Necochea: 25 mil hectáreas siguen aisladas y la cosecha no sale - Informe Digital
Las lluvias dejaron caminos destruidos y frenaron soja, maíz y girasol; productores piden emergencia hídrica y vial.
Cerca de 25.000 hectáreas del partido de Necochea siguen comprometidas por el exceso de lluvias, con caminos rurales destruidos, lotes anegados y la cosecha prácticamente frenada. El impacto ya alcanza a la soja de segunda, el maíz y el girasol, mientras productores advierten que también quedó en riesgo la siembra de la campaña fina.
Según publicó La Nación, el problema se agravó tras registros de entre 240 y 400 milímetros en pocas semanas, sobre un acumulado anual cercano a los 700 milímetros. La falta de transitabilidad dejó mercadería sin sacar del campo, complicó la logística rural y encendió alertas por deterioro de cultivos, demoras en la cadena de pagos y problemas para la actividad ganadera.
El episodio más fuerte fue el 6 de mayo, cuando en poco más de 24 horas cayeron cerca de 240 milímetros sobre la franja comprendida entre la ruta nacional 228, la ruta provincial 72 y localidades como Orense, Juan N. Fernández, San Cayetano y Lobería. Desde entonces, la red vial rural quedó al límite.
Gastón Fernández Palma, productor y expresidente de Aapresid, explicó que el agua superó la capacidad de evacuación de la zona costera. No puede empezar la cosecha de soja de segunda y la de maíz está muy complicada. El problema hoy no es solo cosechar, sino que no hay caminos para sacar la producción, señaló. También advirtió que en los sectores más afectados la soja presenta humedades del 18 al 19%, un nivel que impide guardarla en silobolsa sin riesgo de pérdidas.
El girasol sigue en silobolsa porque no pudo ser trasladado durante la ventana comercial disponible, primero por el paro de camioneros y después por las lluvias. A la vez, la soja de primera y de segunda, el maíz y la siembra de trigo y otros cultivos de fina acumulan fuertes demoras por la imposibilidad de ingresar maquinaria, semillas y fertilizantes.
Fernández Palma sostuvo que la principal limitante ya no es solo el agua dentro de los lotes, sino el colapso de la red vial rural. Dijo que en esta época es lo peor que nos puede pasar, porque las cosechas están sin levantar y la mercadería quedó en el campo. El girasol no se ha podido sacar; fueron 22 días en los que había cupo en el puerto. Los acopios, fábricas de aceite y harina de girasol estaban funcionando y recibían, pero al día siguiente vino esta ciclogénesis y nos tiró esos 240 milímetros encima, resumió.
De acuerdo con los datos que manejan, alrededor de 50.000 hectáreas fueron afectadas desde que comenzaron las lluvias, aunque hoy el área comprometida se ubica entre 20.000 y 25.000 hectáreas con distinto nivel de daño. Hay gente que está aislada completamente, advirtió.
En varias zonas, los caminos quedaron destruidos, con alcantarillas rotas o tapadas y sectores donde incluso la maquinaria vial quedó encajada durante los trabajos de reparación. En algunos establecimientos tampoco pueden ingresar camiones para retirar la producción, abastecer de insumos o mover hacienda. Los cuarteles más complicados son los de Necochea y Lobería, con problemas severos también sobre la ruta 88.
Fernández Palma señaló que las comisiones hídricas de Necochea y San Cayetano trabajan junto con la Dirección Provincial de Hidráulica, el Ente Municipal de Servicios Urbanos y Rurales (Emsur) y productores para restablecer la transitabilidad y analizar obras de drenaje. Aun así, aclaró que los trabajos se hacen con recursos limitados y reclamó que la Provincia declare la emergencia hídrica y vial para aliviar la situación financiera de los establecimientos afectados.
En su caso, de las 2400 hectáreas que trabaja, un 30% está afectado por este panorama. Estamos muy complicados, resumió.
Para Germán Nocetti, ganadero de la zona, el mayor inconveniente ya no es el agua acumulada dentro de los lotes, sino la imposibilidad de acceder a los establecimientos. En muchos casos, los campos no presentan anegamientos severos porque el agua escurre hacia los cañadones, pero los caminos rurales quedaron colapsados, lo que impide ingresar con maquinaria, alimentos para la hacienda, insumos o camiones para retirar la producción. Incluso hubo productores que debieron trasladar animales por arreos ante la falta de transitabilidad.
Nocetti sostuvo que el deterioro de la red vial responde a un problema estructural que quedó al descubierto con las lluvias extraordinarias. Según describió, las alcantarillas tapadas o rotas, las vertientes desbordadas y el mal estado de los caminos hicieron que terminaran funcionando como canales de escurrimiento. Con un evento extremo colapsan, afirmó. Aunque dijo que mantienen reuniones con el municipio para consensuar obras y buscar soluciones, advirtió que en más de 40 años trabajando en el campo nunca había visto un colapso de caminos de esta magnitud.
Estoy sobre un camino provincial y nos hemos puesto con unos vecinos, un grupo, a contratar maquinaria para tratar de hacer algo, pero es imposible: donde querés hacer un pequeño trabajo, encontrás que te brota agua de abajo, destacó. También planteó que el problema arrastra años de falta de continuidad y proyección en el mantenimiento de la red vial.
Martín Biscaisaque, productor agropecuario también afectado por la situación, coincidió en que el principal cuello de botella dejó de ser el agua en los lotes. Si bien la superficie anegada disminuyó en las últimas semanas, la falta de transitabilidad mantiene comprometidas decenas de miles de hectáreas.
El productor vinculó el colapso de la red vial con la falta de mantenimiento acumulada durante los últimos años y señaló que las lluvias extraordinarias terminaron por exponer esas deficiencias. En ese sentido, contó que en las reuniones con el municipio buscan avanzar en la reconstrucción del sistema de caminos y analizar la posibilidad de restablecer un Ente Vial Rural con participación de los productores. Aun así, advirtió que la recuperación demandará tiempo y recursos, porque gran parte de la red deberá ser reconstruida y las obras dependen de la coordinación entre áreas provinciales y municipales.