León XIV prepara su visita a la Argentina con agenda acotada - Informe Digital
La Santa Sede sondea una gira de tres días con escala en Buenos Aires, Luján y Córdoba.
La primera visita de León XIV a la Argentina empezó a tomar forma antes de cualquier anuncio oficial y con una prioridad ya definida: que, si se concreta, no sea una escala simbólica sino un encuentro masivo con fieles de todo el país. Durante las últimas semanas, la Santa Sede activó consultas reservadas para evaluar una eventual gira sudamericana que, de concretarse, sería en la primera semana de noviembre e incluiría también a Uruguay y Perú.
Como en cada viaje apostólico, el Vaticano puso en marcha un esquema discreto de análisis pastoral, logístico y protocolar. Ese trabajo preliminar fue delineando una agenda todavía abierta, pero con una premisa clara: aprovechar al máximo una estadía breve.
Si León XIV finalmente llega al país, la intención es que pueda encontrarse con la mayor cantidad posible de fieles, según pudo saber Infobae.
En la Iglesia nadie da por confirmado el viaje. La regla es conocida: la diplomacia vaticana no anuncia una gira hasta que cada aspecto pastoral, institucional, de seguridad y de protocolo está resuelto. Ese método explica el hermetismo que rodea los preparativos y la cautela de quienes participan de las conversaciones.
A diferencia de otros viajes apostólicos, la discusión ya no pasa por si la Argentina entra o no en la agenda papal. El foco está en otro punto: cómo convertir una visita necesariamente breve en una presencia con peso pastoral y político, y no en una escala de pocas horas.
La hipótesis que hoy aparece con más fuerza contempla una permanencia de alrededor de tres días. Ese margen condiciona toda la planificación. La idea no es que el Pontífice recorra varias provincias, sino concentrar la agenda en pocas actividades de alto impacto, indicaron a este medio.
Por eso, el esquema que empezó a perfilarse tiene un eje definido. La llegada sería a Buenos Aires, donde se prevé un encuentro institucional con el presidente Javier Milei y las principales autoridades nacionales. Después aparece la posibilidad de una gran actividad pública en la avenida 9 de Julio, una visita a la Basílica de Luján y una escala en Córdoba.
Ninguno de esos puntos forma parte todavía de un programa cerrado. Todos siguen bajo evaluación antes de que la Santa Sede tome una decisión formal sobre el itinerario.
La posibilidad de un gran encuentro en la avenida 9 de Julio ocupa un lugar central entre las alternativas en estudio. Allí podría celebrarse una misa, un acto multitudinario o una recorrida en papamóvil. La lógica es la misma que atraviesa toda la planificación: privilegiar el contacto directo con los fieles y facilitar una convocatoria de alcance nacional.
La Basílica de Luján también aparece en la hoja de ruta. Allí se encuentra la imagen de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina, y culmina cada año la peregrinación católica más convocante del país. Por su peso simbólico, es una escala casi inevitable en cualquier visita papal.
La otra alternativa que ganó espacio es Córdoba. Su inclusión responde al peso histórico y eclesiástico de esa arquidiócesis y a su ubicación estratégica en el centro del país, que facilitaría la llegada de fieles desde distintas regiones. La idea es concentrar allí una convocatoria federal sin multiplicar traslados en una agenda ajustada.
La búsqueda de espacios capaces de albergar convocatorias multitudinarias también abrió otras opciones.
Entre ellas apareció una propuesta impulsada por River Plate. El club hizo llegar formalmente a la Santa Sede la disponibilidad del estadio Monumental para un eventual encuentro encabezado por León XIV durante su paso por la Argentina.
La iniciativa tomó como antecedente una experiencia reciente del propio Pontífice. Durante su viaje apostólico a España, León XIV presidió un encuentro con la comunidad diocesana de Madrid en el estadio Santiago Bernabéu, un escenario que mostró la posibilidad de una celebración pastoral de gran magnitud en un estadio de fútbol.
Por ahora, esa alternativa no integra ninguna definición. Como el resto de las opciones en análisis, dependerá de la evaluación pastoral del Vaticano y de las cuestiones organizativas y de seguridad que deberán coordinarse con las autoridades argentinas.
Los sondeos de las últimas semanas no son un hecho aislado. Forman parte de una secuencia de movimientos diplomáticos e institucionales que comenzó hace varios meses y fue preparando el terreno para una eventual visita apostólica.
Uno de esos pasos se produjo en febrero, cuando el canciller Pablo Quirno entregó personalmente a León XIV una carta firmada por el presidente Javier Milei con la invitación oficial para visitar la Argentina. La Cancillería presentó aquella gestión como una expresión del buen momento que atraviesan las relaciones entre el Estado argentino y la Santa Sede.
Durante junio hubo otro movimiento relevante. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, desarrolló una agenda de actividades en el Vaticano que incluyó encuentros con León XIV y con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, además de otras autoridades de la Curia Romana, de acuerdo con información difundida por Infobae.
Más allá del contenido oficial de esas reuniones, esos contactos reforzaron un vínculo institucional relevante si se tiene en cuenta que el ministerio a cargo de Pettovello mantiene una interlocución permanente con la Iglesia en áreas como educación, asistencia social y trabajo.
Otro paso importante fue la designación del arzobispo estadounidense Michael Wallace Banach como nuevo nuncio apostólico en la Argentina. El diplomático, que hasta ahora representaba a la Santa Sede en Hungría, ya cuenta con experiencia en la organización de una visita papal tras haber participado en la coordinación del viaje de Francisco a ese país.
La semana pasada se produjo otro movimiento dentro de ese proceso: dos de los cuatro cardenales argentinos, Vicente Bokalic Iglic, arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina, y Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba, viajaron a Roma para participar del consistorio extraordinario convocado por León XIV.
Oficialmente, el encuentro reunió al Colegio Cardenalicio para debatir algunos de los principales desafíos que enfrenta hoy la Iglesia Católica. Durante dos jornadas, el Papa y los purpurados reflexionaron sobre las guerras, la pobreza, la violencia, la crisis de las relaciones humanas, la familia y la necesidad de fortalecer una cultura del diálogo y de la paz.
La presencia de Bokalic Iglic y Rossi coincidió con un momento especialmente activo alrededor de la eventual gira sudamericana del Pontífice. Como ocurre habitualmente en la diplomacia vaticana, el contenido de esos intercambios permaneció bajo el tradicional hermetismo de la Santa Sede.
Mientras tanto, el resto del recorrido comienza a mostrar un mayor grado de definición.
Uruguay aparece como la primera escala de la gira y Perú como el destino final, donde León XIV mantiene un vínculo singular por haber desarrollado allí buena parte de su ministerio sacerdotal y episcopal antes de ser elegido Papa. Fue misionero agustino y luego obispo de Chiclayo, una experiencia que marcó profundamente su trayectoria pastoral.
En la Argentina, en cambio, el desafío será diferente. Si finalmente la estadía se limita a tres días, el objetivo consistirá en combinar la dimensión institucional de una visita de Estado con una agenda pastoral capaz de reunir a cientos de miles de personas en muy poco tiempo.
Ese desafío remite inevitablemente al último antecedente de una visita papal al país.
Juan Pablo II llegó por primera vez a la Argentina en junio de 1982, en plena Guerra de Malvinas, durante un viaje extraordinario marcado por un llamado a la paz. Cinco años más tarde regresó para una extensa gira pastoral que incluyó una multitudinaria celebración sobre la avenida 9 de Julio, una de las imágenes más recordadas de la historia reciente de la Iglesia argentina.
Hace casi cuarenta años, esa avenida quedó colmada por cientos de miles de personas para recibir al pontífice polaco. Hoy, cuando el Vaticano empieza a imaginar el primer viaje de León XIV a la Argentina, aquella imagen vuelve como referencia inevitable.
No como nostalgia ni como un molde que deba repetirse al pie de la letra, sino como una referencia pastoral, según pudo saber Infobae.
La pregunta que atraviesa hoy la planificación ya no es solo cuándo vendrá el Papa.
Es cómo lograr que, en apenas tres días, pueda encontrarse con la mayor cantidad posible de argentinos.