Crisis y concurso preventivo para la empresa fabricante de una reconocida marca de alfajores
La Justicia comercial abrió el proceso tras registrarse una fuerte caída en las ventas, millonarias pérdidas y un pasivo que supera los 1.000 millones de pesos.
La historia de Alfajores Baltazar S.A. sufrió un severo revés en su camino de expansión dentro de un mercado altamente competitivo. El Juzgado Nacional en lo Comercial N° 27 declaró abierto el concurso preventivo de la empresa, luego de que la propia dirección de la pyme admitiera formalmente una situación de cesación de pagos provocada por la retracción del consumo interno, la pérdida de capital de trabajo y un elevado endeudamiento.
El proceso concursal quedó formalizado tras una resolución dictada el pasado 25 de junio y la posterior publicación del edicto correspondiente en el Boletín Oficial. A partir de esta medida judicial, se fijó un cronograma regulatorio que establece como fecha límite el próximo 9 de octubre para que los distintos acreedores se presenten a verificar sus créditos, en tanto que los informes individuales y generales de la sindicatura se tramitarán entre fines de noviembre y febrero de 2027.
La situación financiera de la compañía, fundada en 2011 por Mariano Bonaventura y Sebastián Espina, experimentó un rápido deterioro a lo largo del último año. Los estados contables cerrados al 31 de diciembre de 2025 revelaron una caída superior al 30% en las ventas, las cuales retrocedieron de $3.646 millones en 2024 a $2.545 millones en el último ejercicio. Este escenario derivó en un drástico vuelco en la rentabilidad de la firma, que pasó de registrar ganancias por $136,5 millones a computar un resultado negativo de $1.088,5 millones.
De acuerdo con las presentaciones judiciales, el desmoronamiento de los indicadores también se trasladó al patrimonio neto de la sociedad, el cual sufrió una contracción cercana al 97% para ubicarse en apenas $19,4 millones. Paralelamente, el pasivo total trepó hasta los $1.241 millones, con un marcado peso de los costos financieros que prácticamente se cuadruplicaron en el mismo período, alcanzando casi los $499 millones de saldo desfavorable.
Ante el estrado judicial, los responsables de la empresa argumentaron que la crisis respondió a una convergencia de variables críticas, entre las que destacaron la concentración de sus operaciones comerciales en una cantidad reducida de clientes, la presión fiscal y la imposibilidad material de sostener el giro operativo diario. Como parte de los intentos por adecuarse al menor nivel de actividad económica, la firma había iniciado una reestructuración de personal en agosto del año pasado y actualmente conserva una plantilla de 27 trabajadores.
La nómina de compromisos impagos denunciada por la empresa fabricante asciende a más de $1.000 millones. Dentro del listado de acreedores principales se destaca la firma láctea Ernesto Rodríguez e Hijos (Vacalin), de la cual es cliente para el abastecimiento de materia prima, a la que se le adeudan más de $224 millones, seguida por un conjunto de obligaciones bancarias que superan los $507 millones con entidades como Banco Provincia, Banco Nación, Banco Galicia y Banco Macro, además de deudas con organismos públicos.