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Provinciales
TN 07/07/2026 08:59 3 min de lectura

El error más común al entrenar los brazos, según un especialista en fitness

Muchas rutinas fallan porque se basan en poco peso y demasiadas repeticiones; entrenadores explican qué cambia los resultados de verdad.

El error más común al entrenar los brazos, según un especialista en fitness
Foto: TN

Llega un momento, en general arrancando los cuarenta, en que la cara interna del brazo empieza a moverse sola cuando saludás con la mano.

Es un clásico: la famosa flacidez, apodada popularmente alas de murciélago, aparece por una mezcla de piel menos elástica, sedentarismo, sol acumulado durante años y, sobre todo, pérdida natural de músculo.

El tema generó revuelo últimamente porque, contra lo que muchos creen, la solución no pasa por las mancuernitas de un kilo ni por hacer trescientas repeticiones frente al espejo.

El músculo se esfuma más rápido de lo que pensás

Según datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), a partir de los 30 años el cuerpo empieza a perder entre un 3% y un 5% de masa muscular cada década, un declive que se acelera con el paso del tiempo y que, si nadie hace nada al respecto, termina golpeando fuerza, postura y hasta autonomía en la vejez. Ese dato tira por la borda la idea de total, todavía soy joven. La cuenta regresiva arranca bastante antes de lo que la mayoría se imagina.

El error de siempre: poco peso, mil repeticiones

Acá aparece el consejo que más repiten los entrenadores y que casi nadie sigue. Muchas personas buscan tonificar brazos, pero a veces solo hacen ejercicios pequeños con poco peso y muchas repeticiones, advirtió el entrenador personal español José Ruiz, quien insiste en que tonificar no tiene nada que ver con mover los brazos livianitos hasta el cansancio. Tonificar es ganar masa muscular y reducir grasa y eso requiere fuerza, alimentación adecuada y constancia, agregó el especialista.

La receta que propone va por otro lado: en lugar de aislar bíceps o tríceps con ejercicios chiquitos, conviene meter movimientos compuestos que hagan trabajar varias partes del cuerpo a la vez hombros, espalda, pecho con un peso que realmente exija esfuerzo. Y ojo, esto no aplica solo a quienes van al gimnasio: sin pesas ni máquinas, algo tan simple como las flexiones de brazos también entran en el radar de los expertos, porque además de los tríceps activan pecho, hombros y tronco al mismo tiempo, dando un trabajo bastante más completo que cualquier ejercicio aislado.

No hace falta entrenar todos los días

La buena noticia para quienes ya se imaginan sacrificando el fin de semana en el gimnasio: no hace falta machacarse a diario. Con dos o tres sesiones semanales, alcanza, siempre dejando un margen de descanso de al menos 48 horas entre entrenamientos intensos del mismo grupo muscular. Eso sí, el ejercicio solo no cierra la ecuación: dormir bien, tomar suficiente agua y sumar algo de trabajo cardiovascular y de flexibilidad completan el combo para que la piel de los brazos recupere firmeza.

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En definitiva, ni las cremas milagrosas ni las rutinas de mil repeticiones resuelven el problema por sí solas. La fórmula, aunque suene poco glamorosa, sigue siendo la de siempre: fuerza real, constancia y paciencia, porque el músculo, como bien resumen los especialistas, es algo que conviene empezar a ahorrar antes de que falte.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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