Río Grande, sus primeros pobladores ya sembraban la grandeza que tendría este lugar - Diario El Sureño
Hoy celebramos 105 años de la ciudad que nos cobija a todos sin ningún tipo de distinción, hay muchas formas de nombrarla: pueblo grande, ciudad industrial, Capital Nacional de la
Hoy celebramos 105 años de la ciudad que nos cobija a todos sin ningún tipo de distinción, hay muchas formas de nombrarla: pueblo grande, ciudad industrial, Capital Nacional de la Vigilia, puerta de entrada a la Isla pero para quienes vivimos en Río Grande es, simplemente, casa. Tantas formas de describirla como maneras de vivirla, nos reta a tomar un momento de reflexión en relación al futuro que deseamos, sin olvidar que debe darse en un contexto de paz, justicia e igualdad para toda la comunidad, teniendo claro el recorrido que necesitamos emprender.
RIO GRANDE.- Entre recuerdos, rememoramos a los pioneros de la ganadería ovina de fines de siglo XIX quienes eligieron la zona norte de la isla para establecer sus estancias. Para ello contaron con muy buenas razones: buenos pastos, ríos caudalosos, costa marina donde construir un puerto, y la cercanía de la vía interoceánica del momento, el Estrecho de Magallanes.
Con el correr de los años y el crecimiento de la cantidad de habitantes en la zona fue necesario un poblado de abastecimiento y servicios, así surge Río Grande, como la mayoría de las ciudades patagónicas, en forma espontánea, sin una fundación oficial; no obstante ello, el 11 de julio celebramos su aniversario, de acuerdo al decreto del Poder Ejecutivo Nacional publicado en el Boletín Oficial con el número 8.209, del año 1921, firmado por el entonces presidente Hipólito Yrigoyen, por el cual se crean en los territorios nacionales, los pueblos, colonias agrícolas, pastoriles y mixtas, y la reconoce en forma oficial como: Colonia Agrícola de Río Grande, sobre la margen del río de ese nombre
Misión Salesiana
Pero esta porción de la isla ya tenía su historia, porque desde 1886 Monseñor Fagnano viajaba en reiteradas oportunidades a Tierra del Fuego y en 1893 eligió la costa norte para levantar un pueblo indígena, que en nuestros días constituye la Misión Salesiana Nuestra Señora de la Candelaria, para educar y alojar al pueblo originario selknam (onas) los cuales habitaban estas tierras.
El 6 de diciembre de 1897 la Misión Salesiana se trasladó a su actual emplazamiento, quedando conformada como la conocemos hoy, y siendo uno de los centros del desarrollo de la primera población en esta zona; dedicada a la enseñanza de niños provenientes de las áreas rurales y de Río Grande.
La fiebre del oro y la ganadería
En su origen, en la región norte, San Sebastián, se instalaron campamentos mineros buscando oro, en su mayoría por hombres de origen europeo donde sobresale la figura de Julio Popper con uno de los capítulos más conspicuos y polémicos de la historia fueguina.
Paralelamente a la caída del interés por la búsqueda de oro, crecía el interés por ocupar las amplias praderas con ganado lanar, en extensiones de tierra dadas en concesión por el Estado. Los pioneros de la ganadería ovina eran convocados por el entonces presidente Julio A. Roca, a fines de siglo XIX, quienes eligieron la zona norte de la Isla Grande para establecer sus estancias.
Los terratenientes de aquel entonces, tales como Nogueira, Menéndez y Braun, se repartieron la gran totalidad de los terrenos adaptados para la ganadería extensiva, de esta manera mantuvieron un estado de grandes latifundios hasta la reforma agraria de 1925.
De esta forma se daba inicio a una colonia agrícola que subsistía alrededor de una economía basada exclusivamente en la producción rural y, conforme crecía la población, era también necesario un poblado de abastecimiento y servicios, por lo que Río Grande, como casi todas las ciudades patagónicas, nacía en forma espontánea y obligada la vez, sin una fundación oficial.
El interés por el oro desapareció, pero la cría de ovejas perduró y hoy, en menor medida, sigue siendo un recurso económico importante; pero era el avance económico esencial por aquellos tiempos lo que le daría el empuje necesario a Río Grande para desarrollarse como sociedad.
Petróleo y Ley 19640
Luego la historia de su desarrollo económico comenzó a desandar otros caminos: la explotación hidrocarburífera, el dictado de la Ley de Promoción Industrial N°19.640, la industria electrónica, y una explosión demográfica a finales de los años 70 y en toda la década del 80.
Y con el devenir de los años, el crecimiento poblacional y la necesidad de atender las demandas de la salud, alimentación, vivienda y educación, entre otras, se fueron radicando especialistas y profesionales, tanto médicos como enfermeros, farmacéuticos, docentes, escribanos; fuerzas de seguridad, empleados rurales, petroleros, comerciantes y empresarios.
Sin lugar a dudas todos estos hitos en la historia local, a grandes rasgos, no habrían sido posibles sin el protagonismo de los pioneros, hombres y mujeres quienes, con un espíritu especial, le hicieron frente a todos los inconvenientes propios de un tiempo distinto, ellos, los antiguos dueños de esta tierra, los pobladores que desde otras latitudes llegaron a forjar su destino en esta ciudad, nuestros antecesores con espíritu aventurero, son los que comenzaron a construir esta Río Grande que hoy disfrutamos, convertida en un destino que cautiva en cualquier época del año: para ellos nuestro reconocimiento.
¿Sabías qué?
La primera institución educativa de nivel primario de Río Grande es la Escuela Provincial N° 2 «Doctor Benjamín Zorrilla». Fundada oficialmente el 22 de octubre de 1922, comenzó a funcionar donde está hoy la Municipalidad de Río Grande, tras la disposición del Consejo Nacional de Educación, siendo Telmo Suárez y Enriqueta García de Borges sus docentes pioneros.