Trabajadores ocupados a la intemperie
El ajuste no desapareció del mercado laboral cambió de forma. Durante décadas, leer el mercado de trabajo argentino fue leer un solo número: la tasa de desocupación. Cuando subía, había crisis; cuando bajaba, había alivio. Ese termómetro se rompió.
El ajuste no desapareció del mercado laboral – cambió de forma.
Durante décadas, leer el mercado de trabajo argentino fue leer un solo número: la tasa de desocupación. Cuando subía, había crisis; cuando bajaba, había alivio. Ese termómetro se rompió. Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) lo dice sin eufemismos: la desocupación relativamente baja ya no explica lo que pasa con el empleo.
EL PROBLEMA DEJÓ DE SER CUÁNTA GENTE TRABAJA PARA CONVERTIRSE EN DE QUÉ TRABAJA. A diferencia de lo que ocurrió en la salida de la Convertibilidad (cuando el ajuste se expresó como destrucción masiva de puestos), esta vez EL DETERIORO NO APARECE EN LA VENTANILLA DEL DESEMPLEO. APARECE ADENTRO DEL EMPLEO MISMO. Se evitó el despido masivo, pero no se generaron ocupaciones productivas ni protegidas.
EL DETERIORO NO SE MIDE EN DESPIDOS: SE MIDE EN LA CALIDAD DE LO QUE QUEDA. Los datos son elocuentes. En 2025, el 45% de los trabajadores ocupa un puesto precario, contra el 42,6% de 2010. La incidencia llega al 66,5% en el sector micro informal y trepa al 81,1% entre los asalariados informales. Pero el dato que incomoda no es ese, la precariedad ya alcanza al 29,1% del empleo privado formal. La corrosión no se quedó en los márgenes. Llegó al núcleo que se suponía protegido.
¿POR QUÉ? PORQUE CAMBIÓ EL MOTOR DEL CRECIMIENTO, Y CON ÉL, LA CAPACIDAD DE LA ECONOMÍA PARA TRANSFORMAR PRODUCTO EN TRABAJO. Entre 2010 y 2015, la expansión la traccionaban la industria manufacturera (25,4%), el comercio (20%) y el transporte (11,9%), tres sectores intensivos en mano de obra. Entre 2023 y 2025, el liderazgo pasó a las actividades primarias (39,6%), las finanzas (35,1%) y la minería y explotación de canteras (24,6%). Sectores que generan divisas, renta y titulares, pero muy pocos puestos de trabajo directos. Acá está el corazón del asunto, y es una vieja conocida de esta columna, LA LÓGICA DE ENCLAVE.
Neuquén y Río Negro mejoran su empleo formal respecto de 2023 gracias a la energía y la minería. Pero ese derrame es local y no compensa la caída del empleo de calidad a nivel nacional. Los trabajadores del conurbano no se mudan a Vaca Muerta, y el puesto calificado que se destruye en una fábrica del Gran Buenos Aires no reaparece en un yacimiento de la Cuenca Neuquina. EL ENCLAVE PRODUCE DÓLARES, NO ESTRUCTURA OCUPACIONAL.
Es la enfermedad holandesa contada desde el mostrador del laburante: los sectores ganadores concentran renta hacia arriba mientras el entramado que daba trabajo se adelgaza por abajo. Y el mercado laboral, mientras tanto, no deja de incorporar gente, pero lo hace por la peor puerta. El empleo público retrocedió del 20,1% al 16,7%. El privado formal apenas se movió del 34% al 35%. Y el micro informal saltó del 45,9% en 2023 al 48,3%: casi la mitad de los ocupados.
LOS CUENTAPROPISTAS Y NO ASALARIADOS YA SON EL 31,7% DEL EMPLEO URBANO, UN NÚMERO QUE LA UCA LEE (CON RAZÓN) COMO ESTRATEGIA DE SUBSISTENCIA Y NO COMO FIEBRE EMPRENDEDORA. La movilidad confirma el diagnóstico. El pasaje desde un empleo asalariado formal hacia el autoempleo informal subió del 4,8% al 6,2%. Entre los desocupados, la probabilidad de terminar en el autoempleo informal creció del 24,1% al 29,5%, mientras se achicaron las chances de entrar a un puesto formal. El trabajo por cuenta propia funciona como lo que la UCA llama, con precisión, un empleo refugio.
LA ESCALERA SOCIAL SIGUE FUNCIONANDO, PERO HACIA ABAJO. Frente a esto, el Gobierno ofrece la reforma laboral como llave maestra. Pero los propios autores del informe advierten que difícilmente la legislación, por sí sola, baje la informalidad, porque el problema de fondo es la productividad. ABARATAR EL DESPIDO NO CREA EL PUESTO PRODUCTIVO QUE NO EXISTE. CAMBIAR LA LETRA DEL CONTRATO NO CAMBIA LA ESTRUCTURA QUE LO PRECARIZA. SE PUEDE LEGISLAR SOBRE LA FORMA DEL EMPLEO; NO SE PUEDE LEGISLAR LA DEMANDA DE TRABAJO QUE EL MODELO NO GENERA. Ese es el punto que insisto en marcar. La macro puede exhibir sus trofeos (desinflación, superávit, desocupación en un dígito) mientras el ajuste no desaparece, se desplaza hacia empleos más inestables, peor pagos y sin protección. El número que tranquiliza a la City convive con la intemperie del que trabaja.
ESTABILIZAR NO ES DESARROLLAR, Y BAJAR LA MARCA DEL TERMÓMETRO NO ES CURAR LA ENFERMEDAD. El informe cierra con la única salida honesta, la mejora dependerá de que los sectores que hoy lideran el crecimiento logren articularse con actividades capaces de generar empleo registrado y de mayor productividad. Traducido: QUE EL ENCLAVE DEJE DE SER ENCLAVE. Mientras esa articulación no ocurra, seguiremos festejando una desocupación baja sobre un mercado de trabajo cada vez más pobre. EL AJUSTE NO SE FUE. CAMBIÓ DE DUEÑO, Y AHORA CAMBIÓ DE FORMA.
Por: Alejandro Di Palma – Miembro de IESO