El mapa del valor agregado: los productores que transforman botánicos y cultivos nativos en destilados premium
En la edición 20 años de Caminos y Sabores en BA Ferial, tres pymes de Buenos Aires, Chubut y San Luis exponen cómo el agro se reinventa en las góndolas nacionales mediante el boom del gin artesanal, combinando sustentabilidad y resiliencia familiar.
Una nueva edición de Caminos y Sabores está en marcha, este año en una nueva locación y cumpliendo nada menos que dos décadas desde sus inicios, con historias resilientes de productores de materia prima que llegan desde distintos puntos del país a la mesa de Buenos Aires.
La historia de arraigo, ruralidad y potenciación de las economías regionales no pasa desapercibida en este encuentro federal.
La 20º edición de la feria se realiza del 9 al 12 de julio de 2026, en el horario de 12 a 20, y por primera vez el evento se celebra en el predio BA Ferial (Av. Costanera Rafael Obligado 1221, CABA).
Este escenario debuta con una logística renovada para recibir a miles de visitantes y conectar de manera directa al eslabón primario de la producción con el consumidor urbano.
En los renovados pasillos de la costanera porteña, el boom del gin artesanal y los destilados federales se consolida como uno de los grandes atractivos de la muestra.
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Se trata de un fenómeno impulsado por el notable crecimiento de las destilerías boutique del interior, las cuales ganan terreno en las góndolas apoyadas en el uso de botánicos nativos y en un sólido valor agregado en origen.
Estos productores no solo transforman materias primas agrícolas regionales en bebidas de alta gama, sino que también adaptan sus procesos a las exigencias de sustentabilidad de los mercados globales más exigentes.
En diálogo con TN, tres historias provenientes de Pilar (Buenos Aires), Chubut y San Luis reflejan cómo los lazos familiares, la amistad y las reconversiones de vida algunas marcadas a fuego por la pandemia y otras por el retiro laboral de la docencia se transforman en exitosos proyectos productivos con amor por la tierra y el agro.
La evolución puntana con perfume de serranía
La primera de las historias viaja desde el centro del país y está ligada a la evolución de un núcleo familiar que supo interpretar el cambio de tendencia en el consumo de bebidas artesanales.
En San Luis, específicamente en Potrero de los Funes, un proyecto que nació originalmente sobre los cimientos de una fábrica de cerveza local llamada La Terne mutó hacia el universo de la destilación gourmet.
Siempre la persona que produce cerveza termina haciendo destilados, porque es una cuestión de evolución, explicó Agostina Diep a TN.
Iniciaron su camino en el año 2019 de manera muy artesanal, elaborando un lote pequeño de apenas 180 botellas mensuales. Con el correr de las temporadas, el enfoque no se centró en la masividad del volumen, sino en consolidar la identidad de un destilado contemporáneo y de autor que ya cosecha más de 66 medallas y dos copas a la mejor destilería.
El mercado hoy, en nuestro nicho, por ejemplo, está re bien. Es una botella de gin que está destinado a un target particular, con gente que busca una experiencia distinta y que más allá del precio de la botella tiene otra cosa, destacó Diep.
Al ser consultada sobre las variedades, confesó: Me la ponés re complicada porque son uno más rico que el otro, pero puedo hacerle un asterisco capaz al gin sanluiseño, que es el identitario de la provincia, que está trabajado con peperina y con rosa mosqueta.
Respecto al equipo de trabajo, remarcó la decisión de mantener la escala: Somos solamente cuatro, la familia. Por eso también decidimos quedarnos chiquitos, en un momento fuimos súper grandes, y solamente los cuatro trabajamos en la empresa.
Todo este engranaje que cuenta con certificación Kosher, marca País y el respaldo del Consejo Federal de Inversiones (CFI) se comercializa bajo el sello de Gin Eternal.
La fórmula de la post pandemia nacida de la docencia
La segunda experiencia productiva se sitúa en la Patagonia y representa un claro ejemplo de cómo el agro y la selección de materias primas vegetales pueden convertirse en el motor de una nueva etapa de vida.
Esta historia se vincula de manera directa con un matrimonio de docentes de Puerto Madryn, Chubut, que decidió canalizar su resiliencia en la creación de un destilado con fuerte impronta artesanal.
El proyecto nació en plena pandemia. Marcelo Gallichio, profesor en educación tecnológica especializado en electricidad y automatismo, sabía que le quedaba muy poco para jubilarse y decidió experimentar hasta ensayar 82 fórmulas meticulosas para obtener un producto que ya ganó la medalla de oro en Mendoza.
El nombre de la marca es en honor a un arbusto nativo que da un fruto muy parecido al arándano: Lo que hicimos es juntarlo para darle identidad a nuestro gin, en honor a todo lo que rodea Puerto Madryn, y de esa identidad sacar un gin propio de nuestra ciudad.
A nivel técnico, Gallichio detalló la técnica que los diferencia: Nosotros tenemos 16 botánicos, lo dejamos macerar durante 40 días. Maceramos en frío y después destilamos. Esa es la diferencia, sino uno puede macerar en caliente.
Sobre el abastecimiento, resaltó el valor de la red local: Tratamos de comprar todo en Puerto Madryn para que sea todo regional... para que nuestra economía local recircule dentro de nuestra misma ciudad, ponderando además a un proveedor clave: Tenemos un proveedor local, ya un amigo del Bolsón, donde nos trae un enebro argentino, un enebro que es un poco más salvaje, que tiene un perfil que nos encanta y nos da un poco de ADN.
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Al evaluar la realidad del sector artesanal, concluyó con crudeza: Está complejo el escenario... aquellos que realmente tienen que vivir de un producto regional y artesanal, está muy complicada la mano. La fuerza de esta resiliencia austral está embotellada en Piqui Gin.
Alquimia bonaerense impulsada por botánicos locales
El recorrido federal concluye en la provincia de Buenos Aires, en el partido de Pilar, donde la reconversión productiva partió desde un insumo completamente disruptivo.
Federico Alvarez conversó con TN sobre los desafíos de un mercado complejo y dejó una definición contundente respecto a la coyuntura de las pymes: La verdad que está muy difícil el mercado, la economía muy cerrada, pero bueno, siendo creativos y buscando alternativas. No falta financiamiento, falta más consumo que financiamiento. El financiamiento, las puertas no están todas cerradas, pero si el consumo no acompaña, se hace más difícil.
La idea de este destilado bonaerense tuvo un origen singular: nació a partir de la producción de aceite medicinal de cannabis.
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Hacíamos el paso anterior, que es la producción de aceite medicinal, de esa extracción nos quedaba el alcohol y, bueno, jugando un poco con la destilación, empezamos a poner enebro y a hacer gin, recordó Alvarez, quien se perfeccionó de forma autodidacta y meticulosa en el oficio.
Hoy en día elaboran cinco variedades bien definidas: una versión clásica, una floral, una con yerba mate, otra con cannabis no psicoactivo y una variante con ruda fresca y local. La trazabilidad de sus insumos incluye especias importadas del sudeste asiático como canela y cardamomo, pétalos de rosa de China y materias primas americanas.
El productor remarcó la importancia de abrir las botellas en la feria para que la gente sienta el aroma y aprenda: Para eso estamos haciendo un poco de educación, que vean los diferentes perfiles. Esta propuesta de Pilar que busca educar al consumidor se comercializa como Saravi.
Un puente productivo hacia las góndolas
Las tres historias reflejan que, más allá de las distancias kilométricas y los distintos contextos de origen, las pymes agroalimentarias argentinas comparten una misma matriz de resiliencia y proyección a futuro.
Ya sea a través del rescate de frutos y hierbas patagónicas, la recolección de peperina serrana o la infusión de ruda y yerba mate en el conurbano, el agro demuestra una inagotable capacidad para generar valor agregado y dinamizar el empleo local en el interior del país.
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El debut de la feria en la costanera porteña deja en claro que el público valora el detrás de escena de cada etiqueta. En cada botella expuesta en esta edición especial de Caminos y Sabores viaja el ADN de una producción soberana, sostenible y profundamente federal.