Qué maceta conviene usar para las plantas: plástico, barro o cemento
Elegir el recipiente adecuado puede ayudar a que las raíces crezcan mejor, que la tierra conserve la humedad justa y que la planta se adapte al lugar donde está ubicada.
Al poner plantas en casa o en el jardín, muchas personas eligen la primera maceta que ven sin darle demasiada importancia. Sin embargo, no todos los materiales funcionan de la misma manera, por lo que es fundamental tener en cuenta ciertos factores antes de elegir una.
Los materiales más comunes son el plástico, el barro y el cemento. Si bien pueden parecer similares, cada tipo de maceta tiene ventajas y desventajas particulares, que influyen en la humedad de la tierra, la temperatura de las raíces y la facilidad con la que se puede mover la planta.
Qué diferencia hay entre las macetas de plástico, barro y cemento
En líneas generales, las macetas de plástico son livianas, económicas y fáciles de mover. Por este motivo, funcionan muy bien en interiores, balcones o espacios donde las plantas se cambian de lugar con frecuencia. Además, retienen mejor la humedad, lo que resulta útil para especies que necesitan tierra húmeda.
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Sin embargo, el punto en contra es que se calientan con facilidad si quedan varias horas bajo el sol directo. Además, pueden deformarse o perder resistencia con el paso del tiempo.
Por otro lado, las macetas de barro permiten que circule mejor el aire y ayudan a que el exceso de agua se evapore con facilidad. Por eso, son una gran alternativa para cactus, suculentas, plantas aromáticas y otras especies que no toleran el encharcamiento.
Como desventaja, en este tipo de macetas la tierra se seca más rápido, por lo que exigen riegos más frecuentes. Además, son más frágiles y pueden romperse ante un golpe o una caída.
Las macetas de cemento, por último, se destacan por ser resistentes y estables. Aparecen como una opción ideal para patios, terrazas, entradas o jardines, especialmente si se usan con plantas grandes.
De todas maneras, al ser pesadas son poco prácticas para trasladar. También pueden acumular temperatura si quedan expuestas al sol fuerte durante muchas horas.
Cuál conviene elegir según cada planta
Si bien no hay una sola opción recomendada, las macetas de plástico suelen ser buenas alternativas para interiores y plantas que necesitan más humedad. Las de barro, por su parte, conviene usarlas en especies que necesitan buen drenaje, mientras que las de cemento funcionan mejor en exteriores y con plantas grandes.
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Así, aunque el material es fundamental, lo más importante es que la maceta tenga agujeros de drenaje en la base. Si no tiene esa salida, el agua se acumula, las raíces se pudren y se afecta el crecimiento de la planta.