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Informe Digital 10/07/2026 02:42 4 min de lectura

Irán endurece su control sobre Ormuz y desafía a Washington - Informe Digital

Teherán prioriza la vía marítima sobre el programa nuclear y reaviva la tensión tras disparos y un acuerdo frágil.

Irán endurece su control sobre Ormuz y desafía a Washington - Informe Digital
Foto: Informe Digital

Irán elevó el control del estrecho de Ormuz al centro de su estrategia frente a Estados Unidos y dejó en segundo plano, por ahora, la discusión sobre el programa nuclear. La apuesta vuelve a tensar una vía clave para el comercio mundial y amenaza con complicar el acuerdo provisional que frenó la guerra el mes pasado.

La señal más clara llegó esta semana, cuando fuerzas iraníes dispararon contra embarcaciones que cruzaban la ruta sin autorización. El episodio derivó en un intercambio de disparos con Estados Unidos y reactivó la presión sobre la tregua alcanzada tras el conflicto.

Según dos fuentes iraníes de alto nivel consultadas por Reuters, dentro de la dirigencia de la República Islámica hay un consenso amplio: no ceder el control del estrecho, aun a riesgo de abrir una disputa prolongada con Washington y otros actores internacionales.

El mensaje también salió del Parlamento. Ebrahim Azizi, integrante del comité de seguridad nacional y política exterior, escribió a Estados Unidos: Reconozcan el nuevo orden iraní en el estrecho de Ormuz: este es el único camino a seguir.

Las fuentes admitieron que hubo debate interno sobre el costo de una postura tan rígida. Pero la conclusión que prevaleció fue que ningún país resigna voluntariamente una ventaja estratégica de ese calibre.

Una de ellas lo resumió sin rodeos: La cuestión de Ormuz, que es el arma de oro de Irán, es algo que ahora quieren arrebatarle a Irán, y eso será absolutamente imposible.

El memorando firmado tras la guerra abrió la ruta a un mayor tránsito marítimo, aunque dejó margen para disputas sobre quién ejerce el control efectivo. El texto establece que Irán tomará las medidas necesarias, haciendo todo lo posible, para el paso seguro de buques comerciales sin costo alguno durante 60 días.

Para Teherán, esa redacción implica un reconocimiento estadounidense a su autoridad sobre la vía, con la única limitación de no cobrar tasas durante ese período. Washington y los países del Golfo leen el documento de otra manera: entienden que solo obliga a garantizar la navegación segura, sin facultad para imponer restricciones por la fuerza.

La desconfianza hacia Washington también pesa. En Teherán recuerdan la salida de Donald Trump del acuerdo nuclear de 2018, el regreso del conflicto armado este año y el inicio de operaciones militares mientras seguían los contactos diplomáticos.

De acuerdo con una de las fuentes, ceder en Ormuz abriría la puerta a nuevas exigencias sobre otros asuntos estratégicos, entre ellos el programa nuclear y el desarrollo de misiles convencionales.

La misma fuente fue tajante: significa una rendición, y eso no es posible.

Durante años, funcionarios iraníes amenazaron con cerrar el estrecho como respuesta a presiones internacionales. En distintas oportunidades dijeron que hacerlo sería tan fácil como beber un vaso de agua. Pero en privado también admitían reservas por el golpe económico que sufrirían la región y la propia economía iraní.

Ese cálculo cambió después de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, en los que murió el líder supremo iraní junto con otros altos funcionarios. Tras esa ofensiva, las autoridades iraníes cerraron el estrecho al tránsito marítimo internacional, salvo para sus propios buques, y provocaron la mayor interrupción del suministro energético mundial registrada hasta ahora.

Luego, Washington respondió con un bloqueo sobre los puertos iraníes. El aumento de los costos para ambos lados empujó las negociaciones que derivaron en el acuerdo provisional. Pero la experiencia reforzó en Teherán la idea de que Ormuz es su principal herramienta de presión.

Ali Ansari, profesor de historia moderna de la Universidad de St Andrews, sostuvo que ambos gobiernos creen haber sacado ventaja de la negociación y que todavía pueden mejorar su posición.

Ambas partes estaban preocupadas por los problemas económicos inmediatos a los que se enfrentaban. Pero ambas también creen haber ganado. Por lo tanto, existe la opinión de que solo necesitan presionar un poco más para conseguir lo que quieren, señaló.

En ese marco, el programa nuclear perdió peso dentro de la estrategia iraní. Las conversaciones sobre ese punto quedaron para rondas futuras previstas en el acuerdo provisional, mientras Teherán concentra sus esfuerzos en lograr reconocimiento internacional sobre su gestión del estrecho de Ormuz.

Según las fuentes iraníes consultadas por Reuters, la República Islámica incluso rechazó abrir nuevas conversaciones nucleares hasta que Estados Unidos acepte plenamente su administración de la vía marítima, una condición que hoy define el nuevo eje de la disputa.

(Con información de REUTERS)

Informe Digital Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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