Tedeum: las frases principales de la homilía de García Cuerva en la Catedral
El jefe de la Iglesia argentina dejó fuertes conceptos en el Tedeum del 9 de Julio. Cuestionó la intolerancia, las descalificaciones que se oyen a diario y también se refirió de manera directa a la corrupción.
Durante la homilía del Tedeum por el Día de la Independencia, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dejó una serie de definiciones sobre la situación social, política y económica del país. En un mensaje atravesado por el llamado al diálogo, la unidad y la solidaridad, cuestionó la intolerancia, la crueldad hacia los más débiles, la corrupción y el individualismo.
Además, pidió construir puentes donde algunos quieren levantar muros y cerró su discurso con una cita de Lionel Messi para destacar el valor del trabajo en equipo. Estas fueron las principales frases de su mensaje:
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La parábola del buen samaritano es un ícono capaz de poner de manifiesto la opción de fondo que debemos tomar para reconstruir esta patria que amamos y que nos duele a la vez.
Esto no les gusta a los autoritarios -
Ante el dolor, ante tantas heridas, la única salida es ser como el buen samaritano.
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Toda otra opción termina o bien del lado de los salteadores, o bien del lado de los que pasan de largo, sin compadecerse del dolor del herido del camino.
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A veces, como sociedad argentina también recorremos caminos peligrosos, no por cuestiones geográficas, sino porque no nos llevan a ningún buen lugar.
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El camino de la intolerancia, el de los enfrentamientos constantes, el de la descalificación del otro por pensar o ser distinto, el camino de la crueldad hacia los más débiles.
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Algunos se aprovechan para dividirnos, para enfrentarnos, robándonos las esperanzas de salir juntos adelante.
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Escondidos en todas las épocas en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos.
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Esto no es cuestión de ser de tal o cual partido político o gobierno de turno; es cuestión de ser o no honestos y transparentes, ser y parecer, ahora y siempre.
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Los asaltantes también han recorrido los caminos de nuestra historia, robando sueños a los jóvenes, robando posibilidades de progreso a las familias trabajadoras y sustrayendo dignidad a los más frágiles.
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El pueblo quiere vivir mejor y está ajeno a las discusiones eternas y alejadas de la realidad que en su nombre tienen los dirigentes.
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Todos los días enfrentamos la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo.
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Pidamos juntos a Dios que nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren.
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Hoy queremos hacer presentes en este Tedeum sus vidas, sus rostros y sus historias concretas. No cifras o diagnósticos, sino sus nombres.
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Detenerse, conmoverse, abajarse, llorar ante el dolor de otros.
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Un algoritmo nunca podrá sustituir un gesto de cercanía o una palabra de consuelo.
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Pidamos también a Dios que nos independice del individualismo, de la competencia feroz por el protagonismo, del internismo y la mezquindad política.
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Lo que gastes de más no siempre es sinónimo de derroche o de despilfarro. A veces es invertir en los más débiles.
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Las heridas sociales necesitan la templanza del diálogo, la justicia social y la honestidad innegociable.
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Construyendo puentes donde algunos quieren levantar muros.
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Argentina necesita de todos, porque nadie es descartable, todos somos importantes.
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No miremos al costado buscando culpables eternos.
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Que este 9 de Julio nos comprometamos a caminar unidos hacia un desarrollo integral que tanto anhela nuestro pueblo.
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Sigamos entonces con la camiseta puesta y con pasión.
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Demostramos una vez más que los argentinos, cuando luchamos juntos y unidos, somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. (cita de Lionel Messi retomada por García Cuerva).
CS