Los alimentos ultraprocesados se relacionan con ácidos grasos perjudiciales en la sangre y alteraciones metabólicas
Una investigación halló que el consumo de esos productos deja una firma distintiva en el torrente sanguíneo, con un perfil lípido vinculado a más riesgo de problemas de salud
Un nuevo estudio realizado por un equipo internacional de investigadores sugirió que el consumo de alimentos ultraprocesados se asoció con una firma metabólica distintiva en la sangre, vinculada a posibles problemas de salud.
El trabajo, publicado en Critical Reviews in Food Science and Nutrition, fue el primero en utilizar la metabolómica dirigida para examinar los efectos de la ingesta de estos productos en una amplia cohorte europea.
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El artículo analizó datos del estudio EPIC (Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición) y vinculó la ingesta de alimentos ultraprocesados (en gramos/día) con 22 metabolitos circulantes y ocho ácidos grasos plasmáticos, tras considerar factores demográficos, de estilo de vida y otros posibles factores de confusión.
La asociación incluyó un patrón con niveles más altos de algunos ácidos grasos plasmáticos.
La evidencia previa ya había vinculado el consumo de alimentos ultraprocesados con un mayor riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, mortalidad y obesidad, pero las explicaciones biológicas de ese fenómeno seguían sin estar claras.
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Con ese punto de partida, la doctora Jessica Blanco-Lopez, de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC/OMS), y sus colegas buscaron identificar marcadores moleculares asociados a la ingesta de este tipo de productos.
Cómo se hizo el estudio y qué datos se analizaron
El equipo interrogó a los participantes sobre su dieta y clasificó los resultados con el sistema Nova, que categoriza los alimentos en cuatro grupos, desde no procesados hasta ultraprocesados.
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En paralelo, midieron los niveles de pequeñas moléculas llamadas metabolitos un producto intermedio o final del metabolismo y ácidos grasos en muestras de sangre.
Según las conclusiones del trabajo, las concentraciones se normalizaron entre lotes y centros. La ingesta de alimentos ultraprocesados (gramos/día) se vinculó con los perfiles de metabolitos y de ácidos grasos mediante modelos de regresión lineal y LASSO, ajustados por factores demográficos, de estilo de vida y dietéticos.
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El análisis incluyó a 6177 participantes con datos sobre 129 metabolitos endógenos y a 9029 con datos sobre 37 ácidos grasos plasmáticos, en el marco de estudios de casos y controles anidados del EPIC.
La firma metabólica en sangre asociada a los ultraprocesados
Los investigadores observaron que la ingesta de alimentos ultraprocesados se asoció con 22 metabolitos circulantes.
El trabajo también describió que un mayor consumo se relacionó con una mayor presencia de ciertos derivados lipídicos caracterizados como biomarcadores de oxidación deficiente de ácidos grasos y disfunción mitocondrial, junto con una menor presencia de otros lípidos ligados a estabilidad, permeabilidad y señalización de la membrana celular.
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Los investigadores indicaron que la mayoría de las asociaciones de metabolitos fueron inversas, en particular para compuestos involucrados en el metabolismo energético (por ejemplo, asparagina) y lipídico (por ejemplo, propionilcarnitina, glicerofosfolípidos y esfingomielinas).
Los autores plantearon que esa firma metabólica sugería que el consumo de ultraprocesados podría estimular la síntesis de lípidos endógenos compuestos grasos, como el colesterol e inhibir el procesamiento lipídico considerado saludable.
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Ácidos grasos plasmáticos: cuáles subieron y cuáles destacaron
La ingesta de ultraprocesados también se asoció con ocho ácidos grasos plasmáticos. En el texto base se consignó que un mayor consumo se vinculó con un patrón de altos niveles de ácido esteárico, junto con niveles altos de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, y se interpretó que el impacto metabólico se extendería más allá del contenido graso de estos productos.
Según precisaron los investigadores, los perfiles de ácidos grasos mostraron asociaciones positivas con grasas trans industriales (por ejemplo, ácido elaídico), ácidos grasos saturados de cadena larga (por ejemplo, ácido esteárico) y ácidos grasos poliinsaturados n-6 (por ejemplo, ácido dihomo--linolénico).
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Esta asociación reforzó que incluso bajos niveles de exposición a grasas industriales persisten en la circulación.
Qué significa (y qué no) para la salud: alcances y límites
Blanco-López afirmó: Estos hallazgos tienen diversas implicaciones. La disminución simultánea de ácidos grasos protectores y el aumento del estrés metabólico sugieren que el consumo de alimentos ultraprocesados puede contribuir a los riesgos para la salud mediante el desplazamiento nutricional y la inducción de alteraciones metabólicas.
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Nuestro estudio subraya el impacto metabólico potencial de los alimentos ultraprocesados y resalta la necesidad de realizar más investigaciones utilizando enfoques metabolómicos dirigidos y no dirigidos para esclarecer las vías biológicas que vinculan el procesamiento de alimentos con las enfermedades crónicas y la mortalidad.
El propio trabajo incluyó una limitación central: se observó a los participantes en un momento puntual, en lugar de seguirlos durante varios años. Por ese motivo, el equipo indicó que no podía afirmar con certeza que el consumo de ultraprocesados causara los cambios metabólicos observados. El alcance de sus resultados se limitó a mostrar una relación entre ambos factores.
En otra declaración, Blanco-López añadió: Dedicamos mucho tiempo a evaluar y perfeccionar el enfoque analítico, probando diversas metodologías y estrategias a lo largo del proceso. Lo que resultó especialmente alentador fue que, a pesar de estos diferentes enfoques, los resultados se mantuvieron notablemente consistentes. Esto nos dio mayor confianza en la solidez y fiabilidad de los hallazgos.
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