Un estudio dice que los chicos que ayudaban a cocinar a sus padres desarrollaron una capacidad clave para resolver problemas
Preparar una receta en familia ayuda a los más chicos a planificar, tomar decisiones y ganar autonomía, según especialistas en desarrollo infantil.
Que los chicos ayuden a sus papás en la cocina no solo es una forma de incluirlos en las tareas diarias, sino que también los ayuda a estimular habilidades cognitivas claves desde la infancia. Por eso, algunos estudios psicológicos destacan que no solo les enseña a cocinar, sino que también potencia la capacidad para resolver problemas y tomar decisiones.
Los expertos coinciden en que participar en tareas culinarias favorece competencias útiles tanto en la escuela como en la vida cotidiana. La cocina se convierte así en un espacio de aprendizaje integral, donde los chicos ponen en práctica habilidades que los acompañarán toda la vida.
Por qué cocinar ayuda a resolver problemas, según los expertos
Cocinar implica mucho más que mezclar ingredientes. Los chicos deben seguir instrucciones, organizar los elementos, calcular cantidades y encontrar soluciones cuando algo no sale como esperaban, como reemplazar un ingrediente o ajustar los tiempos de cocción.
Estas experiencias activan las llamadas funciones ejecutivas, un conjunto de habilidades mentales que permiten planificar, mantener la atención, controlar impulsos y buscar alternativas frente a un desafío. Con el tiempo, estas capacidades se trasladan a otros ámbitos, como el aprendizaje escolar, el trabajo en equipo y la resolución de situaciones cotidianas.
Los beneficios de sumar a los chicos a la cocina
Además de fortalecer la capacidad para resolver problemas, cocinar desde pequeños aporta otras ventajas:
- Favorece la organización y la planificación.
- Estimula la creatividad al probar nuevas recetas.
- Mejora la coordinación y la motricidad fina.
- Refuerza la comprensión de instrucciones y secuencias.
- Promueve la autonomía y la confianza.
- Incentiva hábitos de alimentación más saludables.
- Fomenta la paciencia y la tolerancia a la frustración.
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Cómo transformar la cocina en una experiencia de aprendizaje
No hace falta preparar platos complejos para que los chicos obtengan estos beneficios. Tareas simples como lavar frutas y verduras, mezclar ingredientes, medir cantidades, decorar galletitas o amasar pan pueden convertirse en excelentes oportunidades para aprender.
También pueden elegir los ingredientes de una ensalada o ayudar a ordenar los utensilios al terminar. Lo importante es adaptar cada actividad a la edad del niño y supervisar para garantizar la seguridad.