El Gobierno busca prohibir que el Banco Central financie al Tesoro con emisión de pesos
La iniciativa figura entre las prioridades del oficialismo para los próximos meses y propone un fuerte cambio en la Carta Orgánica del BCRA, con el objetivo d
El Gobierno nacional prepara una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) que buscará restringir al máximo, e incluso prohibir, la emisión monetaria destinada a financiar al Tesoro. La iniciativa, que fue anticipada por el presidente Javier Milei a un grupo de legisladores de La Libertad Avanza, figura entre las prioridades oficiales para los próximos meses, aunque el proyecto todavía no fue presentado.
La propuesta implicaría un cambio profundo respecto del esquema vigente desde 2012, cuando se modificó la Carta Orgánica para ampliar las posibilidades de asistencia financiera del Banco Central al Estado.
Actualmente, el artículo 20 establece que el BCRA puede otorgar adelantos transitorios al Gobierno nacional por un monto equivalente hasta el 12% de la base monetaria. A eso se suma la posibilidad de prestar hasta el 10% de los recursos en efectivo obtenidos por la recaudación de los últimos doce meses.
La normativa también contempla una cláusula para situaciones excepcionales. Si las condiciones de la economía nacional o internacional así lo justifican, el Banco Central puede ampliar ese financiamiento mediante adelantos transitorios por otro monto adicional de hasta el 10% de los recursos en efectivo recaudados durante el último año.
El modelo peruano, la referencia del Gobierno
El esquema que impulsa la administración de Milei tiene varios puntos en común con el sistema monetario de Perú, considerado por el oficialismo como uno de los principales modelos de referencia.
Ese régimen comenzó a aplicarse a principios de la década de 1990, durante la presidencia de Alberto Fujimori, como respuesta a la hiperinflación heredada del gobierno de Alan García. Su implementación coincidió con los primeros años de la Convertibilidad en Argentina, aunque con una diferencia clave: mientras el modelo peruano se mantuvo prácticamente sin modificaciones durante más de tres décadas, el régimen del "1 a 1" argentino tuvo una duración de poco más de diez años.
Desde 1993, la autonomía del Banco Central de Reserva del Perú quedó consagrada en la Constitución y respaldada por su propia Carta Orgánica.
Entre sus principales características figura la prohibición expresa de financiar al sector público. Además, la autoridad monetaria no puede otorgar créditos dirigidos a sectores específicos ni establecer múltiples tipos de cambio, lo que impide la aplicación de restricciones cambiarias similares al cepo que existió en Argentina.
Otro de los aspectos que acerca el modelo peruano a las ideas del Gobierno argentino es la convivencia de monedas. En ese país, el dólar tiene curso legal y puede utilizarse para realizar cualquier tipo de transacción, un esquema compatible con la competencia de monedas que promueve Milei.
El debate por las utilidades del Banco Central
Uno de los puntos que también genera discusión es el mecanismo de transferencia de utilidades del Banco Central al Tesoro, una herramienta que la actual gestión utilizó este año.
Durante 2026, el BCRA transfirió al Estado nacional $24,4 billones correspondientes a las ganancias obtenidas en 2025. Sin embargo, parte de esos beneficios surgieron de la revaluación de las reservas internacionales al tipo de cambio oficial, por lo que distintos economistas consideran que esa transferencia representa una forma indirecta de financiamiento al fisco.
Qué cambió con la reforma de 2012
La última gran modificación de la Carta Orgánica fue impulsada en 2012, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, bajo la conducción de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central.
Uno de los cambios más relevantes fue la modificación del artículo 3, que hasta entonces definía como función principal de la entidad "preservar el valor de la moneda". Esa misión fue reemplazada por un mandato más amplio, que incorporó los objetivos de promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.
Con esa reforma, el kirchnerismo buscó ampliar el rol del Banco Central para que no se limitara al control de la inflación, sino que también contribuyera al crecimiento económico y a la generación de empleo, aun cuando esas funciones también corresponden a otros organismos del Estado.
El cambio fue acompañado por un gesto simbólico: Mercedes Marcó del Pont ordenó reemplazar el cartel ubicado en el ingreso de la sede del Banco Central, sobre la calle Reconquista 266, para exhibir el nuevo texto del artículo 3 con los objetivos ampliados de la institución.