Desaparecieron casi 900 empresas textiles en los últimos tres años
El modelo económico de apertura de importaciones y caída del salario está destruyendo al sector, que trabaja menos que en la pandemia
La industria textil atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La combinación de una fuerte retracción del consumo, una menor actividad fabril, la pérdida de rentabilidad y el avance de las importaciones profundiza el deterioro del sector, que ya acumula miles de puestos de trabajo perdidos y una importante reducción del entramado productivo.
De acuerdo con el último Boletín Económico Sectorial elaborado por la Fundación Pro Tejer, la producción textil registró en abril una caída interanual del 23%. Si la comparación se realiza con 2023, el retroceso asciende al 31%. En paralelo, la fabricación de prendas de vestir, artículos de cuero y calzado disminuyó un 8,8% respecto del mismo mes del año pasado y acumuló una baja del 15,4% durante el primer cuatrimestre.
El freno de la actividad también se refleja en la utilización de la capacidad instalada. Entre enero y abril, las plantas textiles trabajaron en promedio al 36,6% de su potencial, lo que implica que casi dos tercios del equipamiento permanecieron sin utilizar.
Desde la Fundación Pro Tejer señalaron que se trata del nivel de actividad más bajo para un primer cuatrimestre desde que existen registros, con la única excepción del período atravesado por las restricciones sanitarias durante la pandemia del Covid-19.
La contracción productiva también impactó sobre el tejido empresarial. Desde diciembre de 2023 desaparecieron 874 establecimientos vinculados a la cadena textil, de indumentaria, cuero y calzado, lo que representa una reducción del 14% en la cantidad de empresas que integran el sector.
La destrucción de empleo acompaña este escenario. El informe indica que la actividad textil, junto con confecciones, cuero y calzado, encabeza la caída del empleo asalariado registrado privado con un descenso del 20% desde diciembre de 2023.