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Provinciales
TN 03/07/2026 04:45 2 min de lectura

Si tu perro te pide comida de la mesa no es porque tenga hambre, sino que es un comportamiento ancestral

Aunque parezca un simple capricho, especialistas en comportamiento animal explican que este hábito está relacionado con una estrategia social heredada de sus antepasados y no siempre con la necesidad de comer.

Si tu perro te pide comida de la mesa no es porque tenga hambre, sino que es un comportamiento ancestral
Foto: TN

Muchos dueños conocen la escena: alcanza con sentarse a la mesa para que el perro aparezca a los pocos segundos, mire fijamente el plato o espere cerca con la esperanza de recibir un bocado. La reacción suele interpretarse como hambre, pero etólogos y especialistas en comportamiento animal sostienen que, en muchos casos, responde a un mecanismo mucho más antiguo.

Este comportamiento está relacionado con lo que algunos investigadores describen como comensalismo social, una estrategia que permitió a los ancestros de los perros convivir con los seres humanos y aprovechar los restos de comida que quedaban disponibles, sin necesidad de cazar por su cuenta.

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Qué es el comensalismo social

El comensalismo es una relación en la que una especie obtiene beneficios de otra sin causarle un perjuicio significativo. Diversos estudios sobre la domesticación del perro plantean que los primeros lobos menos temerosos comenzaron a acercarse a los asentamientos humanos para alimentarse de desperdicios.

Con el paso de miles de años, esa conducta terminó favoreciendo la convivencia con las personas y dio origen al proceso de domesticación. Por eso, para muchos especialistas, acercarse cuando los humanos comen forma parte de un comportamiento profundamente arraigado.

No siempre significa que tenga hambre

Los expertos aclaran que un perro puede pedir comida incluso después de haber comido su ración habitual.

En esos casos, lo que busca no siempre es saciar el apetito, sino participar de una situación social. Durante las comidas, los animales suelen prestar mucha atención a los gestos, los movimientos y las rutinas de las personas, ya que aprendieron que ese momento puede representar una oportunidad para obtener alimento o interacción.

Además, si alguna vez recibió comida desde la mesa, es probable que repita la conducta porque aprendió que puede darle resultado.

Por qué es importante no reforzar el hábito

Veterinarios y educadores caninos coinciden en que ofrecer comida mientras la familia está comiendo puede reforzar ese comportamiento.

Si el objetivo es evitar que el perro insista cada vez que alguien se sienta a la mesa, recomiendan mantener reglas claras y alimentar al animal con su propia comida, en un espacio diferente y en horarios establecidos.

También señalan que algunos alimentos de consumo humano pueden resultar perjudiciales para los perros, por lo que conviene evitar compartir restos sin consultar previamente si son seguros.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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