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APF 08/07/2026 12:26 5 min de lectura

Ante el alarmante crecimiento del jabalí europeo en Argentina, destacan las políticas de control del Parque Nacional El Palmar

Un informe alertó que la expansión del jabalí europeo en el país se convirtió en uno de los principales desafíos ambientales y productivos del país y ya provoca pérdidas por US$1.600 millones por año. Ante la necesidad de medidas de control se mencio

Ante el alarmante crecimiento del jabalí europeo en Argentina, destacan las políticas de control del Parque Nacional El Palmar
Foto: APF

Ante el alarmante crecimiento del jabalí europeo en Argentina, destacan las políticas de control del Parque Nacional El Palmar

En una nota de Santiago Zagaglia publicada por Sobre La Tierra, el medio de divulgación científica de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), de la que se hizo eco La Nación, especialistas advirtieron que la expansión del jabalí europeo en la Argentina ya provoca pérdidas millonarias por año.

Introducido a comienzos del siglo XX con fines de caza deportiva, el jabalí encontró en el territorio argentino condiciones ideales para expandirse. Sin depredadores naturales, sus poblaciones crecieron hasta ocupar gran parte del país y, según los expertos, continúan aumentando.

Además del riesgo para las personas, el impacto económico es creciente. Destruyen las instalaciones y arrasan con los cultivos. El daño que causan al agro es de unos 1.600 millones de dólares anuales, por lo que se lo considera plaga en varias provincias. Buenos Aires, por ejemplo, decretó la caza plaguicida del jabalí", afirmó.

El informe indicó que especialistas advirtieron que su expansión daña cultivos e instalaciones, transmite enfermedades al ganado y representa un riesgo para las personas; y reclaman una estrategia coordinada entre la Nación y las provincias para frenar su crecimiento

Francisco Pescio, docente de Producciones Animales Alternativas de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), recordó algunos episodios recientes que reflejan el peligro de la especie. El año pasado, un jabalí mató a un puestero en Mendoza. Y en estas semanas se vieron ejemplares merodeando por Ingeniero Maschwitz, provincia de Buenos Aires, lo cual encendió las alarmas en el periurbano bonaerense".

Transmisores de enfermedades

El docente señaló que el problema alcanza a la producción porcina y a la salud pública. Los jabalíes pueden transmitir enfermedades como triquinosis, hepatitis y peste porcina a los cerdos domésticos, afectando especialmente a pequeños y medianos productores.

Al mismo tiempo, el consumo de carne de jabalí representa un riesgo cuando proviene de circuitos clandestinos. Como no existe la producción formal, esta carne proviene de la faena clandestina. El consumidor no tiene forma de saber qué está comiendo ni qué riesgos corre. Algunos cazan jabalíes y elaboran conservas, fiambres y chacinados. Estos productos llegan a ferias y restaurantes sin controles sanitarios ni verificación de triquinosis", alertó Pescio.

Según el especialista, la solución pasa por formalizar la cadena de producción. Para poder consumirlo con seguridad, hace falta algo que hoy no existe: frigoríficos habilitados. Es el único eslabón que puede garantizar la cadena de frío y los controles sanitarios", explicó.

La experiencia entrerriana

Pescio indicó que la habilitación de aquellos establecimientos es costosa y que el último frigorífico destinado a esta actividad cerró en 2019. Sin ellos no hay incentivos económicos para los cazadores, y sin cazadores registrados no hay control de la especie. Sin embargo, hay casos que demuestran que, con voluntad y coordinación, el problema tiene alguna solución" señaló.

Uno de esos casos ocurrió en el Parque Nacional El Palmar, en Entre Ríos, donde los jabalíes estaban destruyendo los renovales de palmeras que caracterizan al área protegida. Según relató Pescio a Sobre La Tierra, allí se implementó un programa que reunió a autoridades del parque, organismos sanitarios, cazadores locales y vecinos. Otorgaron permisos de caza solo a los pobladores y en áreas habilitadas, hicieron el control sanitario de cada animal cazado y acordaron que una parte de la carne fuera para los cazadores y otra para comedores comunitarios cercanos. Con esta coordinación lograron controlar la invasión, generar ingresos a pobladores locales y abastecer a quienes más lo necesitaban", destacó.

Para el investigador, el principal obstáculo es la ausencia de una política federal de manejo. Las manadas se desplazan entre provincias y las acciones aisladas terminan perdiendo efectividad. Las manadas de jabalíes no reconocen los límites provinciales. Al no existir un plan federal de manejo, las poblaciones crecen en zonas donde no se los caza y luego cruzan los límites hacia donde la presión de caza es menor. Así, los problemas que surgen de esta invasión biológica nunca se acaban", explicó.

Estrategia coordinada

Por ello, consideró indispensable una estrategia coordinada entre Nación y provincias, acompañada por mayor respaldo científico. Para romper ese círculo y generar estrategias de control exitosas, es clave que haya una decisión política y que las provincias y la Nación trabajen en conjunto. Además es fundamental mejorar el marco científico en el tema, básicamente a través de fortalecer a las universidades nacionales, al INTA, al Conicet y a otras instituciones capaces de asesorar a los tomadores de decisiones", remarcó.

El especialista dejó una advertencia sobre el escenario actual: Esa iniciativa por ahora no ha llegado. No estamos en el mejor momento institucional para enfrentar este tipo de problemas. Entonces, ¿hacia dónde pienso que vamos? Vamos hacia un crecimiento explosivo del jabalí.

Desafío ambiental y productivo

La expansión del jabalí europeo en la Argentina se convirtió en uno de los principales desafíos ambientales y productivos del país. Considerada una de las 15 especies exóticas invasoras más dañinas del planeta, hoy causa pérdidas estimadas en US$1600 millones anuales por los daños que genera en cultivos e instalaciones agropecuarias, transmite enfermedades al ganado e incluso representa un riesgo para las personas. Sin embargo, especialistas advierten que la falta de una estrategia coordinada entre la Nación y las provincias impide frenar su avance. (APFDigital)

APF Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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