La muerte de Hipólito Yrigoyen, en el inicio de la Década Infame.
A 93 años de la muerte de Hipólito Yrigoyen: el líder que marcó una época y falleció en medio de la primera gran crisis institucional argentina
El 3 de julio de 1933 fallecía Hipólito Yrigoyen, dos veces presidente de la Nación y una de las figuras políticas más influyentes del siglo XX. Su muerte ocurrió apenas tres años después del golpe de Estado que lo derrocó, en un país golpeado por la crisis económica mundial, la persecución política y el comienzo de la llamada Década Infame.
El final de un líder popular
El 3 de julio de 1933, a los 80 años, falleció en Buenos Aires el expresidente Hipólito Yrigoyen, referente histórico de la Unión Cívica Radical y primer mandatario elegido mediante el voto secreto, obligatorio y masculino establecido por la Ley Sáenz Peña.
Su muerte no fue un hecho aislado. Llegó luego de años marcados por el desgaste político, el derrocamiento de su segundo gobierno y una delicada situación de salud agravada tras haber permanecido detenido por el régimen militar encabezado por José Félix Uriburu.
Después del golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930, Yrigoyen fue arrestado y trasladado a la Isla Martín García. Posteriormente enfrentó diversas causas judiciales impulsadas por el gobierno de facto. Para gran parte de la historiografía argentina, aquellas actuaciones estuvieron fuertemente condicionadas por el contexto político y constituyeron una forma de persecución contra quien seguía siendo el principal líder de la oposición.
Una despedida multitudinaria
La noticia de su fallecimiento generó una profunda conmoción popular.
Miles de personas salieron espontáneamente a las calles de Buenos Aires para acompañar el cortejo fúnebre, en una de las manifestaciones más numerosas registradas hasta ese momento. La despedida trascendió las diferencias partidarias y puso de manifiesto el peso político y simbólico que Yrigoyen conservaba entre amplios sectores de la sociedad.
Para muchos argentinos, representaba la llegada de las clases medias y populares al centro de la vida política nacional y la consolidación del sufragio como herramienta de participación democrática.
La Argentina de 1933: crisis económica y ruptura democrática
La muerte de Yrigoyen encontró al país atravesando uno de los períodos más difíciles de su historia.
La crisis económica internacional originada tras el crack bursátil de 1929 había reducido drásticamente las exportaciones agropecuarias argentinas. La caída del comercio exterior provocó desempleo, descenso de la actividad económica, dificultades fiscales y un fuerte deterioro del poder adquisitivo de la población.
Al mismo tiempo, el país atravesaba una profunda crisis institucional.
El golpe militar de 1930 había puesto fin al orden constitucional e inaugurado un período caracterizado por el fraude electoral, la proscripción de dirigentes opositores y la intervención permanente de las Fuerzas Armadas en la política nacional, etapa que la historia recuerda como la Década Infame.
En ese escenario, el fallecimiento del expresidente fue interpretado por muchos como el cierre definitivo de una etapa de la democracia argentina.
Un legado que sigue vigente
Más de nueve décadas después, la figura de Hipólito Yrigoyen continúa ocupando un lugar central en la historia política argentina.
Fue protagonista de profundas transformaciones institucionales, impulsó una mayor presencia del Estado en la vida pública y consolidó un modelo de liderazgo basado en el contacto directo con amplios sectores de la ciudadanía.
Su legado sigue siendo objeto de análisis y debate entre historiadores y dirigentes políticos. Mientras algunos destacan su papel en la ampliación de la participación democrática y la construcción de un Estado más activo, otros mantienen una mirada crítica sobre aspectos de su gestión.
Lo que permanece fuera de discusión es que su muerte, ocurrida el 3 de julio de 1933, marcó el final de uno de los líderes más trascendentes de la Argentina contemporánea y simbolizó el ocaso de una etapa que había transformado para siempre la vida política del país.