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Provinciales
TN 05/07/2026 05:22 3 min de lectura

Periodista, político, abogado e ingeniero: Estanislao Zeballos, el primer decano de la facultad de Derecho

Fue canciller durante las presidencias de Juárez Celman, Carlos Pellegrini y Figueroa Alcorta. Además, presidió la Sociedad Rural y tuvo un rol clave en la Campaña del Desierto.

Periodista, político, abogado e ingeniero: Estanislao Zeballos, el primer decano de la facultad de Derecho
Foto: TN

Un hombre puede ser simultáneamente abogado e ingeniero. Pero que brille con caracteres propios en ambas profesiones, es menos común.

Tampoco lo es que llegue a ser titular de una cátedra de Derecho Internacional en la Facultad de Derecho de Buenos Aires y que además sea posteriormente designado como el primer decano de la Facultad de Derecho por el voto de los alumnos y profesores.

Pero demos ya su nombre. Estamos aludiendo al doctor e ingeniero Estanislao Zeballos.

Pero con estos logros, no hemos abarcado todo su curriculum. Porque ocupó el cargo de ministro de Relaciones Exteriores con tres presidentes argentinos: Juárez Celman, Carlos Pellegrini y Figueroa Alcorta.

Y todavía le alcanzó el tiempo y el talento- para fundar ya como ingeniero- la Sociedad Científica Argentina, nacida en el Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, y también el Instituto Geográfico Argentino.

Y creó la Sociedad Rural de la que fue presidente- y el Círculo de Periodistas.

Doce años como Diputado fue dos veces presidente de la Cámara- le permitieron impulsar o crear proyectos sobe la flota mercante argentina, entre otros.

Creo haberme extendido demasiado sobre sus realizaciones, pero deseo dejar en claro que he omitido varias, como su tarea como ministro plenipotenciario de la Embajada Argentina ante el gobierno norteamericano.

No es menor su tarea como ser humano

Si pensamos que no llegó a cumplir 70 años, no parecen posibles tantas realizaciones positivas.

Pero vamos a un aspecto de su multifacética labor que fue muy discutida en ese momento y que aún hoy tiene seguidores y detractores.

En 1880, con sólo 37 años, asumió la presidencia de la República, Julio Argentino Roca. Este, era 11 años mayor que Zeballos. Pero los unía una gran afinidad.

Dos años antes, en 1878, Roca, que quería emprender la Campaña del Desierto, no tenía el apoyo unánime ni mucho menos- del Congreso.

Le pidió a Zeballos que redactara un libro que sirviera para convencer a los legisladores remisos en conceder el apoyo económico que necesitaba tal campaña y motivarlos, además, con la utilidad de la misma.

Este escribió en 30 días La Conquista de 15 Mil Leguas.

En este libro, utilizó una serie de argumentos tan inteligentes como discutibles- desmereciendo a los indígenas y acusándolos de crueles, ignorantes y asesinos.

Y agregaba olvidando los miles de muertos que el conflicto traería- que era una cruzada civilizadora.

El libro sumó adherentes entre los legisladores y Roca logró la ansiada partida en el presupuesto.

Para los opositores a esa Guerra, la tesis del libro de Estanislao Zeballos era perniciosa. Porque olvidaba los Derechos de los indios y sus razones, tanto humanitarias como legales.

Zeballos no estaba acostumbrado a tener adversarios poderosos. Él había luchado por sus ideas desde la cátedra, el periodismo e incluso en la función pública.

Nadie podría negar su patriotismo y la sinceridad de sus ideales. Pero estos, además de ser auténticos, tienen que ser comprensivos para el semejante. Y quizá no pensó que los indios también eran semejantes.

Claro que todo esto no empaña la dimensión de su figura, que honró al país en que nació.

Zeballos y una salud endeble

Una afección cardíaca lo perseguía desde joven. Decía a sus amigos: Sólo pido a Dios que me permita celebrar mis 70 años. Algunos meses antes de llegar a esa edad, el 4 de octubre de 1923, este rosarino ilustre dejaba de existir.

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Estaba en el puerto inglés de Liverpool en una misión diplomática. En plena reunión, le dijo a su vecino de mesa:

-¡Qué pena morir tan lejos de mi país!

-No por favor, no diga eso...

Pero Estanislao Zeballos ya no podía oirlo.

Y un aforismo final para este excepcional hombre argentino.

Hay metas que parecen inalcanzables, pero hay hombres nacidos para alcanzarlas.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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