De acusado de narco a absuelto: tenía 552 plantas de marihuana y aseguró que eran para uso medicinal
El Tribunal Oral Federal de Resistencia absolvió a F.E.G., quien había sido llevado a juicio por sembrar, cultivar y tener cannabis con fines de comercializac
F.E.G. llegó a juicio acusado de sembrar y cultivar estupefacientes y de tener marihuana con fines de comercialización. En un allanamiento realizado en marzo de 2024 en su vivienda de Juan José Castelli, Gendarmería secuestró 329 plantines y 223 plantas desarrolladas de cannabis , además de ramas secas, aceites, cremas elaboradas con cannabis, un teléfono celular y dinero en efectivo. Sin embargo, dos años después, el Tribunal Oral Federal de Resistencia resolvió absolverlo al considerar que no existían pruebas suficientes para demostrar que el cultivo tuviera un destino ilícito.
La decisión se produjo luego de que el propio Ministerio Público Fiscal retirara la acusación durante el juicio al entender que la investigación no logró acreditar que F.E.G. se dedicara a la comercialización de estupefacientes ni que hubiera actuado con la intención de desarrollar una actividad ilegal.
La sentencia, dictada por el juez Juan Manuel Iglesias, absolvió a al acusado de los delitos de siembra o cultivo de estupefacientes y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización , previstos en la Ley 23.737. Además, ordenó la restitución de los bienes secuestrados excepto las plantas de cannabis, que serán destruidas conforme a la normativa vigente una vez que el fallo quede firme.
"Solo quería trabajar": la explicación que cambió el rumbo del juicio
Durante el debate oral, el sospechoso sostuvo que el cultivo no estaba destinado a la venta de droga, sino que formaba parte de un proyecto vinculado al cannabis medicinal y al desarrollo genético de semillas.
Ante el tribunal explicó que el emprendimiento había comenzado tras contactarse con un productor habilitado, con quien acordó instalar un cultivo en Castelli. Según declaró, el contrato fue firmado con su madre porque el terreno donde funcionaba el vivero era de su propiedad y su tarea consistía en cuidar el cultivo mientras avanzaba el proyecto.
También afirmó que realizaba trabajos de fitogenética , orientados a adaptar las semillas al suelo chaqueño, y aseguró que el allanamiento se produjo justamente el día en que debía realizarse la primera cosecha.
En su declaración insistió en que nunca comercializó estupefacientes y que siempre creyó que la actividad era legal. Señaló que contaba con documentación vinculada al INASE y aseguró que su función era únicamente la de trabajador del emprendimiento. Además, explicó que los aceites y cremas secuestrados formaban parte del proyecto y habían sido enviados por el responsable de la iniciativa.
El testimonio que respaldó su versión
Durante el juicio también declaró el productor con el que F.E.G. aseguró haber iniciado el proyecto. El testigo confirmó que había viajado a Castelli con el objetivo de desarrollar un emprendimiento de fitomejoramiento de cannabis medicinal y que F.E.G. era el encargado de cuidar el cultivo.
Asimismo, explicó que el propósito era desarrollar genética de calidad y no comercializar estupefacientes. También reconoció haber dejado en el lugar aceites y cremas de cannabis y sostuvo que el proyecto finalmente no prosperó por cuestiones operativas.
La Fiscalía retiró la acusación
Al momento de los alegatos, el propio fiscal sorprendió al solicitar la absolución de Groh.
Sostuvo que la investigación no había logrado demostrar que existiera comercialización de estupefacientes y cuestionó que durante la pesquisa no se hubiera profundizado sobre la normativa que regulaba el cultivo de cannabis medicinal ni sobre la documentación relacionada con el proyecto.
Además, consideró que la denuncia que originó la causa no fue corroborada con otras pruebas y concluyó que existía una duda razonable , por lo que correspondía mantener la presunción de inocencia del imputado. La defensa adhirió a ese planteo.
Los fundamentos del tribunal
Al dictar sentencia, el juez coincidió con el Ministerio Público Fiscal y sostuvo que, si bien estaba acreditada la existencia de las plantas de cannabis, no había pruebas suficientes para demostrar que Groh hubiera actuado con la intención de producir estupefacientes con fines ilícitos.
En ese sentido, remarcó que existían elementos que permitían sostener que el acusado entendía que su actividad estaba respaldada por permisos y habilitaciones vinculadas al INASE y por la relación contractual con un productor autorizado.
Con esos fundamentos, el Tribunal Oral Federal de Resistencia resolvió absolver a F.E.G. por el beneficio de la duda y poner fin a una causa que se inició tras el secuestro de 552 plantas de cannabis , pero que terminó con la conclusión de que no existían pruebas suficientes para sostener una condena.