Desafíos y transformación del comercio local: la realidad de un emblemático negocio victoriense con 28 años de trayectoria - Victoria Primicias
Fernando Perea, propietario de Winner`s ( Todo por x 2 Pesos), repasó los 28 años de trayectoria de
Fernando Perea, propietario de Winner`s ( Todo por x 2 Pesos), repasó los 28 años de trayectoria de su negocio en Victoria y analizó los cambios que atravesó la actividad comercial. En una entrevista con Sebastián Firpo, sostuvo que el crecimiento de las plataformas de venta, la apertura de las importaciones y el aumento de los costos fijos dificultan la continuidad de los comercios tradicionales.
El sector comercial de Victoria atraviesa un escenario complejo, marcado por los cambios tecnológicos, la inflación y los altos costos operativos. Para analizar esta realidad, el periodista Sebastián Firpo entrevistó a Fernando Perea, propietario de Winner`s: Todo por Dos Pesos, un tradicional comercio local que cumplió 28 años de trayectoria en la ciudad tras establecerse entre 1997 y 1998, durante la época de la convertibilidad económica.
De la convertibilidad a la era digital
Durante la entrevista, Perea recordó los inicios del negocio en la década de los noventa, señalando que, aunque la temática de venta orientada a la regalería, la santería y el bazar se mantiene similar a la actual, la dinámica económica era muy diferente. En aquellos años de paridad cambiaria, el uso del dólar no era habitual entre los clientes para transacciones corrientes ni para el ahorro, movilizándose la actividad exclusivamente en pesos.
Asimismo, explicó que la apertura de las importaciones en esa época se canalizaba a través de grandes firmas distribuidoras. En contraste con el presente, el comerciante advirtió que el desarrollo de internet y las plataformas digitales generó un puente directo entre los proveedores internacionales y el consumidor final. Según expuso, esta facilidad tecnológica permite que pequeños inversores comercialicen productos desde sus hogares sin afrontar los costos edilicios, impositivos y laborales de un local físico, lo que debilitó la estructura del comercio tradicional.
Costos fijos y pérdida del poder adquisitivo
Al ser consultado sobre la situación operativa actual, Perea manifestó que, si bien el nivel de actividad se mantiene, el principal obstáculo radica en el incremento desmedido de los costos de alquiler y de los servicios públicos como la energía eléctrica, una presión que afecta especialmente a quienes no son propietarios de los inmuebles.
Por otra parte, detalló un cambio notable en las prioridades de consumo, condicionado por la caída de los ingresos de la población, particularmente de los jubilados. El comerciante indicó que rubros tradicionales como el bazar sufrieron bajas significativas. En este sentido, ejemplificó que artículos esenciales de cocina, cuyos valores rondan los 20.000 pesos, resultan inaccesibles para sectores que perciben haberes mínimos o sueldos básicos de entre 400.000 y 600.000 pesos, provocando que los clientes opten únicamente por artículos menores o de regalería de bajo costo.
Nuevas competencias y el impacto en el mercado local
Respecto a la próxima apertura de una galería de origen oriental en las cercanías del establecimiento, el entrevistado afirmó que, aunque apoya la libre competencia, las condiciones actuales resultan sumamente desiguales debido a que estos nuevos actores operan con precios de escala similares a los de un distribuidor directo. De acuerdo con su visión, competir frente a esos márgenes dificulta la cobertura de los gastos corrientes más elementales de un negocio minorista.
Finalmente, Perea trazó un paralelismo con el impacto histórico que tuvo la instalación del casino en la economía local, argumentando que las grandes inversiones externas no siempre garantizan un beneficio económico real para la comunidad, sino que a menudo absorben el circulante local y fragmentan el volumen de ventas disponible. Ante este panorama, concluyó que la subsistencia del comercio tradicional dependerá de la capacidad de adaptación y de la resistencia para sostener las estructuras vigentes en la ciudad.