Héroe en Italia 90 y el más ganador de África: quién es Hassan, la leyenda que dirige a Egipto
Jugó 21 años en la selección africana, de la que fue su capitán más veterano: en el Mundial 2006, con 40 años.
Egipto vive una película comparable con la Argentina de 2010, salvando las distancias, claro. Mohamed Salah es su crack contemporáneo, su Lionel Messi; mientras que Hossam Hassan, conocido en su país como el rey Hassan, es el entrenador de la selección, es su héroe histórico, su Diego Maradona.
La comparación puede extenderse a actitudes fuera de la cancha, porque mientras Salah suele mostrarse medido en sus modos y declaraciones, el rey Hassan es más ampuloso y llamativo. Y, por sobre todas las cosas, es el futbolista más ganador en la historia de África, lo que lo ubica en la categoría de leyenda de Egipto.
Porque, además de todos sus títulos nacionales y continentales, si hay que ubicar en el tiempo un momento bisagra en su carrera, hay que ir al Mundial de Italia 90, donde fue un héroe. Lo fue desde antes de llegar a la Copa del Mundo, dado que un gol clave que le hizo a Argelia le dio la clasificación.
Ese fue el mejor momento de mi carrera; todo el país nos apoyó para lograr ese sueño, admitió tiempo después el propio Hassan por lo hecho para llegar a la Copa del Mundo.
Desde ahí y con un buen paso posterior en el Mundial, en el que Egipto perdió ajustadamente ante Inglaterra y consiguió un histórico empate contra la poderosa Holanda liderada por Marco van Basten, Ruud Gullit, Frank Rijkaard y Ronald Koeman. El rey Hassan se convirtió en héroe y leyenda.
Hossam Hassan, héroe en Italia 90 y una leyenda del fútbol egipcio
Haber llegado al cargo de entrenador de la selección de Egipto que está jugando el Mundial 2026 es el máximo logro en su carrera como entrenador. Si bien, claro, el trazo más grueso del rey Hassan está en su etapa de jugador.
Un lapso que se extendió a lo largo de 23 años, desde 1984, cuando debutó en Primera en el Al-Ahly de su país, hasta que se retiró en 2007, en el Al-Ittihad Alexandria Club, también de Egipto.
Jugó de manera profesional hasta los 42 años (en el Mundial 2006 capitaneó a su selección con 40) y fue un ganador implacable, ya que consiguió un total de 39 títulos oficiales, lo que incluye tres Copas África con el equipo nacional y 25 vueltas olímpicas nacionales.
Temible delantero goleador, en la selección de Egipto tiene convertidos 83 goles en 170 encuentros, lo que le da un promedio por partido de casi medio gol por juego.
Si le queda alguna cuenta pendiente en su carrera como futbolista, seguro que está vinculada a no haberse animado a quedarse más tiempo jugando en el fútbol europeo. Luego de Italia 90, el rey Hassan fue contratado por el PAOK de Grecia en 1991 y, pocos meses después, fue transferido al Neuchâtel Xamax de Suiza.
Sin embargo, su falta de adaptación a la cultura occidental, que le hacía extrañar mucho el modo de vivir en Egipto, lo llevó a volver tras un par de temporadas fuera a su país. En aquel momento, lo sintió como una necesidad y, tiempo después, lo vivió como una frustración y un error.
Debería haber continuado mi carrera en Europa; me habría dado mayor fama internacional, reconoció. De todos modos, nada le quitó la idolatría que la gente sentía por él en su país. Por el contrario, la reforzó. Siguió acumulando títulos.
El rey Hassan y un carácter intenso y particular
Dueño de una fuerte personalidad y un carácter explosivo, cada una de sus declaraciones públicas jamás pasó inadvertida ni él se preocupó demasiado en morigerarlas.
Dentro del campo de juego, en su rol de entrenador, fue parte de varios escándalos que incluyeron expulsiones y despidos, como le sucedió en el final de su paso por el Al-Masry egipcio, cuando lo echaron por insultar a los dirigentes.
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También fue parte de actitudes polémicas fuera de la cancha, como cuando en 2011 apoyó al expresidente Hosni Mubarak durante la revolución que terminó con su derrocamiento y criticó a los manifestantes, a quienes llamó traidores y espías.
Esas controversias, si bien lo definen, también lo marcaron con los años, en los que optó por bajar el perfil y evitar que la política se interponga en su camino como profesional del fútbol, que hoy tiene a Egipto en un lugar impensado.