¿El mérito de tener 20 años y un apellido ilustre? El nuevo asesor estrella que llegó para refundar la Patria (o la billetera familiar)
Mientras la clase media argentina debate si el sueldo le alcanza para pagar la prepaga o si el transporte público califica como bien de lujo, el Ministerio de Capital Humano ha demostrado tener un corazón enorme. Tan enorme que no solo alberga buenas
Mientras la clase media argentina debate si el sueldo le alcanza para pagar la prepaga o si el transporte público califica como bien de lujo, el Ministerio de Capital Humano ha demostrado tener un corazón enorme. Tan enorme que no solo alberga buenas intenciones, sino también a parientes desempleados de la “casta” que tanto se prometió combatir.
POR AF PARA CONFIRMADO
El último grito de la meritocracia libertaria tiene nombre, apellido y apenas dos décadas de experiencia de vida: Santiago Santilli. Sí, el sobrino del histórico dirigente de Pro, Diego Santilli, ha sido bendecido con un nombramiento como asesor en una de las áreas más sensibles del Estado, cobrando millones de pesos que salen, paradójicamente, de los mismos impuestos que el Gobierno jura que son un “robo”.
Un currículum que entra en un tuit
La designación de Santilli Jr. no tardó en levantar polvareda, y no precisamente por su extenso currículum académico o sus papers publicados sobre macroeconomía. Con solo 20 años, su mayor logro conocido en el ámbito público parece ser portar un apellido que abre puertas (y cajas de ahorro del Estado).
La paradoja de las fuerzas del cielo: El relato oficial sostiene que los cargos públicos son para los más aptos, pero en la práctica, un apellido de peso sigue cotizando más alto que cualquier título universitario.
Para el ciudadano de a pie, la situación es casi un chiste de mal gusto: “No hay plata”, auditorías implacables, despidos masivos de estatales contratados y congelamiento de presupuestos universitarios. La realidad: Contrataciones express de jóvenes asesores cuyo principal mérito es haber nacido en la familia correcta.
¿La casta tiene empleo?
Lo más fascinante de este episodio no es la designación en sí el nepotismo es, después de todo, el deporte nacional por excelencia sino la increíble gimnasia mental que deben hacer los defensores del modelo para justificarlo. ¿Cómo se pasa de “venir a romper los privilegios de los políticos” a “bueno, pero el chico seguro es muy inteligente y camina los barrios”?
Resulta tragicómico ver cómo el discurso anticasta se dobla y se estira como un chicle. Si el nombrado fuera el sobrino de un dirigente kirchnerista o radical, estaríamos ante un escándalo nacional con pedidos de juicio político. Pero como es el sobrino de un aliado clave para aprobar leyes en el Congreso, pasa a ser “un cuadro joven con mucho potencial”.
Menos épica, más de lo mismo
Al final del día, el escándalo del sobrino de Santilli es un cable a tierra para los que creían que la política argentina se había reseteado. Los nombres cambian, las banderas son de otro color y el peinado del presidente es más exótico, pero las mañas siguen siendo exactamente las mismas.
A los jóvenes de 20 años que estudian, trabajan y hacen malabares para pagar la fotocopia, les dejamos un humilde consejo: no se gasten tanto pestañeando frente a los libros. En la Argentina del cambio, parece que rinde mucho más tener un tío bien posicionado en el Congreso que un promedio de diez en la facultad.