Lo extraordinario fue que volvió a ser normal | Análisis
Cambió algo que durante demasiado tiempo habíamos dejado de creer posible: que un servicio público pudiera volver a ser confiable.
¿Qué cambió en la vida de quien toma el colectivo en Paraná?
La respuesta parece sencilla, pero dice mucho más que cualquier indicador: cambió laposibilidad de salir de casa con la tranquilidad de que el colectivo va a pasar. Cambió laconfianza de llegar a horario al trabajo, a la escuela, a la universidad o a un turno médico.
Cambió algo que durante demasiado tiempo habíamos dejado de creer posible: que un servicio público pudiera volver a ser confiable.
¿Cuándo fue la última vez que pensaste si el colectivo iba a pasar?
Probablemente hace tiempo. Y aunque parezca una pregunta simple, la respuesta dicemucho sobre la ciudad que estamos construyendo. Durante años, en Paraná, tomar uncolectivo era convivir con la incertidumbre: salir antes por las dudas, pensar un planalternativo o avisar que uno podía llegar tarde. Nos habíamos acostumbrado tanto a que elsistema funcionara mal que terminamos creyendo que era normal. Pero no lo era.
Por eso el dato más importante de estos meses no es únicamente que el transporteacumule 208 días consecutivos de servicio sin interrupciones, ni que el cumplimiento delos recorridos haya pasado del 78,59% al 99,01%. Lo verdaderamente relevante es quemiles de vecinos volvieron a organizar su día con una certeza que parecía perdida: elcolectivo va a pasar.
Y esto ocurrió en el momento menos sencillo: mientras el transporte del interior perdió elacompañamiento del Estado nacional y sostener el sistema se volvió más difícil, Paraná eligió no resignarse. Eligió hacerse cargo con una nueva licitación, más controles,tecnología de monitoreo y, sobre todo, con la decisión de escuchar a quienes usan elcolectivo todos los días para rediseñar recorridos.
Porque el transporte nunca es solamente transporte. Es la posibilidad de llegar al trabajo, ala escuela, a la universidad, a un turno médico o de sostener la actividad de un comercio.
Cuando un colectivo cumple su recorrido, no sólo mejora un servicio: mejora la organizaciónde nuestra vida cotidiana y fortalece la confianza en lo público.
laro que todavía quedan cosas por hacer. Los vecinos hoy exigen más, y esa exigencia esel mejor motor para seguir mejorando. Ningún cambio profundo ocurre de un día para otro.
La diferencia entre convivir con un problema y empezar a resolverlo se construye todos losdías, con planificación, seguimiento y decisión política.
Las ciudades no cambian únicamente cuando inauguran una gran obra. También cambiancuando recuperan la confianza en aquello que usan todos los días. Y quizás ese sea elcambio más importante que hoy empieza a recorrer las calles de Paraná: que loextraordinario haya sido, simplemente, volver a hacer normal algo tan cotidiano comoesperar el colectivo con la tranquilidad de saber que va a llegar.