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Provinciales
Perfil 02/07/2026 17:19 2 min de lectura

Las cabezas de 42 presidentes de Estados Unidos buscan un museo

El parque "The Presidents Heads" cerró en 2010 y sus 42 gigantescas cabezas presidenciales estuvieron a punto de ser demolidas. Un empresario las rescató y ahora impulsa la creación de un museo. ¿Qué pasó con la de Barack Obama?

Las cabezas de 42 presidentes de Estados Unidos buscan un museo
Foto: Perfil

Si esta instalación de cuarenta y dos cabezas gigantes de presidentes de Estados Unidos llevará la firma de Banksy, habría pocas dudas de la intención que un artista como él habría dado en consonancia con las celebración de los doscientos cincuenta años de la independencia norteamericana; sería algo así como la decadencia de la democracia de Estados Unidos.

Un enfoque muy diferente que el que tuvo Everette H. Newman III, empresario norteamericano que financió esas cuarenta y dos cabezas gigantes de casi cinco metros de altura y once toneladas de peso, construidas a partir de moldes diseñados por David Adickes, artista norteamericano que murió en 2005 a los 98 años. Las famosas cabezas de los cuatro presidentes que están talladas en el Monte Rushmore fueron las que inspiraron al empresario a realizar ese homenaje a su país.

El proyecto comenzó a mediados de los años noventa y en marzo de 2004, en Williamsburg (Virginia) se inauguró el parque temático The Presidente Heads, con las cuarenta y dos cabezas. Pero por problemas financieros, se cerró en 2010.

Ya dos años antes, los accionistas de dicho parque no se pusieron de acuerdo para aportar los sesenta mil dólares que implicaba construir la cabeza de Barack Obama quien ese año asumía su primera presidencia. Ante el desgaste de las esculturas y hasta un rayo le partió parte del rostro a una de ellas y la poca afluencia de visitantes al parque, se pensó en demoler las cuarenta y dos cabezas, pero un empresario local Howard Hankinslas rescató y por cincuenta mil dólares, las trasladó a una de sus propiedades, vecina a una planta de reciclaje que también es suya.

En el mientras tanto de esta historia, el fotógrafo John Plashal generó un efecto inesperado al publicar imágenes de esas cabezas deterioradas que, aún en ese estado, se convirtieron en objetos instagrameables y paso obligado para, sobre todo, norteamericanos que visiten Williamsburg. El efecto creepy, como describió una publicación norteamericana de viajes, que producen esos totems presidenciales es un atractivo turístico potenciado por las redes sociales.

En el presente, el empresario abre ese espacio con visitas guiadas pagas y junto con el fotógrafo John Plashal, buscan recaudar unos dos millones de dólares para montar un museo donde exhibir esa instalación y crear una nueva escultura de Abraham Lincoln de veintitrés metros de altura, siete veces más grande que la existente que está dañada justamente en la nuca.

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