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TN 11/07/2026 08:53 2 min de lectura

La neurociencia explica por qué algunas personas se quedan mirando un punto fijo durante varios segundos y qué pasa en el cerebro

Aunque muchas veces parece una simple distracción, este comportamiento suele estar relacionado con un proceso mental específico.

La neurociencia explica por qué algunas personas se quedan mirando un punto fijo durante varios segundos y qué pasa en el cerebro
Foto: TN

A casi todos les pasó alguna vez: están trabajando, viajando o simplemente sentados en silencio y, de repente, se quedan mirando un punto fijo durante varios segundos. Quien los observa puede pensar que están distraídos o con la mente en blanco, pero la neurociencia sostiene que, en muchos casos, ocurre exactamente lo contrario.

Diversas investigaciones indican que esos momentos suelen coincidir con episodios de divagación mental (mind wandering), un estado en el que la atención deja de concentrarse en el entorno inmediato para dirigirse hacia pensamientos internos, recuerdos, planes o situaciones imaginarias.

Qué ocurre en el cerebro cuando miramos un punto fijo

Los especialistas explican que durante estos momentos aumenta la actividad de la llamada red neuronal por defecto (Default Mode Network), un conjunto de regiones cerebrales que se activa cuando la persona no está enfocada en una tarea específica.

Lejos de permanecer inactivo, el cerebro aprovecha ese tiempo para organizar información, recuperar recuerdos, proyectar escenarios futuros y reflexionar sobre experiencias personales. Por eso, aunque desde afuera parezca que alguien simplemente está colgado, internamente pueden estar ocurriendo numerosos procesos cognitivos al mismo tiempo.

No siempre significa falta de atención

Quedarse mirando un punto fijo no implica necesariamente que la persona haya perdido el interés por lo que ocurre alrededor.

Los investigadores sostienen que la divagación mental forma parte del funcionamiento normal del cerebro y aparece con mayor frecuencia durante actividades repetitivas o momentos de pausa, cuando no existe una demanda constante de atención.

Eso sí, cuando estos episodios son excesivamente frecuentes e interfieren con las actividades diarias, pueden estar asociados a dificultades para mantener la concentración y conviene consultar con un profesional.

Un proceso que también favorece la creatividad

Aunque durante años se consideró una simple distracción, hoy la neurociencia reconoce que este estado también puede aportar beneficios.

Al permitir que distintas áreas cerebrales intercambien información de manera espontánea, la divagación mental favorece la creatividad, la resolución de problemas y la generación de nuevas ideas.

Incluso algunas investigaciones encontraron que quienes alternan momentos de concentración con períodos breves de pensamiento espontáneo pueden encontrar soluciones más originales frente a determinados desafíos.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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