Trump agitó a Meloni antes de la cumbre de la OTAN - Informe Digital
Usó una foto del G7 y habló de orden de alejamiento; Roma eligió el silencio antes del encuentro en Ankara.
El domingo por la noche, Donald Trump publicó en su red Truth Social una foto junto a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, tomada durante la cumbre del G7 en Évian-les-Bains en junio. Encima de la imagen escribió: Necesitamos una orden de alejamiento. El mensaje, cargado de ironía y con una referencia asociada al acoso, reavivó la tensión entre ambos justo antes de la cumbre de la OTAN en Ankara, donde volverán a verse este martes y miércoles.
La elección de la foto no fue casual. En la imagen, Meloni mira a Trump con un gesto que pareció de admiración, y la frase elegida por el mandatario estadounidense fue leída en Italia como una humillación pública. Una orden de alejamiento restraining order es una medida que los tribunales de Estados Unidos aplican sobre todo en casos de violencia doméstica y acoso, por lo que su uso para hablar de la jefa de Gobierno de un país aliado fue interpretado como un gesto sexista.
En Évian, ambos habían vuelto a mostrarse cercanos tras ser fotografiados conversando con soltura. Pero también hubo gestos de incomodidad: miradas de Meloni y una charla tensa con Trump que en su momento se leyó como reproche por los ataques que el presidente estadounidense le había dedicado en abril. Después, Trump relativizó esa cercanía ante un periodista de la cadena italiana La 7: dijo que Meloni le había pedido una y otra vez sacarse una foto y que él aceptó por lástima.
Meloni negó esa versión de plano, la calificó de inventada y respondió con un video en el que lanzó: Io e lItalia non imploriamo mai Yo y Italia no imploramos nunca. Desde entonces, la relación quedó marcada por una desconfianza que Trump parece dispuesto a profundizar cada pocas semanas.
El silencio como estrategia
En Roma, la reacción volvió a ser el silencio. Según fuentes gubernamentales citadas por el Corriere della Sera, Meloni se reunió con su canciller, Antonio Tajani, para definir una línea de conducta basada en ignorar lo que en su entorno describen como un ataque personal, inmotivado y carente de contexto. Es la misma táctica de contención que ya había ensayado tras el episodio de Évian, aunque entonces sí salió a desmentir públicamente al presidente estadounidense.
No fue la única vez que la premier italiana respondió. Cuando Trump insinuó que su caída en la popularidad interna se debía a que le había dado la espalda a Washington al no bloquear el programa nuclear iraní, Meloni contestó sin rodeos: Mi popularidad no es asunto tuyo, sugiero que te centres en la tuya. Y agregó, en un mensaje en inglés, que su respaldo político depende de defender el interés nacional de Italia, no de su cercanía con el presidente de Estados Unidos.
El episodio llegó apenas tres días después de que casi todo el Gobierno italiano con la excepción de la propia Meloni asistiera a la recepción por el Día de la Independencia de Estados Unidos en Villa Taverna, residencia del embajador estadounidense en Roma, Tilman J. Fertitta, amigo personal de Trump. Fuentes diplomáticas citadas por el Corriere lamentan que parte del trabajo de Fertitta para explicar en Italia el carácter del presidente estadounidense corra ahora el riesgo de desvanecerse. Con este nuevo gesto, Meloni se suma a la lista de líderes europeos entre ellos Friedrich Merz y el saliente Keir Starmer que ya fueron blanco de ataques personales de Trump, más allá de las diferencias de fondo entre ambos gobiernos.
Una cumbre complicada
El desplante llega cuando la OTAN necesita exhibir cohesión. En Ankara, los aliados deberán avanzar en el compromiso de elevar el gasto en defensa al 5% del PIB, un objetivo que el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, describió como un vértice construido para salir bien, aunque admitió que la imprevisibilidad de Trump sigue siendo la gran incógnita de la cita.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, hizo de la adulación calculada su método para mantener a Washington dentro de la alianza pese a episodios como las pretensiones estadounidenses sobre Groenlandia o el malestar de Trump por la tibieza europea frente a los ataques contra Irán. Pero incluso esa estrategia, señalan analistas consultados por agencias internacionales, empieza a mostrar rendimientos decrecientes.
El trasfondo de esta enemistad pública se remonta a abril, cuando Trump dijo sentirse conmocionado por Meloni después de que ella saliera en defensa del papa León XIV ante las críticas del propio Trump. Entonces llegó a afirmar que ya no es la misma persona y que no hablaba con ella desde hace mucho tiempo, un giro radical respecto de los elogios que le había dedicado apenas un mes antes. Desde Fratelli dItalia, el partido de la premier, confirmaron el domingo que la consigna sigue siendo la misma: no responder a las provocaciones y mantener intacta la agenda prevista en Ankara.