Si se rompió un espejo, no lo tires: la idea para reutilizar los trozos sueltos y crear un objeto para decorar la casa
Una propuesta que permite aprovechar los pedacitos que quedaron esparcidos para la decoración de la casa.
Cuando se rompe un espejo no hay que pensar sólo en que se avecinan tiempos difíciles por la creencia popular de que es mala suerte. Hay que sino aprovechar el accidente con la genial idea para reutilizar los trozos sueltos. Se puede hacer muy fácil y sin gastar demasiado dinero.
Los supersticiosos afirman que un espejo roto implican 7 años de desgracias. Sin embargo, lo mejor es tomárselo con calma, desatender el mito y enfocarse en qué se puede hacer con los pedazos rotos.
Se necesita un poco de ingenio, paciencia y los materiales adecuados para convertir un montón de trozos de espejo esparcidos en el suelo en un hermoso cuadro decorativo para cualquier ambiente de la casa o incluso para un negocio. Va a aportar brillo, relieve y un toque de originalidad.
Los materiales que se necesitan para llevar adelante el proyecto son los siguientes:
- Un tablero de fibra de madera (MDF).
- Despuntes de tablitas y listones de madera que hayan quedado de otros proyectos.
- Pintura negra y un protector para madera
- Adhesivo de montaje de alta resistencia (fundamental que sea apto para espejos para no dañar el fondo plateado).
- Los pedazos del espejo roto.
Antes de comenzar con el trabajo es importante tomar algunas precauciones, porque los trozos sueltos de espejo suelen tener bordes muy filosos que pueden generar cortes. Eso obliga a ponerse guantes resistentes y anteojos de protección.
Si algún pedacito de espejo tiene puntas demasiado peligrosas, lo mejor es descartarlo o lijarlo muy cuidadosamente con las herramientas apropiadas. También hay que mantener alejados a los chicos y a las mascotas mientras se arma el cuadro.
El paso a paso de esta trabajo, al que se pueden animar aquellos que no son expertos en manualidades porque es muy simple, se inicia preparando la base que sostendrá el diseño. Primero, se pinta por completo el tablero de fibra de madera de color negro. Así se logrará que el fondo del cuadro tenga profundidad.
Posteriormente, se agarran los despuntes de madera, se les pone protector para asegurar que duren y se les da color. Un tono muy elegido es el denominado palo de rosa, pero también van bien otros, como cerezo o roble.
Una idea genial para aprovechar el espejo roto
Cuando las piezas ya están secas es el momento de armar el marco y el soporte texturado. Hay que fijar las tablitas de madera con el adhesivo de contacto correspondiente. Se deben poner una al lado de la otra, alternando de tamaños. Esto generará un juego visual dinámico y muy atractivo.
Como estos adhesivos pegan de inmediato, sólo hace falta presionar unos segundos para que queden bien firmes. Los extremos hay que sellarlos con los listones más largos para darle un cierre prolijo a toda la estructura.
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Ya está la base lista. Ahora, usando el mismo adhesivo, se empiezan a colocar los pedacitos de espejo. Un tip que dio el experto @decobarriles, que hizo el posteo explicando la técnica en su cuenta de Instagram es que se debe empezar por los pedazos más grandes, distribuyéndolos por todo el cuadro.
Más adelante se ubicarán los trozos de espejo más chicos, tratando de que quede descubierto el menor espacio posible entre uno y otro. La gran ventaja de esta propuesta de decoración está en la originalidad: nunca podrá ser igual a otro. Cada espejo roto genera fragmentos con formas diferentes.
El cuadro puede colocarse en el living, en un pasillo o en un recibidor, por ejemplo. También es ideal para un salón comercial, porque aportará luminosidad y dará sensación de amplitud. Como los reflejos cambian según la luz natural o artificial, la decoración se irá transformando a lo largo del día. Observando el resultado del trabajo artesanal se podrá comprobar que si se rompió un espejo, no es mala suerte.