La Cámpora cierra filas con CFK y apunta a Kicillof - Informe Digital
Tignanelli lo comparó con Vandor y el cristinismo redobla la presión para que Cristina sea la única candidata.
El cristinismo más duro volvió a subir la apuesta en la interna peronista y dejó una señal nítida hacia 2027: para La Cámpora, la única candidata posible sigue siendo Cristina Kirchner. En ese marco, Axel Kicillof quedó otra vez en la mira, ahora con una comparación histórica que elevó el tono del conflicto.
La discusión se reactivó el miércoles, cuando el diputado provincial Facundo Tignanelli comparó al gobernador bonaerense con Augusto Vandor, el sindicalista asesinado en 1969 y señalado entonces como traidor. La referencia no fue casual: en el universo camporista, Kicillof no solo quedó afuera de cualquier proyección presidencial, sino que además es leído como un dirigente que se apartó de Cristina Kirchner.
Tignanelli, que integra la mesa chica de Máximo Kirchner, sostuvo en una entrevista con Futurock que quienes creen que Cristina no puede volver a competir están repitiendo la lógica de quienes, en otro tiempo, buscaron una salida sin Perón. Tenemos historia de revertir las realidades que nos explican desde el posibilismo que no se puede, planteó, al defender la idea de una candidatura de la ex presidenta.
El diputado también vinculó la distancia de Kicillof con Cristina con el deterioro del país. Desde que Axel tomó distancia de Cristina, cada vez le fue peor al pueblo argentino, dijo, en una frase que expuso hasta dónde llegó la tensión entre ambos sectores.
La ofensiva no quedó ahí. Lucía Cámpora también apuntó al gobernador bonaerense sin nombrarlo, al advertir en una entrevista con el canal de streaming LACA que no alcanza con hablar de Estado presente y que hay que discutir medidas concretas para enfrentar a sectores poderosos. En la misma línea, afirmó que Cristina sigue siendo la que representa una esperanza y que no están dispuestos a aceptar que no esté en la cancha.
En el cristinismo sostienen además que cualquier gobierno que llegue sin la ex presidenta libre carecerá de legitimidad. Oscar Parrilli ya había resumido esa idea al advertir que sería un candidato trucho quien asuma mientras Cristina siga presa, una definición que el sector usa para reforzar su tesis de proscripción.
La consecuencia política de ese cierre de filas es cada vez más visible: si no hay lugar para Kicillof ni para un nombre del PJ Federal, el margen para una síntesis amplia se achica. En ese esquema, la discusión se reduce a dos opciones que el camporismo empuja con fuerza: Cristina Kirchner o Máximo Kirchner.
Mientras tanto, el resto del peronismo discute esa lectura y resiste la idea de que todo pase por la ex presidenta. La interna, lejos de ordenarse, se endurece y deja al descubierto una pelea de fondo por el liderazgo, la estrategia electoral y el control del futuro del justicialismo.