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Parlamentario 06/07/2026 16:56 4 min de lectura

Vaca Muerta y Brasil reconfiguran el mapa gasífero regional - Parlamentario

La abundancia de gas en Vaca Muerta, el fuerte crecimiento proyectado de la producción brasileña y el declino de Bolivia abren una nueva etapa para la integración energética sudamericana. Un estudio de OLACDE estima que un mercado regional podría mov

Vaca Muerta y Brasil reconfiguran el mapa gasífero regional - Parlamentario
Foto: Parlamentario

La abundancia de gas en Vaca Muerta, el fuerte crecimiento proyectado de la producción brasileña y el declino de Bolivia abren una nueva etapa para la integración energética sudamericana. Un estudio de OLACDE estima que un mercado regional podría movilizar hasta USD 5.000 millones al año, aunque advierte que harán falta inversiones en infraestructura y reglas comunes para concretarlo.

La consolidación de Vaca Muerta como uno de los principales reservorios de gas del mundo, junto con la expansión de la producción offshore de Brasil, está modificando el equilibrio energético de América del Sur y generando las condiciones para avanzar hacia un mercado regional de gas natural.

Esa fue una de las principales conclusiones expuestas por Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de la Organización Latinoamericana de Energía (OLACDE), durante el webinar Hacia un mercado regional para el gas natural, organizado por el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA).

Según planteó el especialista, la región atraviesa un cambio estructural respecto de las últimas décadas. Mientras Argentina cuenta con recursos suficientes en Vaca Muerta para abastecer la demanda regional más allá de 2050, Brasil se encamina a multiplicar su producción gracias al desarrollo del Pré-Sal. En contraste, Bolivia enfrenta una sostenida caída de sus volúmenes de extracción, alterando el histórico esquema de abastecimiento del Cono Sur.

"El desafío ya no es la disponibilidad de gas, sino construir un mercado regional", afirmó Maiulini. En ese contexto, señaló que el principal reto pasa por ampliar la infraestructura de transporte, armonizar regulaciones y generar las condiciones comerciales necesarias para incrementar los intercambios entre los países.

Durante la presentación, el ejecutivo difundió avances del estudio sobre integración gasífera que OLACDE desarrolla junto con CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe- para los países del Mercosur y Chile. A partir de un modelo de simulación de flujos regionales, el trabajo proyecta que una mayor integración permitiría alcanzar intercambios de entre 60 y 70 millones de metros cúbicos diarios, movilizar entre USD 4.000 y 5.000 millones anuales y reemplazar importaciones de combustibles por hasta USD 2.400 millones por año.

Sin embargo, el diagnóstico también identifica una limitación central: la capacidad de transporte existente comienza a mostrar signos de saturación. "Ya hemos puesto en uso prácticamente toda la infraestructura que permanecía ociosa. Si queremos avanzar hacia un mercado regional hacen falta nuevas obras y reglas que permitan financiarlas", sostuvo.

El estudio analizó once corredores potenciales de integración y concluyó que nueve de ellos requieren ampliar la capacidad de evacuación de gas desde la Cuenca Neuquina hacia el norte argentino, nodo desde el cual parten las principales conexiones internacionales.

En ese sentido, Maiulini destacó la ampliación del sistema entre Tratayén y La Carlota como una obra clave para la integración regional. El proyecto permitiría incrementar el transporte de gas desde Vaca Muerta y fortalecer los corredores de exportación identificados como estratégicos. En conjunto, las obras relevadas demandarían inversiones cercanas a los USD 18.000 millones.

No obstante, el directivo advirtió que la infraestructura por sí sola no garantizará el desarrollo del mercado regional. Según explicó, la magnitud de las inversiones requiere contratos firmes de largo plazo y marcos regulatorios compatibles entre los países. La convergencia normativa, la interoperabilidad contractual, la armonización tarifaria y la previsibilidad regulatoria aparecen como condiciones indispensables para atraer financiamiento.

Más allá de los beneficios económicos, Maiulini remarcó que una mayor integración energética también fortalecería la seguridad de abastecimiento de la región. A su juicio, una red más interconectada reduce la exposición de los países a crisis de suministro, conflictos geopolíticos y episodios de volatilidad en los mercados internacionales.

"La integración es el mecanismo privilegiado para garantizar nuestra seguridad energética. Una red con más conexiones es una red más segura", aseguró.

Con ese objetivo, OLACDE trabaja junto al Subgrupo de Trabajo N.º 9 del Mercosur en una agenda orientada a armonizar normas técnicas, contratos, tarifas, mecanismos de gestión de crisis e intercambio de información energética. El organismo considera que el respaldo político expresado por los gobiernos de la región constituye una base favorable para avanzar hacia una nueva etapa de integración gasífera

El desafío, concluyó Maiulini, será transformar ese consenso en una agenda técnico-diplomática capaz de convertir el potencial gasífero regional en un mercado integrado y de escala sudamericana.

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