Los factores biológicos que influyen sobre como percibís un perfume
La cocina de tu abuela, el primer beso a la salida del colegio, la tarde en la que te dieron el primer diploma ¿Cuántas veces un olor te generó nostalgia del pasado? En la oficina, en el colectivo, en un negocio ¿Cuántas veces la fragancia de un extraño te hizo evocar un momento inolvidable?
De seguro son preguntas que te hiciste más de una vez y los perfumes son ideales para disparar todo tipo de remembranzas. Aún con las emociones a flor de piel, hay fenómenos que tiene una explicación racional. Se trata de factores en los que se cruza la experiencia de cada persona con un sentido compartido.
Si bien el sentido del olfato actúa igual para todas las personas, las reacciones que provoca y las formas en que valoramos los olores son diferentes. Y si bien pueden asaltarnos en cualquier momento de nuestra rutina, nos llevan a diferentes lugares incluso cuando se trate de aromas idénticos.
¿Qué factores influyen a la hora de percibir un perfume?
Como en cuestión de gustos, un perfume que a vos pueda parecerte mágico a otra persona puede empalagarlo. Sea por sus notas de salida, de corazón y de fondo, hay factores que sirven para explicar esa diferencia a la hora de distinguirlo.
Así es que, si bien hay la experiencia personal y las costumbres culturales influyen para percibir un perfume, la biología tiene un papel muy importante. No se trata solo de cómo una fragancia como salvatore ferragamo se fija en tu piel sino sobre todo de cómo reacciona a determinadas moléculas aromáticas.
Genética.
Un dato que seguro no conocías es que el olfato moviliza 400 genes, mucho más que los diez involucrados en la vista o los cuarenta del oído. De esa forma, como en otras situaciones, la genética de cada individuo juega un rol fundamental en la percepción del perfume. Ya no quedan dudas con los estudios científicos que las variaciones en el ADN hacen que no haya dos personas que reciban de la misma manera un olor.
El estudio de la genética revela que las variaciones en el ADN hacen que no haya dos personas que huelan el mundo exactamente igual. Además con la psicología se establece que aún inconsciente hay aromas escogidos que complementan el olor que percibimos de forma natural. La sensibilidad lo es todo y aporta un condimento único a la hora de sentir un perfume.
Hormonas.
Así como los genes son importantes para descifrar el abecé de cómo percibir un perfume, los cambios en las hormonas generados por el estrés o por tratamientos específicos para quitar una dolencia modifican las secreciones del cuerpo. La sensibilidad en la nariz también se ve afectada por lo que una fragancia como Salvatore Ferragamo importado pueda generar. Así como eliges si para seducir colocas unas simples gotas en el lóbulo de tu oreja o en el cuello, las sensaciones que provocas serán diferentes según se trata del día o de la noche.
El pH de tu piel.
La piel tiene valores de acidez y bacterias naturales que se activan con las moléculas de cualquier perfume, sin importar de qué familia se trate. Lo que sí se modifica por la mayor producción de sebo es la duración de notas como las amaderadas que dejan un rastro más permanente en el aire aun cuando la persona ya se haya alejado.
Fatiga olfativa.
Es que, así como suele decirse que hay perfumes que permanecen en el aire mucho tiempo después que una persona se haya ido, también está la fatiga olfativa para impresionar aún sin tener cerca al agente que la genera. Es frecuente que, así como se adapta enseguida a los estímulos continuos, el umbral de cada persona disponga el acceso que habilita de cada fragancia.
Neurobiología.
Al conectarse de forma directa con el sistema límbico del cerebro, el perfume logra impactar en la generación de recuerdos. Esto le da una potencia única capaz de asociarse a los momentos más vívidos de cada experiencia. Aquí está una de las claves por las que los perfumes se vinculan a experiencias agradables.
La Edad.
No hay antídoto para revertir la vejez y es un hecho que aproximadamente a los 50 años, la calidad de los sentidos disminuye en su potencial. El olfato no es la excepción y las membranas que cubren la nariz se hacen más secas y delgadas, así como el deterioro de los nervios es evidente.
Desde ya que un perfume no es sentido igual por una persona que tiene 20 años a una que tiene 70 años. Si bien en las personas mayores los olores fuertes pueden notarse, las sutilezas de notas y aromas es menos notoria.
Feromonas.
Hay mucho escrito y dicho acerca de la influencia real de las feromonas en la atracción y el toque sutil que favorece el encuentro social. No tan claro como en animales, lo cierto es que sí hay moléculas que estimulan zonas del cerebro a la emoción y al instinto más emocional. Esto se explica en sencillas variaciones en la atracción que generas en los demás ya sea por cercanía como por la atención brindada.
Puede que sí, puede que no. No hay una respuesta unánime acerca de la influencia de las feromonas en la seducción, pero sí deben ser tenidas en cuenta para revisar los factores en que cada biología influye en cómo percibir un perfume.
Alimentación.
Algo tan cotidiano y de importancia como la dieta que realices en cada comida va a influir en cómo se transmite tu perfume. Esto se nota más claro en las hierbas y especias que, como condimentos, pueden afectar el olor de la transpiración. Como cada compuesto es eliminado por el sudor es que dejan una estela de olor después que los disfrutes en tu boca. Con mayor o menor intensidad no es un detalle menor el tipo de productos que elijas para reforzar tus almuerzos o cenas diarias.
¿Por qué es importante saber cómo se percibe tu perfume?
Más allá de la impresión que generes no es solo tu piel sino también los genes, las hormonas, la edad y hasta la alimentación hacen que la percepción del perfume varie en cada ser humano. No existe un patrón único, pero sí determinados perfiles que definen la experiencia olfativa de cada individuo.
No hay quizás hecho más personal que la elección de un perfume, así como las decisiones que tomas en tu vida cotidiana sea en la infancia como en la adultez te definen y te vuelven único.