Biri biri Ravier sostiene la sala militarizada en la Rosada
El vocero presidencial no modificó los estrictos controles que Adorni implantó para la prensa. Y en pocos días, ya se ganó un apodo por su fraseo extenso, exceso de lectura y pocas noticias nuevas.
El vocero presidencial no modificó los estrictos controles que Adorni implantó para la prensa. Y en pocos días, ya se ganó un apodo por su fraseo extenso, exceso de lectura y pocas noticias nuevas.
El ecosistema libertario afirma que no odian lo suficiente a los periodistas, pero se las ingenian para impedir el desarrollo libre de la prensa. Continúan bajo control de Casa Militar y el seguimiento militarizado impuesto por Manuel Adorni se sostiene durante la gestión de Adrián Ravier como vocero presidencial.
Los trabajadores de prensa que frecuentan la Casa de Gobierno vieron cómo el miércoles pasado la sala de prensa seguía bajo control de Casa Militar, que escolta a los trabajadores de prensa bajo el reglamento autoritario fijado por Adorni: los siguen desde el ingreso, hasta el baño y están bajo control permanente, con amenaza de expulsión.
El miércoles, mientras tanto, la sala seguía inexplicablemente militarizada por agentes de la Casa Militar, quienes escoltan celosamente a los periodistas cada vez que ingresan a la Casa Rosada o van al baño, y rige un reglamento arbitrario dictado por el polémico Manuel Adorni, por el cual, si los funcionarios creen que un periodista no cumple con una norma puede ser expulsado de la Casa Rosada, escribió el columnista de Parlamentario.com y presidente de la Asociación de Periodistas de la República Argentina (APeRA), Fernando Ramírez.
Mientras Ravier sostiene el régimen militarizado, el secretario de prensa, Fabián Fernández, mantuvo encuentros cordiales con los acreditados y, comprensivo, prometió mejorar la situación de virtual enjaulamiento de los acreditados, agrega Ramírez en su columna.
Biri biri
Ramírez también cuenta en su nota que el presidente de La Libertad Avanza La Pampa emplea un léxico tecnolecto, alocución biri biri, excesiva lectura, cero empatía y medidas restrictivas contra la prensa acreditada.
Ravier tiene diferencias con Karina Milei y Lule Menem, quienes le bajaron el pulgar en la interna pampeana y lo tienen entre ceja y ceja. Llegó con el apoyo de Javier Milei, pero su ingreso no fue consensuado con la hermana presidencial ni sus operadores políticos.
A Ravier ya se lo conoce como el vocero que se dedica a defender la gestión y hace poco de vocero, con nada o casi nada de noticias que no hayan salido antes en los medios de comunicación.
Y por último, se conoció que en la Rosada le pusieron un apodo: vocero biri biri, porque habla mucho, dice poco, da rodeos, exagera y busca desviar la atención.