Lousteau ligó el plan fiscal de Milei con el ideario de Peter Thiel - Informe Digital
El senador dijo que el Gobierno arma zonas con reglas especiales para pocos y debilita el control democrático.
Martín Lousteau advirtió que las reformas tributarias y regulatorias impulsadas por el Gobierno responden a una lógica que otorga beneficios estables a sectores puntuales y reduce el alcance del Estado sobre actividades económicas clave. Lo planteó en Infobae a la Tarde, en diálogo con Diego Iglesias, Maia Jastreblansky, Paula Guardia Bourdin, Tomás Trapé y Rosendo Grobo.
El economista abrió con una pregunta que ordenó todo su planteo: ¿Qué tienen en común el régimen especial del impuesto a los Bienes Personales, el blanqueo, la Ley de Inocencia Fiscal, el RIGI y el Super RIGI?. Según explicó, todas esas iniciativas comparten una misma lógica: Generan una rebaja tributaria, ya sea directa o mediante una menor capacidad de auditar, para algunos grupos específicos, que son los más privilegiados, y les dan estabilidad en el tiempo.
Como ejemplo, señaló que el régimen especial de Bienes Personales garantiza estabilidad fiscal durante 15 años, mientras que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) la extiende por 30. 30 años equivalen a siete gobiernos y medio. Quince años son casi cuatro gobiernos, remarcó.
Para Lousteau, esa previsibilidad no alcanza al resto de la sociedad. Los jubilados no tienen estabilidad en su fórmula, las familias con personas con discapacidad tampoco, los docentes universitarios tampoco, ni las provincias. Hay una decisión política clara de favorecer a determinado sector en detrimento de otros, sostuvo.
La idea de crear zonas con reglas especiales
A partir de ese diagnóstico, Lousteau enmarcó el fenómeno en una tendencia internacional que, según dijo, fue estudiada por el historiador Quinn Slobodian. Citó el concepto de zonas, espacios donde determinados actores económicos operan bajo reglas diferentes a las del resto de la sociedad.
Es agujerear el Estado para que algunos estén privilegiados mientras los demás cumplen la regla general, resumió.
En ese contexto repasó distintos antecedentes históricos. Mencionó a Hong Kong y Singapur como ejemplos frecuentemente reivindicados por sectores libertarios por su apertura económica, aunque señaló que ninguno es una democracia. También recordó los intentos de crear territorios con regulaciones propias en la Sudáfrica del apartheid, proyectos impulsados durante la guerra civil en Somalia y las zonas económicas especiales promovidas en la isla hondureña de Roatán.
Allí ubicó el rol del empresario estadounidense Peter Thiel y del economista Patri Friedman, impulsores de iniciativas que buscaban desarrollar territorios con normas independientes del resto del país. Después la Corte Suprema de Honduras dijo que eso no era constitucional, pero el intento estuvo, recordó.
Lousteau también mencionó el Seasteading Institute, organización financiada por Thiel que impulsó el desarrollo de ciudades flotantes en aguas internacionales. A su entender, todas esas experiencias responden a una misma lógica: construir espacios cada vez menos sujetos al control de los Estados nacionales.
El caso argentino
El economista consideró que parte de ese enfoque comienza a reflejarse en la agenda legislativa impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
Entre los proyectos mencionó las modificaciones sobre propiedad privada, el denominado Super RIGI y la regulación del lobby, iniciativas que según planteó amplían la capacidad de influencia de grandes actores económicos sobre las decisiones públicas.
Hay que mirar la integralidad. Si uno tiene una ideología, cada proyecto debe analizarse dentro de ese marco. Si no, terminás votando cosas contradictorias, afirmó.
Consultado sobre si el Congreso percibe ese hilo conductor, respondió que, en su opinión, el debate suele quedar atrapado en la discusión de cada iniciativa por separado y pierde de vista el modelo general que se intenta construir.
En ese sentido, sostuvo que la Argentina representa hoy un caso de interés para referentes del pensamiento libertario internacional y mencionó la cercanía de Peter Thiel con ese espacio político.
La disputa por el sentido de los impuestos
En el tramo final de la conversación, Lousteau abordó uno de los principales argumentos del discurso libertario: la crítica a la presión tributaria.
Reconoció que existe un profundo malestar social con el funcionamiento del Estado. Durante mucho tiempo hubo gente que sintió que paga impuestos y no recibe nada, afirmó, aunque sostuvo que esa frustración terminó favoreciendo una mirada negativa sobre la propia existencia de los tributos.
El triunfo de ese sector liberal libertario fue haber ganado la disputa acerca de los impuestos en términos ideológicos, sostuvo.
Para explicar su posición recurrió a una comparación: El impuesto es como la cuota de pertenencia a un club. Vos no hiciste la pileta, no construiste las universidades, no tendiste la fibra óptica. Pero si te va bien, tenés que contribuir para sostener todo eso.
Sobre el cierre, Lousteau planteó que la discusión excede la política tributaria y alcanza la relación entre economía y democracia. A su juicio, la libertad económica de algunos empieza a ser incompatible con la democracia cuando determinados actores buscan quedar al margen de las reglas que rigen para el conjunto de la sociedad.