Ni osobuco ni paleta: el corte de carne tierno y barato para los guisos de invierno
Cada vez más personas eligen la tortuguita para preparar guisos gracias a su buen rendimiento, su precio y la textura que consigue con una cocción prolongada.
Durante el invierno, el guiso es uno de los platos preferidos para combatir el frío. Si bien cortes como el osobuco y la paleta siguen siendo clásicos para este tipo de preparaciones, existe otra opción que ganó popularidad en los últimos años por combinar un precio accesible con muy buenos resultados en cocciones largas: la tortuguita.
Se trata de un corte magro, con fibras firmes, que necesita tiempo de cocción para desarrollar todo su potencial. Cocinada a fuego lento, la carne se vuelve tierna y absorbe muy bien los sabores del caldo, las verduras y los condimentos.
Por qué la tortuguita es una buena opción para los guisos
La tortuguita se obtiene de la pierna trasera de la res y se caracteriza por tener poca grasa y un tejido firme. Aunque no es un corte pensado para cocciones rápidas, responde muy bien a las preparaciones de larga duración.
Entre sus principales ventajas se destacan:
- Precio: suele ser más económica que otros cortes utilizados para guisos.
- Textura: queda muy tierna después de una cocción lenta.
- Consistencia: mantiene su forma sin desarmarse fácilmente.
- Sabor: absorbe muy bien los sabores del caldo y los condimentos.
- Rendimiento: permite preparar varias porciones, por lo que es una buena opción para comidas familiares.
Cómo cocinar la tortuguita para que quede tierna
Para que este corte quede suave y jugoso, lo más importante es cocinarlo a fuego bajo durante el tiempo suficiente.
El paso a paso:
- Cortar la carne en cubos parejos para que tengan una cocción uniforme.
- Calentar una olla con un poco de aceite y sellar la carne hasta dorarla por todos sus lados.
- Retirar la carne y, en la misma olla, cocinar cebolla, ajo, zanahoria y morrón hasta que estén tiernos.
- Volver a incorporar la carne y sumar tomate triturado o tomate en cubos.
- Agregar caldo o un chorrito de vino y completar con líquido caliente hasta cubrir parcialmente la preparación.
- Cocinar a fuego bajo durante una hora y media o dos horas, con la olla tapada y controlando que no falte líquido.
- Incorporar papas, batatas, zapallo o legumbres en el momento adecuado para evitar que se desarmen.
- Dejar reposar el guiso unos minutos antes de servir para que los sabores se integren.
Con estos pasos, podés disfrutar de un guiso rico en sabores, reemplazando los cortes clásicos por una alternativa económica y rendidora.