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Provinciales
Informe Digital 09/07/2026 14:30 4 min de lectura

Viuda y madre de dos hijos creó una miel premiada desde Entre Ríos - Informe Digital

Quedó sola con 40 colmenas y apostó al norte. Hoy Mónica Alonso produce en varias provincias y ganó el premio a la mejor miel.

Viuda y madre de dos hijos creó una miel premiada desde Entre Ríos - Informe Digital
Foto: Informe Digital

La muerte repentina de su marido la dejó sola con dos hijos pequeños y apenas 40 colmenas. De ese golpe, Mónica Alonso hizo un proyecto que hoy produce miel en varias provincias y fue distinguido como el mejor del país. La historia, que ella contó a LA NACION, tiene raíz entrerriana, años de trabajo a pulmón y una decisión que cambió todo: no abandonar.

Era muy entrometida y con 8 años andaba desoperculando con un tenedorcito. Mis tíos me daban un cajoncito para subirme y alcanzar la batea donde se desoperculaba. La cosa es que eso me enamoró para siempre, recuerda.

Nació y creció en Las Tunas, un paraje rural sobre la ruta provincial 18, en Entre Ríos. Su familia era humilde y desde chica aprendió el valor del trabajo. A los 12 años dejó el campo para estudiar en Viale y después se mudó sola a Paraná, donde tuvo que elegir entre seguir estudiando o salir a trabajar.

Durante años trabajó en distintos empleos, pero sentía que le faltaba el contacto con la naturaleza. Entonces, junto a su marido, empezaron casi como un pasatiempo con unas pocas colmenas cerca de Paraná y llegaron a tener unas 40, todavía como una actividad secundaria.

El quiebre llegó hace 19 años, cuando su marido murió de manera repentina. Ese día estábamos tomando mate a las 8 de la mañana y a las 8.30 estaba en terapia intensiva irreversible. Ahí te das cuenta lo que es la vida; en un segundo cambia todo, dice.

La reacción llegó por sus hijos. Cuando les explicó que no tenían otra alternativa económica, ellos la empujaron a seguir. ¿A vos te gusta esto?, le preguntaron. Ella les dijo que sí, pero que iba a ser duro. Me respondieron que me hacían la gamba y que me iban a acompañar. Tan chiquititos y me dieron ese empujón, cuenta.

Con esa fuerza decidió apostar todo a Santiago del Estero, donde la floración era más extensa. Viajó sola para buscar un lugar y después convenció a un conocido para trasladar las colmenas. Le pedí que me lleve mis 40 colmenas a Santiago y me respondió irónicamente si estaba bien porque no iban a llegar ni a cruzar el túnel. Pero tanto insistí que finalmente me llevó, dice.

Así empezaron casi dos décadas de viajes interminables. Salía de Paraná en colectivo a las siete de la tarde y llegaba cerca de las cuatro de la madrugada a Garza, en Santiago del Estero. Desde la terminal caminaba varias cuadras hasta una casa prestada por una vecina y después conseguía una camioneta para pasar el día sola en el monte. Muchas noches me pasé llorando porque mis hijos quedaban solos, admite.

Hubo momentos en que quedó prácticamente sin colmenas tres o cuatro veces, pero volvió a empezar. Incluso cuando su familia le pedía que frenara. Mi hija me decía: Mamá, basta de ir al norte. Pero yo sabía que el norte me iba a dar lo que buscaba, resume.

Con el tiempo entendió que producir no alcanzaba. Los tambores de 200 kilos se vendían baratos y apenas cubrían los costos, así que cambió el modelo: empezó a envasar. Llevaba la miel en tachos de 20 kilos dentro del colectivo hasta Paraná, llenaba frascos uno por uno y salía a venderlos por los comercios. Hasta que no vendía todo no volvía a casa, cuenta.

Hace 10 años rebautizó la empresa como Miel Nativa, en homenaje al monte santiagueño que le cambió la vida. Hoy sus apiarios están distribuidos entre Santiago del Estero, Tucumán, Santa Fe y Entre Ríos. Produce entre 10.000 y 15.000 kilos por año y ofrece variedades como azahar de limón, mistol, atamisqui, girasol, melilotus, pradera entrerriana, monte entrerriano, eucaliptus, acacia y algarrobo.

Reconocimiento

El año pasado, en la feria Caminos y Sabores, obtuvo el premio a la mejor miel. Se me vino el recuerdo de todos los años de sufrimiento cuando nombraron a Miel Nativa como la mejor miel, dice.

En esta nueva edición de la feria, que se hace hasta el domingo en BA Ferial, en Costa Salguero, vuelve a decir presente. Nunca volvió a formar pareja y se dedicó a sus hijos y a sus colmenas. Tenemos las colmenas que necesitamos para ser felices y creciendo a la medida que podemos, asegura.

Aun así, sigue chocando con obstáculos: Es todo a pulmón, todavía no puedo cambiar el vehículo porque en las entidades bancarias me dicen que no soy confiable. Pareciera que la que lucha y trabaja no es confiable.

Pese a todo, mira hacia atrás y se queda con aquella frase de sus hijos: Nosotros estamos vivos. Desde entonces, cada colmena y cada frasco de miel llevan esa promesa cumplida.

Informe Digital Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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