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Provinciales
El dia La Plata 06/07/2026 02:35 2 min de lectura

Un barrio atrapado entre la escasez de agua y las interrupciones eléctricas | El Dia

La bronca crece en el barrio Santa Ana, en Melchor Romero, donde cientos de familias aseguran que convivir con la falta de agua y los problemas eléctricos se volvió parte de la rutina. En el sector comprendido entre las calles 155 y 524, los reclamos

Un barrio atrapado entre la escasez de agua y las interrupciones eléctricas | El Dia
Foto: El dia La Plata

La bronca crece en el barrio Santa Ana, en Melchor Romero, donde cientos de familias aseguran que convivir con la falta de agua y los problemas eléctricos se volvió parte de la rutina. En el sector comprendido entre las calles 155 y 524, los reclamos se multiplican desde hace semanas y los vecinos afirman que la situación empeora cada vez que bajan las temperaturas.

Las denuncias se concentran especialmente en el entorno de las calles 155, 523 y 524, donde los frentistas aseguran que los cortes de energía y la baja tensión dejan fuera de servicio el sistema de bombeo que abastece de agua a gran parte del barrio. El resultado es siempre el mismo: canillas secas durante días, bidones que se vacían rápidamente y familias enteras obligadas a recorrer varias cuadras para conseguir algunos baldes de agua.

Vivimos sobre 155 entre 523 y 524 y hace una semana que abrimos la canilla y no sale absolutamente nada. Tenemos que ir hasta otras cuadras con baldes porque acá no queda otra, contó una vecina, mientras mostraba los recipientes apilados en el patio de su vivienda. A pocos metros, otro frentista describió la desesperación cotidiana: A la noche baja la tensión, las luces apenas alumbran y sabemos que al otro día tampoco vamos a tener agua. Es un círculo del que no podemos salir.

La situación golpea con mayor dureza a los adultos mayores, personas con discapacidad y familias con niños pequeños. En varias viviendas de la zona de 155 entre 523 y 524 aseguran que debieron suspender baños, lavar la ropa únicamente cuando consiguen agua prestada e incluso restringir el consumo para priorizar la cocina y la higiene básica. Mi mamá tiene problemas de movilidad y no podemos andar cargando bidones todos los días. Vivimos esperando que vuelva el servicio, pero pasan los días y seguimos igual, lamentó una residente.

Los vecinos sostienen que el problema no es nuevo y que cada invierno reaparece con la misma intensidad.

Cuando todos prenden una estufa eléctrica, la tensión se viene abajo y después deja de funcionar la bomba. Ya sabemos cómo termina la historia porque la vivimos todos los años, explicó un hombre que reside desde hace más de una década en el barrio.

En las inmediaciones de 155 y 523 también expresan preocupación por el estado de la infraestructura que abastece al sector. Algunos vecinos aseguran haber observado instalaciones deterioradas y consideran que la falta de mantenimiento agrava una situación que ya resulta insostenible. No pedimos privilegios, pedimos abrir una canilla y que salga agua como en cualquier barrio. Parece algo básico, pero para nosotros se transformó en un lujo, resumió una mujer.

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