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AnalisisDigital 07/07/2026 19:33 3 min de lectura

La esperanza, el nuevo cementerio para las víctimas de los terremotos en Venezuela | Análisis

Las tumbas se alinean una tras otra como en fila india en la improvisada necrópolis que el régimen chavista ha construido en la ladera del cerro Ávila. Se llama La esperanza. Allí pretende sepultar a las víctimas del doble terremoto del 24 de junio

La esperanza, el nuevo cementerio para las víctimas de los terremotos en Venezuela | Análisis
Foto: AnalisisDigital

Las tumbas se alinean una tras otra como en fila india en la improvisada necrópolis que el régimen chavista ha construido en la ladera del cerro Ávila. Se llama La esperanza. Allí pretende sepultar a las víctimas del doble terremoto del 24 de junio.

Han transcurrido 12 días desde que el doblete sísmico sacudió a La Guaira y Caracas con intensidad de 7.2 y 7.5 grados de magnitud, que no se habían visto en 126 años, cuando en 1900 se registró el mayor terremoto de la historia en el país con 7.7° de intensidad.

A una hora en auto desde Catia La Mar, en La Guaira, el régimen chavista no tuvo más opción que construir un cementerio en las faldas del Avila, para poder enterrar en 2.000 tumbas las numerosas víctimas del movimiento telúrico que derrumbó por completo más de 189 edificios, dejando a unas 850 residencias en pie pero fracturadas y debilitadas en las zonas afectadas.

Justo ahí en Carayaca, en las imágenes aéreas tomadas por un dron no se ven fosas comunes pero sí varias terrazas donde se han alineado filas de tumbas que se han sacado de los escombros de los edificios derrumbados.

Hasta anoche, el balance que ofrecía el municipio de Caracas era de 3.535 fallecidos, 16.740 heridos y 17.854 damnificados tras el doble sismo. Al final del día el reporte de las cifras aumenta, con lo cual hay una línea ascendente en el balance.

En los últimos 27 años el régimen chavista no ha construido nuevas cárceles ni cementerios como si el indicador de fallecimientos violentos no formara parte de su historia. Con el terremoto del 24 de junio, los cementerios existentes como el Cementero General del Sur y el de la Guairita se han visto colapsados y no han tenido cabida para más ataúdes solicitados.

Mi príncipe. Mi amada. El amor de mi vida. Fueron algunas de las expresiones inscritas por familiares de tres personas fallecidas, en un último gesto antes de cerrar un capítulo marcado por la tragedia y la incertidumbre, en el Cementerio del Sur.

El camposanto se convirtió en el destino final de víctimas provenientes de las zonas más afectadas, donde los entierros se han multiplicado mientras continúan las labores de identificación y atención a los afectados.

Entre quienes llegaron al Cementerio General del Sur estuvo José Rosal, padre del exjugador de baloncesto Eduardo Rosal, quien recordó los 11 días de búsqueda de su hijo entre los escombros.

Hemos luchado muy duro durante 11 días para recuperar a mi hijo. Con las manos, con picos, con palas. Alquilamos una grúa para que nos ayudara a levantar las paredes. Por alli pasaron rescatistas salvadoreños, mexicanos, checos, pero dijeron que no podían hacer nada, explicó.

Rosal recordó a su hijo como un apasionado del deporte y la música. Eduardo, quien superaba los dos metros de altura, entrenaba jóvenes talentos deportivos y también se desempeñaba como DJ de salsa en Caracas.

Era experto en salsa dura, de la vieja. No sé de dónde la sacaba, expresó su padre mientras se preparaba la sepultura.

Los mensajes de despedida también quedaron plasmados en otros nichos. A Génesis Montes sus familiares le escribieron: Te amamos x siempre, mientras que para Jorge Montes dejaron la frase: Eres el mio. En el caso de Jesús Vásquez, sus allegados no encontraron palabras para acompañar una despedida marcada por el dolor, publicó El Nacional.

En medio del duelo, algunas familias han tenido que enfrentar gastos elevados para movilizar a sus seres queridos. Una familia proveniente del estado Mérida relató las dificultades para trasladar a tres fallecidos hasta El Vigía, un recorrido de unos 700 kilómetros, luego de que el servicio funerario estableciera un costo de 1.200 dólares por cada traslado.

Finalmente, la solidaridad de uno de los conductores permitió concretar el viaje por 1.300 dólares, pese a las limitaciones económicas de los familiares.

AnalisisDigital Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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