Casación otorgó la prisión domiciliaria a Claudio Uberti tras constatar su estado de terror en Ezeiza
La Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal concedió la prisión domiciliaria a Claudio Uberti, primer arrepentido del caso Cuadernos, al considerar acreditado un estado de terror intramuros y un grave deterioro de su salud. El exfuncionario
La Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal concedió la prisión domiciliaria a Claudio Uberti, primer arrepentido del caso Cuadernos, al considerar acreditado un estado de terror intramuros y un grave deterioro de su salud. El exfuncionario será controlado mediante una tobillera electrónica.
Uberti estaba alojado en la cárcel de Ezeiza, condenado a cuatro años y medio de prisión por el ingreso al país de US$ 800.000 en el caso de la valija de Guido Antonini Wilson, dinero destinado a financiar la campaña electoral de Cristina Kirchner en 2007, y además es juzgado en el expediente de los Cuadernos.
El tribunal, integrado por los jueces Guillermo Yacobucci y Ángela Ledesma quienes votaron a favor y por Alejandro Slokar, que mantuvo una disidencia parcial respecto de los alcances de la medida, fundamentó su decisión en el cuadro de vulnerabilidad de Uberti como imputado colaborador y en las amenazas que denunció haber recibido en prisión.
Estado de terror y régimen de aislamiento extremo
El defensor de Uberti sostuvo que, desde que fue aceptado como imputado colaborador, su asistido fue incorporado al Protocolo de Resguardo de Personas en Situación de Especial Vulnerabilidad, que en la práctica se transformó en un régimen de trato cruel, inhumano y degradante, según planteó.
Los abogados denunciaron amenazas explícitas y manifestaciones públicas hostiles contra quienes, como Uberti, decidieron romper el pacto de silencio. Informes del Cuerpo Médico Forense y de psicólogos de parte acreditaron que el encierro le provocó un estado de terror subjetivamente verosímil, con angustia, pesadillas y una hipervigilancia constante.
Para evitar agresiones en pabellones comunes, el Servicio Penitenciario Federal lo mantuvo en aislamiento casi absoluto. Uberti pasaba casi 24 horas diarias encerrado, sin actividades educativas, sin salida regular al aire libre y sin luz natural, lo que, de acuerdo con las pericias, agravó severamente su cuadro psicofísico.
Cuadro médico y riesgo para su salud
Los jueces también ponderaron el estado de salud del exfuncionario. Uberti padece hipertensión arterial, cardiopatía hipertensiva, temblor esencial y lumbociatalgia, patologías crónicas e irreversibles.
La situación se agravó cuando sufrió un episodio de descompensación severa con pérdida de conocimiento, que obligó a su traslado de urgencia en ambulancia a un hospital externo al penal.
Además, durante el encierro desarrolló hiperglucemia con parámetros diabéticos y debió incrementar su medicación psiquiátrica por insomnio persistente y depresión, según se desprende de los informes incorporados al expediente.
El aval del fiscal y la decisión de Casación
Para resolver, los magistrados tuvieron en cuenta la postura del fiscal general Mario Alberto Villar, quien apoyó el pedido de la defensa al advertir que la permanencia de Uberti en prisión podía comprometer aún más su salud.
Villar dictaminó que no estaba acreditado que el Hospital Penitenciario de Ezeiza pudiera tratar adecuadamente las patologías del detenido y que debían ponderarse los severos riesgos derivados de su condición clínica junto con el estrés y el temor constante que padecía.
Ante el consentimiento fundado y razonado del fiscal para otorgar el beneficio, los jueces de Casación entendieron que correspondía hacer lugar a la prisión domiciliaria.
Finalmente, el tribunal resolvió que la medida deberá efectivizarse con la inmediata colocación de una tobillera electrónica, a fin de asegurar que el imputado colaborador continúe a disposición de la Justicia desde su domicilio.
El rol de Uberti como arrepentido en la causa Cuadernos
En el expediente de los Cuadernos de las coimas, Uberti fue uno de los arrepentidos más explícitos en sus declaraciones, que cobraron relevancia por tratarse de un funcionario ubicado en el corazón del poder durante el kirchnerismo.
Yo le llevaba a Néstor Kirchner bolsos con el dinero que recaudaba de las concesionarias viales que estaban bajo mi órbita. Las entregas se hacían en el despacho presidencial de la Casa Rosada o en la Quinta de Olivos. También hubo entregas en el domicilio de [Julio] De Vido, declaró Uberti, quien trabajaba bajo las órdenes del entonces ministro de Planificación Federal, hoy también con prisión domiciliaria por sus condenas.