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Informe Digital 06/07/2026 01:53 4 min de lectura

Filipinas juzga a Sara Duterte por corrupción y amenazas a Marcos - Informe Digital

El Senado abre un proceso que puede destituirla e inhabilitarla mientras crece la tensión entre las dos familias más poderosas.

Filipinas juzga a Sara Duterte por corrupción y amenazas a Marcos - Informe Digital
Foto: Informe Digital

El Senado de Filipinas abre este lunes el juicio político contra la vicepresidenta Sara Duterte, un proceso que puede terminar en su destitución e inhabilitación permanente. La causa, que se extenderá durante 92 días, expone la ruptura con el presidente Ferdinand Marcos Jr. y obliga a un fuerte operativo de seguridad en torno al Congreso.

Más de 6.000 policías, entre ellos unidades antidisturbios, fueron desplegados alrededor del Senado ante la convocatoria de manifestaciones a favor y en contra de la funcionaria. Según el cronograma previsto, Duterte o sus abogados podrán presentarse en la apertura de las audiencias.

El Senado actuará como tribunal para revisar las acusaciones aprobadas el mes pasado por la Cámara de Representantes, controlada por aliados de Marcos. Para condenarla se necesitan al menos 16 votos, dos tercios de los 24 miembros de la cámara alta.

Los cargos incluyen presunto enriquecimiento sin explicación, uso indebido de fondos estatales confidenciales y una amenaza pública contra el presidente, su esposa y un exlíder de la Cámara de Representantes.

Según la acusación, Sara Duterte amenazó con ordenar el asesinato de Ferdinand Marcos Jr., de la primera dama y de un expresidente de la cámara baja aliado del mandatario, en caso de que ella fuera asesinada por las disputas políticas con el gobierno.

La vicepresidenta negó las acusaciones, aunque evitó responder en detalle antes del inicio del juicio político.

Si el Senado la declara culpable, perderá el cargo y quedará inhabilitada de manera permanente para ejercer funciones públicas. También se frustraría su eventual candidatura presidencial para 2028, cuando termine el mandato de Marcos.

La crisis marca un quiebre con la alianza electoral que ambos construyeron en 2022, cuando unieron fuerzas y concentraron el respaldo de dos de las familias más influyentes de Filipinas. La relación se rompió poco después de iniciado el gobierno.

La confrontación se agravó tras el arresto del expresidente Rodrigo Duterte, padre de la actual vicepresidenta.

El exmandatario fue detenido el año pasado por orden de la Corte Penal Internacional y trasladado a La Haya, donde permanece bajo custodia. Su comparecencia ante el tribunal está prevista para el 30 de noviembre en una causa por presuntos crímenes de lesa humanidad.

La investigación internacional se centra en la campaña contra el narcotráfico que impulsó durante su presidencia, una política que dejó miles de sospechosos muertos, en su mayoría personas de bajos recursos.

Rodrigo Duterte rechazó las acusaciones y negó haber autorizado ejecuciones extrajudiciales durante su gestión, aunque en numerosas ocasiones lanzó amenazas públicas de muerte contra sospechosos de participar en actividades vinculadas con las drogas.

Sara Duterte responsabiliza a Marcos por el arresto y la entrega de su padre a la Corte Penal Internacional, un episodio que profundizó el enfrentamiento entre ambas familias.

Las diferencias también alcanzan la política exterior. Bajo la presidencia de Marcos, Filipinas fortaleció la cooperación militar con Estados Unidos, su aliado por tratado, y endureció su postura frente a las acciones de China en el disputado mar de China Meridional.

Durante su mandato, Rodrigo Duterte impulsó un acercamiento con Xi Jinping y Vladímir Putin, al mismo tiempo que cuestionó la relación estratégica con Washington.

Sara Duterte también recibió críticas por evitar condenar los incidentes protagonizados por embarcaciones chinas contra fuerzas y pescadores filipinos en las aguas en disputa, incluidos episodios en los que guardacostas chinos utilizaron cañones de agua.

El juicio coincide además con una situación delicada para varios senadores identificados con el sector político de los Duterte.

El senador Jinggoy Estrada, integrante de un bloque que respalda a esa familia, fue arrestado el mes pasado por un cargo de saqueo que no admite fianza, dentro de una investigación por un presunto esquema de sobornos vinculado a un proyecto de control de inundaciones. Estrada negó haber cometido irregularidades.

Otro senador cercano a los Duterte, Rodante Marcoleta, enfrenta un posible arresto por un cargo de saqueo que tampoco admite fianza. La investigación sostiene que recibió importantes donaciones de campaña que no declaró en su patrimonio. Marcoleta rechazó las acusaciones.

Además, el senador Ronald dela Rosa permanece oculto después de que la Corte Penal Internacional emitiera una orden de arresto en su contra como presunto coautor de las muertes investigadas durante la campaña antidrogas de Rodrigo Duterte. Dela Rosa dirigió la Policía Nacional cuando comenzó la ofensiva contra el narcotráfico impulsada por el entonces presidente.

(Con información de Associated Press)

Informe Digital Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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