Este óleo del siglo XVII se adelantó a la ciencia: ¿qué comportamiento reveló?
La pintura titulada Aire, de 1611, ocultó un secreto sobre los murciélagos que se descubrió recién en 2025.
Un equipo de investigadores españoles publicó un estudio que gira en torno a un óleo pintado hace más de 400 años que ocultó un singular secreto sobre los murciélagos.
Titulada Aire, la obra que pintó en 1611 el artista flamenco Jan Brueghel el Viejo reveló un comportamiento alimenticio de esos mamíferos, que cazan aves en sus vuelos nocturnos. La curiosidad radica en que la ciencia recién comprobó ese hábito en 2025.
Aire, la pintura que se anticipó a la ciencia
Esta obra del pintor nacido en Bruselas muestra una escena con decenas de aves y murciélagos en vuelo. Uno de ellos sostiene un pájaro en su boca.
Este comportamiento es muy inusual y no fue hasta 2025 que los científicos confirmaron que los murciélagos nocturnos mayores, de la especie Nyctalus lasiopterus, se alimentan de aves paseriformes migratorias mientras vuelan, explica la publicación Science Alert.
El hallazgo formal que el óleo del flamenco reveló en la segunda década del siglo XVII se materializó recientemente con el apoyo de tecnologías de vanguardia y dispositivos de monitoreo acústico, de altitud y movimiento.
Es un hecho notable la representación de este fenómeno de depredación, ahora bien conocido, siglos antes de la llegada de los modernos marcadores biológicos o detectores de ultrasonido, destacaron los investigadores en su estudio.
El singular hábito alimenticio de estos animales se confirmó el año pasado. Sin embargo, diferentes evidencias se habían acumulado en décadas anteriores, entre ellas el hallazgo de plumas de aves en las heces de los murciélagos.
De acuerdo a la fuente, esa cacería ocurre en los vuelos migratorios nocturnos, donde los pájaros son despojados de sus alas y masticados por su verdugo durante más de 20 minutos, todo mientras permanecen en el aire.
¿Cómo conocía Brueghel este comportamiento, mucho antes que la ciencia? Los especialistas españoles sugieren que él mismo podría haber presenciado uno de esos casos. Reconocemos que las interpretaciones de obras de arte históricas deben ser cautelosas, sobre todo en el caso de las pinturas alegóricas, que a menudo incorporaban elementos simbólicos, indicaron.
Sin embargo, el hecho de que en la escena se represente un murciélago nocturno, y ninguna otra especie, sugiere una inspiración basada en la observación, más que una mera convención simbólica, concluyeron.
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Los interesados en conocer más sobre el estudio pueden acceder a él en esta publicación de PNAS; y los que tengan la suerte de visitar Lyon, en Francia, pueden acercarse al Museo de Bellas Artes de esa ciudad, donde se exhibe Aire.