Los cocineros coinciden: "Las papas no deben guardarse junto a la cebolla por este motivo"
Especialistas en conservación de alimentos recomiendan mantener estos dos ingredientes separados para que duren más tiempo y mantengan mejor su calidad.
Las papas y las cebollas son dos de los alimentos más utilizados en la cocina y, por practicidad, muchas personas las guardan juntas en una misma canasta o cajón. Sin embargo, cocineros y especialistas en conservación de alimentos coinciden en que esta no es la mejor opción.
Aunque ambos productos pueden almacenarse fuera de la heladera, conservarlos en el mismo lugar puede acelerar su deterioro y hacer que pierdan calidad antes de tiempo.
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¿Por qué no conviene guardar las papas junto a la cebolla?
La principal razón es que las cebollas liberan gases y humedad de forma natural durante su proceso de maduración. Estos compuestos pueden acelerar el envejecimiento de las papas, al favorecer que broten, se ablanden o comiencen a pudrirse antes de lo esperado.
A su vez, las papas también desprenden humedad, lo que genera un ambiente menos favorable para la correcta conservación de ambos alimentos.
¿Qué puede pasar si se almacenan juntas?
Guardar papas y cebollas en el mismo recipiente puede provocar:
- Que las papas broten más rápido.
- Que aparezcan zonas blandas o húmedas.
- Un deterioro más acelerado de las cebollas.
- Mayor riesgo de moho cuando el ambiente tiene poca ventilación.
- Una menor vida útil de ambos alimentos.
Por eso, los expertos aconsejan mantenerlos separados, aunque estén en la misma alacena.
¿Cuál es la mejor forma de guardar las papas?
Para conservarlas durante más tiempo, los cocineros recomiendan:
- Guardarlas en un lugar fresco, seco y oscuro.
- Utilizar bolsas de papel, cajas de cartón o canastos de mimbre que permitan la circulación de aire.
- Evitar recipientes de plástico completamente cerrados.
- No exponerlas a la luz directa, ya que pueden ponerse verdes y desarrollar compuestos no aptos para el consumo.
¿Y cómo conviene conservar la cebolla?
Las cebollas también necesitan un ambiente seco y bien ventilado para mantenerse en buen estado. Los especialistas aconsejan:
- Guardarlas en un lugar fresco y oscuro.
- Mantenerlas alejadas de las papas.
- Evitar la humedad excesiva.
- No conservarlas dentro de bolsas de plástico cerradas.
Una vez cortadas, sí deben guardarse en un recipiente hermético dentro de la heladera y consumirse en pocos días.
Otros errores comunes al guardar papas
Además de almacenarlas junto a las cebollas, los expertos señalan otros hábitos que pueden hacer que se estropeen antes:
- Lavarlas antes de guardarlas.
- Dejarlas dentro de bolsas plásticas sin ventilación.
- Exponerlas al sol.
- Guardarlas cerca de fuentes de calor, como el horno o la cocina.
Conservar las papas en un ambiente fresco, oscuro y seco ayuda a prolongar su vida útil y a mantener su textura y sabor por más tiempo.
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¿Se pueden guardar en la heladera?
En general, los especialistas desaconsejan refrigerar las papas crudas. Las bajas temperaturas transforman parte de su almidón en azúcar, lo que puede modificar su sabor, su textura y hacer que se doren demasiado al cocinarlas.
Lo ideal es almacenarlas en una alacena o despensa bien ventilada, lejos de la cebolla y de otros alimentos que desprendan humedad o gases durante su maduración.