Morel Vulliez invirtió US$3 millones y amplía su red de acopio - Informe Digital
La firma cordobesa, distinguida por Great Place to Work, sumó una planta en Chazón y refuerza su negocio manisero.
CÓRDOBA.- Morel Vulliez, la empresa cordobesa especializada en acopio de cereales, oleaginosas, venta de insumos agrícolas, servicios de laboratorio y producción primaria de granos, inauguró una nueva planta en Chazón con una inversión de US$3 millones. El movimiento apunta a reforzar su capacidad operativa en una zona clave del sudeste provincial y a sostener el crecimiento de un negocio que hoy tiene al maní como eje.
La compañía produce en 20.000 hectáreas, procesa y exporta a mercados de América, Europa, Asia y Medio Oriente. Emplea a unos 150 colaboradores, tiene capacidad para almacenar cerca de 80.000 toneladas y mueve alrededor de 600.000 toneladas por año. En plena cosecha, recibe entre 150 y 200 camiones diarios.
La nueva planta de Chazón fue pensada para ampliar el acopio y sumar espacio para los insumos que comercializa la firma. También busca dar una respuesta más eficiente a los productores de la región. Morel Vulliez arrastró además uno de los golpes más duros de Vicentin, que le adeudó US$9 millones.
La historia de la empresa empezó en 1993, cuando Carlos Morel Vulliez y Mónica Fernández iniciaron una sociedad unipersonal para comercializar cereales. Mi esposo compraba cerdos y nos iba relativamente bien y un día planteó que compraríamos cereales. Arrancamos con un camioncito en el garaje de casa, los dos solos. Con el tiempo pusimos un empleado y nos mudamos a un local pequeño cerca, contó Fernández a LA NACION.
El primer salto llegó en 1997, con la compra de una planta de acopio en Sanford, Santa Fe, y la transformación en sociedad de responsabilidad limitada. Dos años después trasladó sus operaciones a Isla Verde, más cerca de su centro administrativo. Fuimos creciendo sin darnos cuenta, resumió Fernández.
Durante los primeros años de la década de 2000 amplió su actividad con la venta de agroquímicos, semillas y fertilizantes, sumó el canje por cereal, incorporó seguros contra granizo y centralizó su administración en Monte Maíz. En 2003 adoptó la figura de sociedad anónima y avanzó con sucursales en Ucacha y La Carlota.
Desde 2007 profundizó su integración en la cadena agroindustrial: multiplicó semillas fiscalizadas, ingresó al corretaje de granos en la Bolsa de Comercio de Rosario y siguió ampliando su infraestructura de almacenamiento y logística. Más adelante se convirtió en distribuidor de productos Syngenta, desarrolló un centro tecnológico para nutrición de cultivos y construyó una planta de procesamiento de semillas.
En la década de 2010 el foco estuvo puesto en la innovación. Lanzó el Proyecto Suelo, con laboratorio propio, análisis de fertilidad y agricultura de precisión; modernizó sucursales, desarrolló una aplicación para clientes y realizó inversiones fuertes en plantas de acopio, laboratorios y capacidad de secado de granos. También abrió nuevas sucursales en Canals y Arias.
Tenemos una relación de años con nuestros clientes. Nos conocemos muchos y ellos, al igual que nosotros, muchos de ellos están siendo sucedidos por sus hijos. En nuestro caso, nuestras tres hijas están en la empresa, agregó Fernández. Y remarcó: En el acopio la confianza es clave.
Con el tiempo, la empresa certificó ISO 9001, Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y programas de Compliance. Además, fue distinguida como una de las mejores empresas para trabajar en Argentina por Great Place to Work 2025/2026.