Viajaba 9 horas en colectivo por día para ir a entrenarse: quién es la figura de Egipto
Mohamed Salah es uno de los mejores atacantes del mundo, pero cada vez que vuelve a su pueblo natal se convierte en uno más.
Egipto mantiene su sueño en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá con Mohamed Salah como bandera. Más allá de sus múltiples galardones individuales y colectivos a nivel clubes, el delantero vive la cita máxima con la ilusión de dejar a su país en lo más alto.
Si bien con 34 años ya está largamente consolidado como una estrella consagrada, su camino para convertirse en una figura de talla internacional estuvo repleto de obstáculos.
Nacido en la ciudad de Nagrig el 15 de junio de 1992, el recorrido de Salah siempre estuvo cargado de sacrificio: cuando era joven viajaba durante 9 horas en colectivo para entrenarse en el club Arab Contractors, que se encontraba en El Cairo, distante 130 kilómetros de su pueblo.
El pequeño Mo debía hacer combinaciones y cambiar entre cuatro y cinco transportes públicos por trayecto para arribar a destino. Además, asistía al colegio solamente dos horas por jornada, de 7 a 9 de la mañana, hasta que con el tiempo recibió un permiso especial para retirarse y llegar a entrenar a las 14. No tenía nada que hacer. Solo jugaba al fútbol y me encantaba, era mi vida, relató la leyenda del Liverpool.
Mohamed Salah, de ser un lateral limitado a descollar en Egipto
Mientras daba sus primeros pasos en inferiores, Salah también intentaba perfeccionar sus habilidades con su hermano y sus amigos. En sus primeras épocas jugaba de lateral izquierdo y mostraba ciertas limitaciones, hasta que un entrenador del equipo juvenil notó que su velocidad por el carril debía ser aprovechada: le propuso pasar a ser extremo, ya con una faceta ofensiva, y entonces empezó a asomar un pichón de crack.
En la temporada 2009/10 hizo su debut en primera y se convirtió en titular indiscutido para la siguiente campaña, pero la tragedia del estadio Port Said en 2012 -murieron 74 personas tras incidentes durante un partido local- provocó la suspensión definitiva de la liga por el resto de la temporada. En ese lapso, el Basilea suizo organizó un amistoso contra la selección egipcia Sub-23 y Salah, que había sido suplente, entró en el complemento y marcó dos tantos.
Los suizos invitaron al egipcio a una semana de prácticas y, al notar sus condiciones, le ofrecieron un contrato de cuatro años. Si bien se trataba de una liga de segundo orden en Europa, el equipo disputaba competiciones continentales de forma asidua y allí fue cuando la joven promesa explotó: volvió loco al Tottenham en unos cuartos de final de Europa League e hizo lo propio con el Chelsea.
Del paso trunco por el Chelsea a convertirse en leyenda del Liverpool
En 2013 pasó al Chelsea, donde tuvo pocas oportunidades a partir de la llegada de José Mourinho, quien no lo consideró como prioridad y por ende fue cedido a la Fiorentina.
En Italia su rendimiento fue constante y se ganó el corazón de los hinchas. Sin embargo, luego de un conflicto contractual, el delantero advirtió que tenía carta libre para recalar en otra institución y la Roma tocó su puerta. Allí definitivamente la rompió: 83 partidos, 34 goles y 18 asistencias sedujeron al Liverpool, donde no tardó en transformarse en ídolo.
Su legado con los Reds trasciende por completo sus números impresionantes: 257 conquistas en 442 encuentros. Conformó uno de los tríos más efectivos de la historia del fútbol con Sadio Mané y Roberto Firmino; tuvo como gran mentor a Jürgen Klopp, que le sacó todo el jugo; y conquistó nueve títulos, entre los que se destacan dos Premier League y una Champions.
Mohamed Salah hizo historia con Egipto: lo llevó a un Mundial tras 28 años
Su historia con la selección de Egipto está a la altura de su figura, ya que suele ser mencionado como un héroe cultural. Debutó con la mayor en 2011, cuando todavía era un adolescente, pero su momento top fue en las Eliminatorias rumbo a Rusia 2018, ya que ayudó a clasificar al seleccionado al Mundial tras 28 años de ausencia. Además, convirtió de penal el 2-1 ante Congo en el minuto 90 que le dio el boleto a Rusia y el país enloqueció.
La frustración en la Copa del Mundo fue absoluta: con el DT argentino Héctor Cúper al mando, la selección no pudo mostrar su mejor versión y tampoco Salah, que llegó tocado por una lesión en el hombro sufrida en la final de la Champions ante el Real Madrid. Justamente, quien le provocó la luxación en el hombro izquierdo fue Sergio Ramos: el central recibió mensajes de odio y amenazas en las redes por parte de los fanáticos de los Faraones.
El delantero sí disfrutó de buenas campañas en Copas Africanas. En 2017 fue subcampeón tras perder la final con Camerún; y en 2021 accedió a la misma instancia, pero cayó ante Senegal, que también le quitaría la posibilidad de clasificar a Qatar 2022. Habría revancha cuatro años después, cuando Mo, con nueve tantos en nueve partidos, otra vez comandó a la selección de Egipto hacia la Copa del Mundo.
Ya en el Mundial 2026, el crack anotó un tanto clave para ganarle 3-1 a Nueva Zelanda. Con dos dos empates y un triunfo, Egipto logró meterse en 16avos de final.
Cómo es Mohamed Salah fuera de la cancha: las donaciones millonarias y el perdón a un ladrón
Mohamed Salah no sólo es una figura emblemática en Egipto por lo deportivo: tiene una fundación que ayuda permanentemente a personas de bajos recursos en su país natal.
Gran parte de sus ingresos vuelven a su pueblo Nagrig, situado en el delta del Nilo: colaboró para construir una estación de ambulancias, una escuela, una oficina de correo, donó terrenos para una planta de tratamiento de aguas y envió toneladas de alimentos durante la pandemia de coronavirus.
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También existen varias anécdotas muy conocidas: en una oportunidad perdonó a un ladrón que había robado dinero del auto de su padre y, en lugar de castigarlo, le dio efectivo para que pudiera comenzar una nueva vida.
Los habitantes de su pueblo natal cuentan que, cada vez que retorna, se viste de manera sencilla y conversa con todos los vecinos. La humildad que lo llevó a la gloria es el motor de la ilusión de todo Egipto.