Policías autoconvocados marcharon en la previa de la mesa salarial
Mientras la fuerza se prepara para la mesa salarial, la coincidencia temporal entre la movilización del personal y el reordenamiento de destinos genera lecturas encontradas entre las necesidades de servicio y el malestar de los sectores en reclamo.
Lo que debía ser una semana enfocada exclusivamente en la negociación salarial para el personal policial ha tomado un giro de fuerte tensión interna y derivaciones políticas. El descontento, que se venía gestando en las dependencias, sumó un capítulo clave en las últimas horas con una importante movilización de policías autoconvocados que recorrió las calles de la capital y finalizó con una concentración frente a la Residencia oficial, visibilizando de manera directa el reclamo ante las máximas autoridades provinciales.
Sin embargo, el escenario se enrareció aún más poco después de la protesta. A escaso tiempo de que se concrete la convocatoria formal a la mesa del salario, se dio a conocer una serie de pases y traslados de efectivos hacia distintas dependencias y localidades del interior provincial. Una decisión que, por el momento en que se tomó, despertó inmediatas suspicacias y el rechazo generalizado de los sectores movilizados.
Si bien desde la conducción de la fuerza y las autoridades del área de seguridad se suele encuadrar este tipo de movimientos dentro de la "planificación estratégica y necesidades del servicio", la oportunidad elegida para ejecutarlos alteró los ánimos. Para los autoconvocados, la lectura de la coincidencia temporal es clara y consideran que la masividad y la urgencia de los traslados operan, en los hechos, como un "castigo" o "un intento de disciplinamiento".
"Llama poderosamente la atención que los pases salgan a la luz justo después de la marcha y a horas de discutir el salario de la familia policial", señalaron fuentes vinculadas al reclamo. Desde el sector advierten que la medida busca desgastar el núcleo de la protesta alejando a personal de sus destinos habituales.
La coincidencia de los tiempos políticos e institucionales amenaza con enrarecer el clima de la mesa de diálogo. A pesar del malestar reinante por lo que consideran una "represalia encubierta", los representantes ratificaron que asistirán a la paritaria, aunque ahora con el firme pliego de exigencias salariales sumado al reclamo urgente por la revisión de los pases dispuestos a contrarreloj.