La avicultura pide abrir China y bajar impuestos para crecer - Informe Digital
CEPA reclamó respaldo político y alivio fiscal para sostener exportaciones, tras recuperar el estatus sanitario por la gripe aviar.
La cadena avícola aprovechó el Día Nacional de la Avicultura para poner sobre la mesa su principal reclamo: más respaldo político para reabrir plenamente China y una baja de la presión impositiva. En un acto en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Franco Santángelo, sostuvo que el crecimiento del sector depende de exportar más y de destrabar, sobre todo, una apertura que hoy sigue atada a definiciones políticas.
El encuentro tuvo además un tono de balance por el 60° aniversario de CEPA. Santángelo destacó que la actividad genera 115.000 empleos directos e indirectos y que mueve una cadena amplia, desde el maíz y la soja hasta industrias como la metalúrgica, la farmacéutica, la petroquímica, la construcción y la maquinaria.
Necesitamos el apoyo de alto rango del Poder Ejecutivo nacional para terminar de salvar las exigencias, hoy solamente políticas, para la apertura de este mercado tan importante, dijo al referirse a China y a su posterior zonificación. Según planteó, la reapertura sería clave no solo para la avicultura sino para buena parte de la agroindustria argentina.
Santángelo recordó que la influenza aviar volvió a golpear la producción en dos oportunidades durante el último año, aunque remarcó que el trabajo conjunto con el Senasa permitió recuperar rápido el estatus sanitario. Aseguró además que más de 70 mercados ya aceptan el sistema de zonificación argentino, pero insistió en que falta resolver la cuestión política para volver a vender a China, un destino estratégico.
En el frente comercial, afirmó que la demanda interna sigue firme. Proyectó un consumo superior a los 50 kilos de carne de pollo por habitante y unos 430 huevos por persona en el año, con un total cercano a 78 kilos de proteína aviar por habitante. También señaló que en 2025 el sector del huevo facturó más de US$2800 millones y el de carne aviar superó los US$6300 millones.
Para sostener un crecimiento de 2% anual, el dirigente calculó que la producción de pollos necesita incorporar 200 galpones de última generación por año. Dijo que eso exige energía, tendidos eléctricos para llegar al interior de las provincias y mejores caminos, además de apoyo de los gobiernos nacional y provinciales y de los bancos.
También apuntó contra la presión impositiva. Si bien reconoció medidas oficiales para reducir impuestos distorsivos, sostuvo que todavía persisten cargas nacionales, provinciales y municipales que afectan la competitividad de toda la cadena.
Entre los pedidos concretos mencionó eliminar las retenciones a las exportaciones de carne de pollo, avanzar con una reforma tributaria que evite la superposición de impuestos, devolver el saldo técnico del IVA y bajar la alícuota del huevo del 21% al 10,5%, para equipararla con la de otros alimentos.
En materia de comercio exterior, Santángelo respaldó acuerdos como el del Mercosur con la Unión Europea y el de la EFTA, aunque advirtió que cualquier apertura debe garantizar reciprocidad y evitar asimetrías que perjudiquen a la producción local.
Para el titular de CEPA, el mercado interno ya alcanzó un nivel alto de abastecimiento de proteínas animales y el crecimiento futuro dependerá del comercio exterior. Recordó que la Argentina tiene más de 100 destinos habilitados y exportó en 2025 a más de 70 mercados. La exportación es un camino sin retorno, afirmó.
Sobre el cierre, agradeció el trabajo conjunto con el Senasa, el INTA y el INTI, además de instituciones científicas y educativas que difunden los beneficios nutricionales del pollo y el huevo. También admitió el escenario económico complejo, pero confió en que el Estado impulse las medidas necesarias para sostener la producción y las exportaciones. Somos la proteína más económica y accesible y tenemos el deber y el compromiso de alimentar a nuestra población, concluyó.