desde sus gambetas vertiginosas e indescifrables hasta la variedad de pases filtrados y remates que ejecuta tras un análisis minucioso del juego, muchas veces después de caminar sobre el césped.
Es comprensible que enfrentarse a Messi conlleve cierto misticismo, y eso se manifiesta de muchas maneras diferentes, sostiene el artículo de The Athletic, al intentar describir la mezcla de temor, admiración y desconcierto que genera el capitán argentino.
Más allá del temor que supone chocar con Messi en una cancha, el futbolista que ganó ocho Balones de Oro exhibe un costado humano que también lo distingue. Tristan Muyumba, mediocampista de Atlanta United que tuvo que marcarlo en seis oportunidades, reveló que no es muy hablador, aunque te dedica una pequeña sonrisa o te da una palmada en la mano.
En ese contexto, el francés puntualizó que su forma de actuar le hace pensar que no parece tener una opinión muy elevada de sí mismo. La accesibilidad de Messi dentro de la cancha se suma como una capa extra a la experiencia de entender qué se siente compartir el campo con él.
Es una bondad que te matará en cuanto Lionel Messi tenga un balón en los pies, sintetizó The Athletic en una breve conclusión que, a la vez, describe la excelencia y la vigencia del rosarino.