¿Y ahora quién va a ocupar su lugar? Brasil y otro fracaso gigante: Neymar llora, pero el problema es mucho más que una derrota
Fue la última función de la vieja escuela Neymar y deja en la Canarinha un panorama lleno de incertidumbre: ¿y ahora quién va a ocupar su lugar?
La imagen después de la eliminación ante Noruega fue estremecedora. Neymar llora desconsolado sobre el piso del estadio Met Life, el mismo campo de juego en el que había debutado con su selección dieciséis años atrás. Brasil, un equipo de mitad de tabla de la Premier League, volvió a tropezar demasiado temprano.
Carlo Ancellotti le explica a la prensa en modo IA que Bruno Guimarães ejecutó el primer penal porque la estadística lo colocó en ese lugar. Vini Junior no se hizo cargo. El líder debe liderar.
Erling Haaland demostró que la Copa del Mundo lo merecía. Suma siete goles, como Lionel Messi y Kylian Mbappé. Dio la sensación de que los noruegos sabían que debían aguantar hasta que le llegara una pelota. Y así sucedió. Y le llegaron dos.
Ørjan Nyland ataja como el más espectacular de los arqueros de handball. Desvió un penal, una bola que caía como una granada a su espalda. También frustró a Vini en un cara a cara. Su presentación fue sencillamente extraordinaria. Y si quedó expuesto en el gol de Neymar fue por su fortaleza mental, su confianza.
Noruega desnudó al Brasil del Mister italiano. Nada tiene que ver esta versión con aquella que te pintaban la cara. Ningún futbolista se salió del molde. Ni siquiera Vini. Poquito y nada... ¿Es por ahí? ¿Puede jugar a otra cosa Brasil? Debe jugar a otra cosa. La revolución es volver a ser. Es por ahí.
Es un gran impacto para la Copa del Mundo. Y este resultado anuló también un potencial Argentina versus Brasil en semifinales. Igual, la noticia es otra. Se trata de otro fracaso del pentacampeón, y el fracaso es el cómo mucho más que la eliminación.
En este tiempo, Neymar fue el último abanderado del linaje real. De una manera de jugar. Aún con sus vaivenes, con sus lesiones, sus carnavales, con sus días y sus noches, el crack ilusionó a una nación entera tan solo con su presencia. 129 partidos, 79 goles, un título, y un interrogante gigante: ¿y ahora quién va a ocupar su lugar?