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Provinciales
TN 04/07/2026 16:41 5 min de lectura

El lado desconocido de Jesse Marsch: el entrenador que hace historia en Canadá, pero lleva una vida de granjero en Italia

Desde hace tres años vive en una casona en las afueras de la ciudad de Pisa donde siembra y cosecha.

El lado desconocido de Jesse Marsch: el entrenador que hace historia en Canadá, pero lleva una vida de granjero en Italia
Foto: TN

Los anfitriones del Mundial 2026 se metieron entre las sorpresas que tiene este torneo, aunque entre los tres seguramente sea Canadá el que más hace historia. Su entrenador Jesse Marsch es responsable no solo táctica y técnicamente, sino porque supo transmitirle su energía y estilo de vida, el de recoger lo que se siembra.

No es solo una metáfora porque el entrenador estadounidense de 52 años, que dirige a Canadá desde 2024, es un apasionado jardinero, que vive en Italia y cultiva aceitunas. Disfruta de trabajar la tierra con sus propias manos y de la cosecha, como lo hace con su equipo.

Nacido en la ciudad de Racine, Wisconsin, se destaca por ser un entrenador es metódico y obsesivo, aunque también muy empático y motivador con sus futbolistas.

La otra vida de Jesse Marsch

En febrero de 2022 asumió en el Leeds de la Premier League inglesa como reemplazo de Marcelo Bielsa. El equipo estaba en situación de descenso pero su diagnóstico fue contundente: para salir adelante, había que bajar la intensidad, porque vio un grupo sobreentrenado y con estrés por toda esa carga. Logró mantenerlo en la Premier.

Si bien su carrera como futbolista se extendió durante 17 años, nunca pasó de ser un volante central de escaso brillo en la vieja MLS estadounidense. Sin embargo, cuando se retiró en 2009, apostó a que como entrenador tendría un destino diferente. Confiaba en que esa nueva etapa sería la llave para construir, junto a su esposa y sus tres hijos, la vida que siempre habían imaginado.

Entrenó al Montreal Impact, fue campeón de la MLS con el Red Bull New York en 2015 y, después de tres años, saltó a Europa de la mano de la poderosa marca de bebida energizante, donde estuvo en el Salzburgo austriaco y en el Leipzig alemán, antes de llegar a la Premier con el Leeds.

Así, construyó una vida familiar cercana a la naturaleza y con los viajes y el conocimiento de diferentes culturas como su norte. De hecho, luego de su primera experiencia en el Impact de Montreal, se tomó un año de descanso, que incluyó sacar a sus hijos del colegio e iniciar con ellos y su esposa Kim un viaje casi como mochileros.

Marsch hizo la planificación táctica de ese tour que llevó a la familia por el río Ganges y el Mar Muerto, a disfrutar grandes comidas típicas en Bangkok y Penang, y a conocer los restos del Muro de Berlín y el Louvre en París, entre otros lugares. Una aventura de vida y cultural.

Las aceitunas, una mezcla de amor y obsesión

En 2023 tuvo la chance de ser entrenador del Leicester City, en lo que pudo ser su segunda chance en la Premier. Sin embargo, declinó seguir negociando porque apareció la selección de Estados Unidos y lo tentó. Era su sueño y fue una frustración, porque finalmente lo dejaron de lado y Marsch se quedó sin el pan y sin la torta... Pero con las aceitunas.

Porque, decepcionado, y aprovechando que su esposa tenía por herencia la ciudadanía italiana, decidieron buscar un lugar tranquilo y rodeado de naturaleza. Así encontraron en las afueras de la ciudad de Pisa una casona con una gran quinta para plantar y cultivar.

Ahí se mudó la familia en 2023 y él se dedicó plenamente a la jardinería, cultivando olivos, como también higos, alcaparras, naranjas, limones, arándanos y una gran variedad de hierbas aromáticas.

Soy un entrenador de fútbol profesional y un granjero muy amateur, pero está en mi sangre. Mi familia y mis ancestros deben estar muy orgullosos. Ellos trabajaron la tierra. Y yo viví eso, le dijo Marsch a TSN en un programa que mostró su otra vida en la Toscana, que llevó por nombre La Dolce Vita.

Con las aceitunas además tuvo a un vecino italiano, veterano agricultor, que le enseñó los secretos para una buena cosecha y el aprovechamiento para hacer aceite de oliva, otra especialidad de Marsch.

Cuando era un entrenador joven, trabajaba más que nadie y era muy ambicioso; siempre estaba pensando en qué venía después, en cómo adaptarme y crecer. Ahora aprendí un poco más sobre quién soy. Al menos, me siento más tranquilo, cómodo y seguro de lo que valoro. El jardín fue importante para eso, reflexionó.

También puso sentido a la decisión que tomó al cruzar el Atlántico para establecer en Italia su residencia cuando el fútbol no lo obliga a mudarse. La Dolce Vita es la buena vida en Italia, es lo que vivimos. Es el sentimiento que te da la gente, que es disfruta tu viaje, deja de preocuparte tanto. Estamos en las montañas, aislados del mundo, es por eso que nos mudamos acá, indicó DT de Canadá un par de meses antes del Mundial.

Este proyecto de selección le llegó en 2024 y todo indica que seguirá hasta 2030, camino a la próxima Copa del Mundo. Cuando asumió, comenzó a moldear el equipo a su gusto. Como en el jardín de su casa, ordenó lo desordenado y, con el tiempo, empezó a ver los frutos.

Canadá ya notó su evolución, no solo en el ranking FIFA (cuando llegó Marsch estaba en el puesto 49 y ahora se encuentra en el 30), sino también en lo que se ve partido a partido, en un Mundial que lo tiene como anfitrión, para muchos impensadamente en los octavos de final; y para no tantos, como Jesse Marsch y su equipo, llenos de ilusión.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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